domingo 26 de septiembre de 2021
SOCIEDAD | 06-09-2021 08:52

Hombres Peter Pan: 5 rasgos para detectarlos

Detrás de esa personalidad seductora, simpática y adolescente esconden importantes falencias afectivas y una falta enorme de compromiso con la realidad.

E l primero en utilizar el nombre de Peter Pan para hacer alusión a un problema emocional fue el psiquiatra Eric Berne, en el año 1966, para referirse al niño que todo adulto lleva dentro. Casi veinte años más tarde, en 1983, el psicólogo Dan Kiley escribió un libro dedicado al Síndrome de Peter Pan y aún sigue aplicándose de la misma forma para definir a los adultos que no quieren crecer por incapacidad o por decisión propia.

Lo cierto es que por diversas causas el fenómeno está cada vez más extendido y todos podemos encontrar algún Peter Pan entre nuestros conocidos. Estas personalidades pueden presentarse por ejemplo como:

• Alguien mayor de lo que aparenta que adopta la moda y onda de los más jóvenes.

• Adultos que se resisten a dejar el domicilio de sus padres.

• Personas que navegan entre relaciones afectivas superficiales.

• Individuos que no acaban de encontrar su lugar en el mundo laboral.

Estos hombres tratan de evadir continuamente sus responsabilidades, se refugian en fantasías imposibles y culpan a los demás de todo lo que les ocurre
Terapia de pareja: Puede ser una buena opción para superar juntos los problemas y salir adelante.

Cómo detectar un Peter Pan:

Si bien puede camuflarse bajo un tiempo con su creatividad, diversión y vitalidad, es fácil terminar reconociéndolo, ya que su comportamiento suele repetir algunas características comunes:

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1. Exceso de egocentrismo y narcisismo: los hombres con el síndrome de Peter Pan acostumbran a querer ser siempre el centro de atención en las situaciones públicas en las que participan, además de pensar a menudo que son ellos quienes siempre tienen la razón o de sentirse superiores a los demás. El mundo gira a su alrededor y es frecuente que les cueste ponerse en el lugar del otro o de comportarse de forma empática con los demás.

2. Escasa resistencia a la frustración: por el motivo que sea, es frecuente que estén acostumbrados a obtener aquello que quieren de forma más o menos inmediata, por lo que no aceptan de buen grado un no por respuesta o una crítica, aunque sea constructiva, y en seguida se sienten ofendidos. Al igual que sucede con los niños, ponerse de mal humor o negar la evidencia delante de un fracaso o de una negativa son también signos claros de intolerancia a la frustración.

3. Alto grado de necesidad afectiva: la búsqueda obsesiva de relaciones sexuales, el flirteo constante con distintas mujeres, aunque esté en pareja, o sus fluctuantes actitudes seguras e inseguras en función de la aceptación externa pueden ser síntomas de una autoestima débil que intenta suplirse a través de una necesidad de afecto malentendida.

4. Poca capacidad de autocrítica: ante un problema, la culpa es siempre de los demás, no acepta la relación directa entre sus actos y las consecuencias y no hace nada por resolver el conflicto.

5. Dificultad para aceptar relaciones simétricas con las mujeres: es típico de los Peter Pan buscar mujeres mucho más jóvenes solo “para no tener problemas”, para que “no les pidan demasiado” o para “eludir compromisos” y poder así mantener el mismo estilo de vida que cuando son solteros. Esto manifiesta una dificultad a la hora de aceptar relaciones simétricas con las mujeres. Así, la conducta evitativa termina siendo una incapacidad de gestionar las complejidades de la vida adulta presente.

Estos hombres tratan de evadir continuamente sus responsabilidades, se refugian en fantasías imposibles y culpan a los demás de todo lo que les ocurre
Para que exista un Peter Pan debe haber una Wendy que lo sostenga y crea que el amor es sacrificio y resignación.

El síndrome de Wendy:

El complemento ideal para fermentar una personalidad con síndrome de Peter Pan es una relación con alguien que lleve adelante un complejo de Wendy. Incluso podría decirse que es una condición insalvable: tras un Peter Pan siempre tiene que haber una persona que se encargue de hacer todo aquello que no hace él.

Esta definición de lo que se da en llamar personalidad de Wendy también tiene su connotación psicológica y tiene su origen en la otra protagonista del relato de ficción de J. M. Barrie. En la historia, Wendy es la hermana mayor de tres hermanos carentes de afectos que se embarcan junto a Peter Pan en la aventura de conocer El País del nunca jamás y una vez llegados a ese mundo de fantasía, Wendy pasa a ser la madre sustituta de sus hermanos menores e incluso de su enamorado Peter Pan.

Aquellas personas que sufren de una personalidad tipo Wendy (puede aplicarse tanto a un hombre como a una mujer) son las que soportan y hasta alientan la personalidad infantil e irresponsable de sus parejas haciéndose cargo de todas las responsabilidades.

Aprendiendo a crecer:

Aunque el síndrome de Peter Pan es un problema difícil de dejar atrás sobre todo porque es una situación no reconocida como tal por quien la padece, existen varias formas de hacerle frente:

• Es esencial que Peter Pan sea capaz de darse cuenta de que su actitud no es normal ni adecuada y asuma que tiene un problema.

• Las conductas ejercidas durante muchos años no se modifican fácilmente, por lo que una terapia psicológica sería la mejor indicación.

• Es importante encarar la terapia como un asunto de pareja o familiar para evitar el error de considerar que el problema se encuentra sólo en uno de los integrantes de la familia o la pareja.

Es bueno que el entorno de quien tiene este síndrome prepare el ambiente para que el afectado deba enfrentarse a la realidad y asuma las consecuencias de su conducta.

at Redacción Mía

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