domingo 26 de septiembre de 2021
SOCIEDAD | 24-08-2021 13:16

Una relación particular

En su nueva novela, Paula Pérez Alonso propone una serie de interrogantes sobre las relaciones en una intrigante historia de amor de tres: la protagonista, Juan y su perro, Kaidú.

Hace más de 25 años, Paula Pérez Alonso publicó un recordado libro: No sé si casarme o comprarme un perro, donde la protagonista publicaba un aviso en el cual convocaba a los hombres a un desafío: competir con un perro ideal por el amor de una mujer.

En su nueva novela, Kaidú, de editorial TusQuets, la escritora retoma algunas de las temáticas expuestas allí y, detrás de una intrigante historia de amor de a tres, explora los inesperados caminos de las relaciones, a partir de la afinidad que nace entre Aína, Juan y el perro Kaidú, cuando su dueño emprende un viaje y lo deja al cuidado de la mujer.

En esta novela aparece algo en relación a lo enigmático de las relaciones, en este caso a través de un perro con una mujer, que es la protagonista. Se genera un vínculo muy particular, enigmático. A veces es necesario darse cuenta de que existen cosas que no se pueden explicar. La cuestión es poder vivir con ese misterio”, explicó la autora sobre Kaidú en una entrevista al portal El Litoral.

Pérez Alonso entiende que la novela señala también que con la razón y el conocimiento puro no llegamos a todos lados. "En realidad la mayoría de las cosas nos exceden y controlamos muy pocas. Tenemos que correr al humano de ese lugar de centro del universo, es solo una parte más. Eso es lo que la protagonista va descubriendo en la relación que se forja con el perro Kaidú”, agrega Paula.

Me gusta la literatura que deja un margen para la ambigüedad, afirma Pérez Alonso
"Hay mucha literatura dedicada a perros, toda una tradición. Y sentí que tenía otra cosa para decir y otra manera para decirlo, que no se parecía a nada de todo lo que había leído".

Apuntes sobre su vida:

Paula Pérez Alonso nació en 1958 en Buenos Aires. Estudió Periodismo y Letras en Buenos Aires y Londres. Es editora de ficción y no ficción en Editorial Planeta Argentina. También trabajó como productora de programas de radio y televisión.

Participó del volumen colectivo El mundo de la edición de libros y de la antología de cuentos Terror. Es autora de las novelas El agua en el agua, Frágil y El gran plan.

Una pareja de tres El ambigüo inicio de la novela dice “Cuando conocí a Kaidú, el perro de Juan, no imaginé que me casaría para toda la vida”. Desde ese mismo momento, esa sensación se queda con el lector hasta el último punto del libro.

Pérez Alonso explica: “Me parece que el texto dice, pero también dicen los huecos, los espacios en blanco, lo que no se explicita ni se dice del todo. Lo que está por fuera de la frase es muy importante. Las novelas que son muy asertivas y concluyentes no me atraen tanto. Me gusta más la literatura que deja un margen para la ambigüedad", sostiene.

“La escritura es lo que lleva de una pregunta a otra. De hecho, la vida está llena de preguntas que tal vez nunca vamos a contestar y es bueno que así sea, de lo contrario sería muy aburrido”, afirma.

En cuanto a la elección del título, Kaidú, cuenta que a ella le gusta porque tiene una resonancia linda, pero hubo lectores de la novela que se lo objetaron. Finalmente fue el escritor Juan Forn, fallecido el 20 de junio pasado, el que la ayudó a resolver el debate.

Cuando le comenté a Juan, de quien fui muy amiga, esa sugerencia de otros lectores de cambiar el título, me dijo que no, que tenía que defenderlo porque era bueno. Y me parece que la elección es tuvo bien, porque hasta ahora todos los que leen la novela se acuerdan del título", comenta Paula, quien agrega que Kaidú es un personaje que quiere muchísimo y que la emociona que llegue tanto a los lectores.

Me gusta la literatura que deja un margen para la ambigüedad, afirma Pérez Alonso
La obra: Kaidú, de Paula Pérez Alonso, Editorial TusQuets.

Fragmentos:

"Cuando conocí a Kaidú, el perro de Juan, no imaginé que me casaría para toda la vida. Esa duda que aparece cada vez que nos enamoramos y, a punto de comprometernos, nos envara estúpidamente, nos ronda y nos acecha como si no existiese la posibilidad del error, como si los seres humanos debiéramos evitar equivocarnos y, a pesar de nuestra voluntad no fuéramos a tropezar, de un modo repentino, con los papelones más ridículos, despiadados o patéticos. Vi a Juan por primera vez un mediodía en una muestra colectiva de un artista amigo. Puro azar. Me cautivó su timidez, una reticencia a preguntar las cosas obvias. Observaba los cuadros en detalle y también estaba atento al movimiento alrededor, como si esperara alguna señal mínima para moverse en una dirección de la galería u otra".

"Al trasponer el pesado portón de entrada al edificio, oímos los ladridos que llegan desde lo alto. "Debe estar desesperado", dice Juan, "salimos muy temprano esta mañana". A medida que subimos, se hacen más fuertes. Si en esos segundos imagino a un ser feroz, en cuanto Juan abre la puerta del departamento un perro mediano y suave, común, nos recibe con saltos de alegría y nos obliga a salir enseguida. Veo que es una mezcla de ovejero y collie, de pelo castaño brillante y con reflejos dorados. Me mira por primera vez de refilón, mientras Juan lo obliga a darme el paso para entrar en el ascensor. Al llegar abajo, espera a que yo salga: ya incorporó la indicación. Camina a nuestro lado y al cruzar por la senda peatonal noto que va suelto, sin correa, un detalle que me gusta. También me impresiona su cuerpo fibroso, de movimientos elegantes y asertivos, rápidos, carentes de brusquedad".

Sobre el libro:

¿Qué sucede cuando Juan le presenta a Aína su singular perro callejero? Kaidú, un compañero no humanizado, la cautiva a primera vista y acorta la distancia entre los tres. Ella reconoce con sorpresa el deseo de compartir más tiempo con él; en poco tiempo, la pasión se multiplica. ¿Se puede ser infiel con un perro? Juan, que ignora ese secreto, emprende un viaje y lo deja a su cuidado.

A solas con Kaidú, atrapada en una ambigüedad y una felicidad nuevas, Aína se deja llevar hasta la entrada de un mundo paralelo.

Más allá de toda consideración moral, la protagonista encuentra una razón en la emocionalidad animal de esta relación.

Detrás de una intrigante historia de amor de a tres, Kaidú se planta por fuera de los límites de un universo jerárquicamente ordenado. La autora explora, con la sutileza que ya es su marca de estilo, las formas inesperadas que pueden alcanzar las relaciones.

at Redacción Mía

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