lunes 23 de mayo de 2022
SALUD | 07-04-2022 12:25

Los bajones en el estado de ánimo

Deseos constantes de dormir, falta de apetito y pocas ganas de hacer cosas son algunos de los signos de la depresión, una de las "epidemias" del siglo XXI. Cómo ayudar a quienes la sufren.

La depresión es un trastorno emocional que produce un sentimiento de tristeza constante y una pérdida de interés en realizar distintas actividades. Muchas personas confunden tristeza con depresión, de todas maneras la primera es una emoción funcional, que sirve para expresar nuestros duelos, mientras que en la depresión esa tristeza se vuelve crónica y desadaptativa.

Entre sus síntomas puede haber: deseos constantes de dormir, “bajones” en el estado de ánimo, pocos deseos de realizar actividades, de comer, como también puede suceder lo opuesto, un deseo constante de realizar actividades para tapar esa emoción indeseada, un aumento en la cantidad de alimentos ingeridos o atracones y mostrarse histriónicamente hacia los demás.

Acompañar el sufrimiento:

Para quienes acompañan a una persona que está sufriendo de depresión muchas veces se hace duro el proceso, tal vez porque se esperan resultados rápidos a la hora de que la persona cambie su estado de ánimo y ante esta desesperación se dicen frases como: “Mirá el lado positivo”. Esta se convierte en un estigma para la persona que sufre de este malestar, ya que ella no tiene el poder de decisión para ver lo positivo o negativo de una situación, y muchas veces las depresiones no están relacionadas con motivos externos sino más bien con cuestiones orgánicas (hormonas, neurotransmisores).

Cuando se acompaña a una persona con depresión, más que buscar palabras positivas, y atormentar con consejos, que muchas veces no puede llevar a cabo, es importante estar presente, brindar acompañamiento incondicional, destacar el afecto que se le tiene y el deseo de estar junto a él o ella a pesar de la situación.

Otro factor a tener en cuenta a la hora de acompañar es no tomar decisiones por el otro. Muchas veces al ver que la persona no actúa surge el impulso de decidir en su lugar, esto puede hacer que se sienta anulada y que su depresión se intensifique.

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Quien está junto a una persona que sufre de este mal conviene que esté preparado para desarrollar su paciencia y tolerancia hacia la persona depresiva.

Aprender a protegerse:

Más allá del acompañamiento, es importante que quien acude a un depresivo pueda tomarse un tiempo personal. El estado de ánimo negativo muchas veces se contagia, por lo que es necesario tener un espacio para disfrutar de aquellas actividades preferidas y evitar, por un momento, situaciones que sean negativas. Aunque esto pueda dejar una sensación de culpa y de que se abandona a la persona asistida es necesario tener fortaleza personal, en primer lugar, para que se pueda acompañar a otro.

Las depresiones son unos de los malestares más duros del siglo XXI, por lo cual es importante que se tenga buena información y que quienes acompañan puedan hacerlo con las herramientas adecuadas

 

at Redacción Mía

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