sábado 12 de junio de 2021
SALUD | 25-01-2021 08:45

Vitamina B2: regenera la piel

Para mantener saludables la vista, la piel y todas las mucosas del organismo, es imprescindible su presencia en la dieta. Descubrí dónde encontrarla.

La riboflavina, (el otro nombre de esta vitamina) es un término que deriva del latín flavus, y significa amarillo, el cual es justamente el color de la riboflavina. De hecho, a nivel industrial la B2 suele utilizarse como colorante de algunos alimentos, además de añadirse a productos con el fin de fortificarlos (como panes, arroz, cereales y pastas).

Sus funciones:

Provee de energía a las células y complementa la acción antioxidante de la vitamina E.

Participa en la regeneración de los tejidos (pelo, uñas y piel).

Colabora en el mantenimiento de la salud visual y el sistema nervioso.

Favorece al sistema inmunológico ya que conserva en buen estado las membranas mucosas que conforman los aparatos respiratorio y digestivo.

Es fundamental en la reproducción celular y la producción de glóbulos rojos.

Manteniendo una alimentación completa y variada nos aseguramos la dosis adecuada de riboflavina.

Fuentes naturales:

Origen animal: leche y derivados, huevos, hígado, vísceras, pescado y carnes de ternera, cerdo y cordero.

Origen vegetal: vegetales verdes, espinaca, espárrago, brócoli, palta, hongos, cereales integrales, levadura, germen de trigo y nueces.

Cuando falta:

La carencia de esta vitamina suele presentarse en personas ancianas, adolescentes o deportistas, y en mujeres embarazadas. Algunas de sus posibles causas son:

Uso prolongado de ciertos medicamentos como anticonceptivos, antibióticos, antidepresivos, ansiolíticos, etc.

Absorción intestinal deficiente.

Planes alimenticios no balanceados o muy estrictos (por ejemplo dietas veganas).

Alcoholismo y/o consumo de drogas.

Trastornos como hipertiroidismo o diabetes.

Exceso de actividad física.

Falta de lácteos en la dieta.

Los síntomas de su carencia son cicatrización lenta; debilidad y/o anemia; temblores y mareos; trastornos bucales (lengua inflamada, labios resecos y agrietados, dolor de garganta, llagas); trastornos cutáneos (dermatitis, alopecia) y trastornos oculares (ojos rojos e inflamados, prurito ocular y fotosensibilidad).

 

at Redacción Mía

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