miércoles 1 de diciembre de 2021
SALUD | 26-10-2021 14:08

Disruptores hormonales: Qué son y cómo nos afectan

Son sustancias químicas capaces de alterar nuestras hormonas y causar problemas de salud. Están por todas partes -en la casa, los alimentos, los cosméticos, la ropa, el aire- y se acumulan en el cuerpo. Conocé cómo reducir el contacto con ellas y evitar su impacto.

Podemos encontrarlos tanto en el hogar, la oficina como en la calle o incluso en el campo, por lo que forman parte de nuestra vida cotidiana. Se trata de los disruptores hormonales o endocrinos, sustancias químicas que cuando entran en nuestro cuerpo son capaces de interactuar o interferir con el funcionamiento normal de las hormonas, las cuales forman parte del sistema endocrino. Al alterar su función, pueden llegar a causar diferentes enfermedades.

Numerosos estudios describen estas sustancias sintéticas y su comportamiento en el organismo humano como si se tratara de hormonas femeninas, de estrógenos: interaccionan en nuestro cuerpo bloqueando la acción de los propios estrógenos y otras hormonas naturales e inducen a alteraciones que pueden llevar a trastornos reproductivos, neurológicos y metabólicos.

Podemos exponernos a estas sustancias de diferente forma y en diferente grado, por ejemplo, a través de nuestra dieta, de la exposición ambiental o de actividades profesionales.

Es importante leer las etiquetas de los productos de limpieza, higiene, pesticidas, juguetes, pinturas para ver si los contienen. Existen 312 disruptores endócrinos hasta hoy, pero ese número sigue en aumento
El problema principal de esta sustancia es su capacidad de ingresar al organismo a través de los alimentos que están contenidos en recipientes plásticos.

Enfermedades que pueden causar:

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Las investigaciones han demostrado que los disruptores hormonales pueden estar relacionados con efectos secundarios tales como trastornos metabólicos, efectos en el neurodesarrollo y función tiroidea, efectos cardiovasculares, entre otros. Pueden producir, entre otros problemas de salud, los siguientes:

Trastornos de la salud reproductiva de la mujer como infertilidad, pubertad precoz, etc.

Problemas en la función reproductora masculina tales como afecciones de próstata, pérdida de la calidad seminal, malformaciones congénitas del aparato reproductor.

Trastornos metabólicos: diabetes u obesidad.

Enfermedades neurológicas como trastornos del comportamiento, déficit de atención e hiperactividad, enfermedad de Parkinson, etc.

Algunos tipos de cáncer como el de tiroides o de mama.

Trastornos cardiovasculares

Es importante leer las etiquetas de los productos de limpieza, higiene, pesticidas, juguetes, pinturas para ver si los contienen. Existen 312 disruptores endócrinos hasta hoy, pero ese número sigue en aumento
Una forma de prevenirse es aumentar el consumo de verduras y frutas frescas, si es posible ecológicas, lavarlas bien antes de su consumo y, si es posible, pelarlas.

Dónde se encuentran:

Los disruptores endocrinos son muchos más de los que se creía hace solo diez años. La lista actual de los conocidos alcanza 312 sustancias y no dejará de crecer a medida que se vayan realizando pruebas sobre las más de 100.000 moléculas químicas que la industria ha desarrollado.

De los disruptores endocrinos a los que podemos estar expuestos sin saberlo son bisfenol A, parabenos, ftalatos, triclosan, benzofenonas, entre muchos otros.

Estas sustancias pueden encontrarse distribuidas en muchos productos con los que tenemos contacto en nuestra vida cotidiana o incluso en la naturaleza, tales como:

Productos de limpieza.

Envases.

Cosméticos y productos de higiene personal.

Materiales de construcción. Ambientadores.

Pesticidas e insecticidas.

Ropa.

Electrodomésticos.

Juguetes.

Pinturas y tintas.

Materiales de uso industrial

Se han estudiado muchas sustancias que nos rodean, pero hay otras tantas que no se sabe a ciencia cierta qué efectos pueden tener sobre la salud. Sin embargo, esto es algo que parece que está cambiando, y se está tratando de regular el mercado de los productos químicos en relación con la salud.

Por suerte, ciertos hábitos en nuestra vida cotidiana, casa, higiene y en la alimentación pueden ayudar a disminuir su impacto.

Es importante leer las etiquetas de los productos de limpieza, higiene, pesticidas, juguetes, pinturas para ver si los contienen. Existen 312 disruptores endócrinos hasta hoy, pero ese número sigue en aumento
ATENCIÓN Podemos exponernos a estas sustancias a través de la dieta, de la exposición ambiental o de actividades profesionales.

Cómo limitar los disruptores:

Si el objetivo principal es cuidar nuestro cuerpo y salud, hay que poner el enfoque en la prevención o disminución a la exposición a determinadas sustancias que puedan ser nocivas.

No consumir los alimentos envasados en plástico o usar recipientes plásticos que tengan los números de códigos de reciclaje siguientes:

1: Liberan antimonio y ftalatos

2: Ftalatos

3: Estireno

4: Bisfenol A

El problema principal de esta sustancia es su capacidad de ingresar al organismo a través de los alimentos que están contenidos en los recipientes. Al guardar comida en ellos, “pasan", ingresando al organismo. Esta situación se acentúa cuando se calienta el alimento en estos recipientes o se los expone a altas temperaturas.

Evitar exponer al calor recipientes plásticos que contengan alimentos. Al calentar comida al microondas, usar otros materiales como vidrio o loza en lugar tuppers, bandejas descartables, vasos plásticos, etc. Y evitar exponer al calor del sol recipientes plásticos que contengan alimentos o líquidos (botellones de agua o bebidas).

En casa, cuando sea posible, sustituir los productos de limpieza convencionales por productos naturales como el bicarbonato, el vinagre, el limón, el jabón natural y el agua oxigenada.

Elegir madera maciza, metal, cristal o cerámica en lugar de plásticos para todo tipo de usos: muebles, juguetes. Tratar de no usar las sartenes y ollas con plástico antiadherente tipo teflón.

Evitar los insecticidas domésticos y utilizar repelentes naturales.

No limpiar la ropa en la tintorería o asegurarse de que no utilizan percloroetileno para quitar las manchas.

at Silvia Pardo

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