jueves 29 de julio de 2021
SALUD | 24-02-2021 07:10

Cómo dejar de ser indecisos

¿Le digo o no le digo? ¿Lo hago o no lo hago? Todo el día se nos pasan estas preguntas por la cabeza. A veces tienen fácil respuesta, pero otras, veces, se nos complica. Cómo decidirse.

A diario nos encontramos con miles de decisiones a tomar. Solo a la mañana, habremos tomado cien o más decisiones, desde a qué hora levantarnos, qué desayunar, qué ponernos, etc. Algunas habrán sido casi automáticas, mientras que otras son más complejas y profundas. Y hay gente más indecisa que otra...

¿Cómo transformar la indecisión en decisión?

1. Confiar en nuestro instinto. La intuición es un tesoro de conocimientos y sensaciones que se cruzan con hechos validados empíricamente, a los cuales no estamos en condiciones de acceder en momentos críticos, pero nos puede ayudar a decidirnos a través de sus corazonadas. También podemos apelar a la frase “Si la decisión no es la correcta, aun podés hacerla correcta”. Esto nos preparará para la crítica, protegerá de la culpa y nos ayudará a corregir, si es necesario, la decisión tomada.

2. Evitar la paradoja de la decisión, esta es, que siempre habrá otra que podríamos haber tomado. Es mejor limitar la cantidad de opciones que tenemos, como así también las perspectivas o influencias exteriores, para evitar confusiones.

3. Decir no a la parálisis. Es mejor actuar, examinar los resultados, hacer ajustes y seguir avanzando. Evitar paralizarse con interminables análisis ante la toma de decisiones.

4. Una vez decididos, entregarse. Muchas decisiones son el resultado de un sinnúmero de intentos o decisiones anteriores, por lo que a veces entregarnos al factor suerte es una buena manera de romper nuestro bloqueo psicológico.

5. Olvidarse de aparentar inteligencia. La indecisión suele nutrirse de nuestras propias trampas del pensamiento, querer siempre tomar una decisión informada, tener la solución, o simplemente evitar la vergüenza de cometer un error. Debemos mirar hacia adentro y hacia atrás: a nuestro niño interior, más ingenuo y a la vez atrevido, que puede emprender cualquier proyecto y fallar, pero manteniendo una actitud de Fallé, pero probaré de nuevo.

A veces, el miedo a la vergüenza es aún más fuerte que el miedo a fallar, entonces lo mejor es confiar, probar y soltar la vergüenza. Esto nos ayudará además a sentirnos más seguros con nosotros mismos, así como a construir y pensar en alternativas más creativas.

Tomemos algunos de estos consejos y llevémoslos a la práctica, serán aportes para sentirnos más decididos y vivenciar nuevos aprendizajes.

at Redacción Mía

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