sábado 12 de junio de 2021
SALUD | 19-02-2021 00:15

Cómo aprender a gestionar el enojo

Todos nos enojamos, pero la furia fuera de control no es buena para los demás ni para nuestra salud. Aquí, algunos consejos para dirigir la ira a quien corresponde y tranquilizarse.

El enojo es una emoción y, como tal, tiene un sentido y función: es una reacción fisiológica y psicológica al dolor, el sufrimiento, la amenaza o el peligro.

Sucede cuando algo no satisface nuestras necesidades, creencias o deseos, o cuando vemos frustrado nuestro objetivo, y mediante la bronca obtenemos la fuerza necesaria para luchar por la meta. Esa fuerza es emocional, pero también física. Cuando nos enojamos, el organismo se prepara para un cambio: aumenta la presión arterial, se aceleran los latidos cardíacos, se produce una gran cantidad de adrenalina, se dilatan las pupilas y se movilizan otras funciones corporales.

Como en todas las cosas de la vida, es necesario tener un equilibrio, pero sobre todo aprender a dirigir el enojo porque si uno lo guarda, reprime las alteraciones fisiológicas que causan esa emoción, y probablemente se enferme o se resienta.

Para poder descubrir las causas, hace bien preguntarse cada tanto qué cosas lo enojan a uno y hacer una lista para ordenar el pensamiento.

Es probable que nos encontremos con respuestas que nos sorprendan. Este es un ejercicio útil para conocerse y quizás comenzar a utilizar la bronca en nuestro beneficio.

Si ella es una alarma que nos avisa cuando algo nos frustra, o cuando no obtenemos el resultado esperado, podremos reflexionar sobre nuestras posibilidades de corregir los resultados, o quizás resignarnos a ellos.

Consejos ante la ira:

Aceptar que hay cosas que nos enojan

Identificar y aceptar eso que nos enoja

Trabajar con ese enojo que sentimos

Atreverse a decir que estamos enojados

Resolver lo que nos enoja cuando estemos menos enojados

No convertir el enojo en violencia

Aprender a pedir perdón y a perdonar cuando el enojo fue exagerado o sin sentido

No sentir culpa por el derecho que tenemos a estar enojados

Los expertos afirman que si reconocemos que el enojo está dañando nuestra vida, debemos buscar ayudar y poder recibirla. El enojo también podría ser un síntoma de depresión o ansiedad y estos son trastornos que pueden ser tratados con especialistas.

at Redacción Mía

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