miércoles 1 de diciembre de 2021
SALUD | 12-11-2021 07:16

Cómo controlar el mal carácter

Este rasgo de la personalidad puede afectar la esfera laboral, social y familiar de una persona. No es cuestión de admitirlo sin más, se puede cambiar y ser más felices.

A qué nos referimos cuando hablamos de mal carácter? Este concepto puede abarcar numerosas conductas, actitudes, pensamientos, verbalizaciones que catalogamos como excesivas o inapropiadas en relación a la situación concreta.

Uno de los ejemplos de mal carácter es que podemos encontrarnos personas que son muy sensibles a las bromas de sus allegados, que se enojan con mucha facilidad o que se sienten atacadas con facilidad y reaccionan de forma defensiva constantemente.

El mal carácter surge de una mala gestión de las emociones, en especial del enojo o la tristeza. En este sentido, pueden estar presentes patrones de pensamiento que no sean del todo adaptativos y estilos de pensamiento sesgados que se centran en buscar amenazas alrededor.

Entre sus principales características se encuentran:

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La respuesta ante determinados estímulos es excesiva y desproporcionada.

No se trataría de un fenómeno temporalmente aislado, sino que debería mantenerse en el tiempo.

Las conductas que muestran mal carácter deberían estar presentes en diferentes contextos y no estar circunscritas a determinadas situaciones.

Puede tener repercusiones en la vida cotidiana de la persona: en la esfera laboral, social, educativa, familiar, etc.

Consejos para superarlo:

Teniendo en cuenta que es consecuencia de una incorrecta gestión emocional, algunas maneras de controlar el mal carácter son:

Aprender técnicas de regulación emocional: ser conscientes de las sensaciones que nuestras emociones producen en nuestro cuerpo, identificar y etiquetar nuestras emociones y poner en marcha estrategias para controlar dichas emociones.

Técnicas de comunicación asertiva: que se abandone el estilo de comunicación agresivo prototípico de esta forma de comportarse. Existen diferentes tipos de comunicación asertiva.

Otras opciones: si se considera el mal carácter como un problema de personalidad, deberemos valorar de qué forma interfiere con la vida diaria y qué necesidades deberían ser atendidas. En tal caso, una buena ayuda es realizar una terapia psicológica.

at Redacción Mía

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