viernes 7 de mayo de 2021
SOCIEDAD | 21-04-2021 09:21

Una mujer con amor y fe

La pastora Alejandra Stamateas creó el Ministerio Presencia de Dios junto a su marido, el famoso psicólogo Bernardo Stamateas. Publicó más de veinte libros de autosuperación espiritual femenina. ¿Su misión? Motivar a otras mujeres a que se sientan libres, potentes, capaces y que logren alcanzar la felicidad. En Yo no peleo, tú no peleas, su nueva obra, enseña a resolver los problemas con empatía.

Alejandra Stamateas es pastora del Ministerio Presencia de Dios en Buenos Aires, docente y escritora. Se dedica, desde los 25 años a acompañar a mujeres en busca de respuestas espirituales. Lo hace a través de las conferencias que dicta por todo el país y América latina, y también en las charlas que brinda dos veces por semana en el Ministerio Presencia de Dios, la iglesia de confesión bautista que creó junto a su esposo, Bernardo Stamateas, con quien tiene dos hijas.

Acaba de lanzar su nuevo libro Yo no peleo, tú no peleas, en el que ofrece herramientas para resolver de forma positiva los conflictos con la pareja, la familia, los colegas y amigos, siempre desde el amor, la empatía y la inteligencia.

"Este libro te permitirá desarrollar mayor empatía, construir nuevos puntos de vista, aprender a expresarte y a correrte del aspecto bélico de las peleas permanentes", ha expresado su esposo de la nueva obra de Alejandra.

Una mujer con amor y fe

Su historia:

Nacida en 1965 en Argentina, nieta de un pastor griego, sus padres se conocieron en un templo y le inculcaron, como a sus tres hermanos, la costumbre de asistir todos los domingos. Cumplió con el ritual hasta su adolescencia. “Si tenés una enfermedad, vas al médico; cuando tenés un problema emocional, vas al psicólogo o te juntás a hablar con tus amigas. Pero a veces no te das cuenta de qué te pasa, creés que es del alma o del cuerpo pero no: es un vacío de Dios. Cuando me di cuenta de que había un vacío espiritual en mi vida, supe que tenía que volver a la iglesia. Y ahí encontré un grupo que estaba haciendo Bernardo. Él también tenía 19 años, pero ya predicaba. Cuando lo escuché hablar, me enamoré", así cuenta su historia de amor.

Alejandra estudió Teología y obtuvo la licenciatura en Ministerios Teológicos. “Fueron 5 años de formación en los que aprendí un montón, pero a mí me gusta llevar todo a la práctica y que cualquiera pueda entender. Pastora es un título que alguien nos pone dentro de las iglesias, pero a mí me gusta describirme como una mujer de fe. Y me gusta enseñarla a otras personas porque sé el resultado que me da a mí".

El apellido de Alejandra es Copantsidis, sin embargo optó por Stamateas, el de su marido. “Como a la mayoría de las mujeres de mi generación, me enseñaron que tenía que usar el apellido de mi esposo. Con el tiempo, empecé a trabajar con grupos de mujeres y reflexioné sobre eso. Me di cuenta de que ‘mi’ apellido era, en verdad, el de mi papá. ¡Las mujeres llevamos apellidos patriarcales! Entonces, me dije: ‘Tengo que elegir con cuál quedarme’. Mi padre había muerto a mis 19 años, así que había vivido más tiempo con Bernardo que con él. Además, en ese momento mi marido era muy conocido, así que decidí: ‘Me voy a colgar de su fama’, cuenta divertida.

Empoderar a la mujer:

Tanto a través de sus charlas como de sus libros Alejandra desea ser una fuente de inspiración, una plataforma para que cada mujer descubra y desarrolle todo su potencial y estima.

"Soy una mujer que ha peleado batallas en su vida personal y quiere mostrarles a otras que siempre se puede. Simplemente voy aprendiendo de mi propia vida y lo cuento. Lo importante es que cada una pueda tomar lo que le sirve y construirse una vida linda. Una de las cosas por las que más trabajo es para que cada mujer encuentre su libertad interior: si lo lográs, no hay ninguna opresión del afuera que te pueda lastimar". afirma, sobre su objetivo de dar una mano a las mujeres que lo necesitan.

Según la pastora, muchos de sus libros han surgido de "hablar con mujeres que se describían a sí mismas como las habían descripto sus familias cuando eran chicas o adolescentes, como las habían descripto sus maridos e incluso sus exmaridos. Mujeres que venían a las charlas con versiones de ellas mismas que no eran las originales, sino las que se habían acostumbrado a escuchar. Y no podían verse a sí mismas porque estaban impregnadas de lo que opinaban los demás", de ahí su intento de ayudarlas a través de su obra a fortalecer esa confianza en sí mismas que resulta esencial para avanzar hacia cualquier objetivo.

 

at Redacción Mía

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