miércoles 20 de octubre de 2021
SALUD | 24-09-2021 13:01

Dieta alcalina: Más delgada, más saludable

Se trata de una alimentación que propone reducir el consumo de alimentos procesados, las proteínas animales, el azúcar y la cafeína. Esto ayuda a depurar, bajar de peso y estar más sanos.

Celebrities como Victoria Beckham, Gwyneth Paltrow o Jennifer Aniston han colaborado en popularizarla. Se trata de la Dieta del Ph o alcalina, que no solo ayuda a desintoxicar el organismo y a perder peso sino que también contribuye a alimentarnos de manera más saludable. ¿De qué se trata?.

La dieta alcalina se basa en la teoría de que las enfermedades se desarrollan en un medio ácido (es decir, con un pH bajo) y que, por lo tanto, para prevenirlas conviene "alcalinizar" nuestro organismo, o sea, aumentar su pH. Esto se puede ayudar a conseguir a través de la alimentación.

Siguiendo esta tesis, clasifica los alimentos entre alcalinizantes y acidificantes, lo cual no tiene nada que ver con su sabor (el limón, por ejemplo, se considera alcalinizante). La dieta debe incluir un 80% o más de alimentos alcalinizantes y un 20% (o menos) de neutros o moderadamente acidificantes. Y se desaconseja consumir alimentos altamente acidificantes.

Un cuerpo alcalino es un cuerpo sano y mantenerlo alcalino es una cuestión de pH y equilibrio emocional
Aliados: Serán alimentos alcalinizantes aquellos que contengan una buena dosis de calcio, magnesio, sodio y potasio, como la mayoría de las frutas y verduras.

La idea es incrementar el consumo de alimentos frescos y orgánicos, ricos en minerales alcalinos como el sodio, el potasio, el magnesio y el calcio con el objetivo de alterar el valor del pH del cuerpo. De este modo, no solo podría contribuir a la pérdida de peso, sino que ayudaría a disminuir el riesgo de una amplia variedad de enfermedades que se asocian al exceso de acidez. Cuando nuestro cuerpo no se mantiene en un estado ligeramente alcalino podemos llegar a sufrir una afección llamada acidosis.

Síntomas de la acidosis:

Afecciones cardiovasculares.

Aumento de peso, obesidad, y diabetes.

Exceso de carga en los riñones y formación de cálculos.

Desgaste y pérdida de masa muscular.

Inmunodeficiencias.

Desequilibrios hormonales.

Envejecimiento prematuro.

Osteoporosis.

Caries.

Dolor de articulaciones, dolor muscular y gota.

Falta de energía y fatiga crónica.

Digestiones lentas.

Hongos, infecciones y virus.

Tristeza, tendencia a la depresión, nerviosismo e irritabilidad.

Saliva ácida, encías inflamadas y sensibles, alta irritación de las amígdalas y faringitis.

Un cuerpo alcalino es un cuerpo sano y mantenerlo alcalino es una cuestión de pH y equilibrio emocional
ALIMENTOS ALCALINIZANTES: Para mantener el equilibrio de la sangre son ideales los jugos y batidos verdes, los germinados, semillas y las verduras, sobre todo las de hoja verde.

La clasificación de los alimentos:

Para lograr mantener el equilibrio fisiológico celular, la propuesta es hacer una dieta que incluya un 80% de alimentos alcalinos y un 20% de alimentos ácidos. Esto requiere modificar hábitos alimentarios, necesarios para mantenernos sanos. Esta es la clasificación a seguir:

Alimentos alcalinizantes: brócolis, espinacas crudas, perejil, pepino, soja, col, coliflor, repollitos de Bruselas, limón, pomelo, palta, remolacha, berenjena, apio, ajo, jengibre, arvejas, lechuga, cebolla, rábano, tomate, alcaucil, espárragos, zanahoria, papa, trigo sarraceno, quinoa, lentejas, almendras, aceite de oliva, higos negros, pasas de uva, avellanas, castañas, aceitunas, porotos, cerezas, manzanas, dátiles, papayas, peras, zucchinis, chauchas, tofu, limón.

Alimentos neutros o moderadamente acidificantes: garbanzos, seitán, melón, ciruela, sandía, nueces, damasco, banana, arándanos, uvas, naranja, mango, durazno, arroz y pasta integral. Alimentos altamente acidificantes: carne roja, de pollo, de cerdo, huevos, pescado, marisco, lácteos, hongos, harinas, chocolate, café, té, alcohol, condimentos (kétchup, mostaza, vinagres, etc.), pickles, algunas gaseosas y las bebidas que contienen edulcorantes y aromatizantes.

Un cuerpo alcalino es un cuerpo sano y mantenerlo alcalino es una cuestión de pH y equilibrio emocional

Cómo hacer una dieta alcalina:

Frutas y verduras: los alimentos más alcalinos. En general, es importante comer más fruta madura, hortalizas y tubérculos. Son ideales las sopas de verduras con papa. También se puede tomar jugos y batidos caseros de cítricos, apio, manzana pera, zanahoria, uva, germinado de trigo, cereza… ricos en potasio. También son aconsejables higos, limones maduros, cebollas y alfalfa.

Evitar una dieta acidificante: es importante comer menos proteínas y grasas en general, así como lácteos pasteurizados, cereales refinados, conservas, repostería, chocolate, gaseosas, alcohol y café. Si se toman lácteos, habría que reducirlos como máximo a cuatro por semana. También hay que reducir la sal y dejar el azúcar blanco. Las paltas y los aceites vegetales están en zona neutra.

A la hora de cocinar hay que consumir los frutos secos sin tostar ni salar. También es mejor usar cocciones suaves como el vapor. Además, se aconseja alternar el aceite de oliva con otros de primera presión en frío y optar por el vinagre de sidra y el azúcar integral.

Estilo de vida: facilitar la depuración, pues los desechos ácidos se eliminan por la piel, los pulmones y el intestino. Realizar respiraciones profundas y evitar sobreesfuerzos en el ejercicio son algunas de las recomendaciones.

Agua e infusiones para alcalinizar: se aconseja beber uno o dos litros de agua al día. También se indican las tisanas como el té verde, cola de caballo, diente de león...

Suplementación: hay sales minerales que ayudan a alcalinizar la orina: sales de Epson (sulfato de magnesio), sal de frutas con bicarbonatos y citratos, o preparados alcalinizantes como el que se utiliza en la cura de Mayr, del que se toma una cucharadita disuelta en un cuarto de litro de agua, dos veces al día. Consultar al médico. Sin embargo, sabemos que la comida no es lo único que alimenta nuestras células y solo el hecho de comer bien no nos garantiza estar sanos. Teniendo en cuenta esto debemos tratar la salud desde un punto de vista más holístico, más amplio, considerando siempre los alimentos más primarios, nuestras relaciones personales y nuestras emociones.

Un sentimiento negativo como la tristeza, el odio, el miedo, los celos, el estrés o el cansancio extremo pueden causar mucha acidificación en el organismo. Por lo tanto, a la par de una alimentación alcalinizante, con una predominancia de vegetales, de beber mucha agua, debemos hacer deporte, respirar, buscar momentos de paz, nutrirnos del amor de nuestros seres queridos y dar gracias cada día. Todo cuenta.

Los beneficios:

El tipo de alimentación influye en la química corporal. Los estudios muestran que una dieta adecuada puede favorecer el equilibrio entre acidez y alcalinidad. Estas son las ventajas de la dieta alcalina.

Fomenta una alta ingesta de frutas, verduras y de otros alimentos vegetales, al tiempo que restringe los alimentos procesados, poco saludables.

Mantiene sano el tubo digestivo, dado que se come una cantidad de fibras que alimentan a la flora saludable de nuestro intestino y entonces las digestiones son más satisfactorias. Favorece también al hígado.

Aporta una gran cantidad de antioxidantes, debido a su contenido en vegetales, que le van a servir a todas las células del cuerpo.

Consumir más alimentos que aumentan la alcalinidad en la orina mejora la secreción de hormona de crecimiento, lo que puede reducir el riesgo cardiovascular y mejorar también la memoria y la cognición.

 

 

 

at Silvia Pardo

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