miércoles 20 de octubre de 2021
SALUD | 17-09-2021 09:25

La casa antialergia: Acondicionala en primavera

¿Llega la estación de las flores y empiezan los estornudos en el hogar? Los expertos nos enseñan cómo evitarlo y mantener una vivienda más limpia y sana.

La mejor manera de prevenir las alergias es evitar el contacto con el alergeno, la sustancia que nos produce la alergia. Sin embargo, el polvo doméstico está siempre presente, aún en las casas más limpias.

Así que, según los especialistas, hay que ponerse manos a la obra: es posible reducir estornudos, picazones y ojos rojos aplicando varios trucos y procesos que nos liberarán de las molestas alergias.

Método Marie Kondo:

Como primera medida, vale aclarar que cuanto más ordenado y libre de objetos innecesarios esté todo, mejor. Las habitaciones de nuestro hogar deben contener pocos objetos capaces de acumular polvo -que son prácticamente todos-, así que es mejor evitar alfombras, libros que no se usen a diario, cortinas u otras telas y adornos decorativos.

Habrá que decirle adiós a libros o revistas acumulados, peluches y multitud de almohadones. O si no los queremos tirar, guardarlos en un mueble. Si querés mantener las cortinas, deben ser lavables y fabricadas en algodón liso o telas sintéticas. ¿Las sillas? Mejor de cuero, madera o metal que sean fáciles de limpiar.

Cocina y baño deben estar impecables. En estos lugares el enemigo a combatir es el moho, mediante los productos especiales para eliminarlos.
Si se padece alergia, ni perros ni gatos deben estar en el interior de la casa.

Consejos varios:

Mantener la casa lo más limpia posible. Ventilar cada día es esencial. Pero también hay que limpiar a diario: mejor con trapos húmedos y aspiradora, las escobas y plumeros solo cambian el polvo de lugar.

No utilizar almohadas con plumas ni mantas de lana. Se aconseja que sean de fibra sintética y limpiarlas cada dos o tres meses. Además, lo ideal es utilizar fundas de colchón y almohadas que sean antiácaros.

La ropa de cama también debe ser sintética, hay que lavarla, al menos, una vez a la semana y a una temperatura mínima de 60ºC. También el pijama, y es aconsejable cambiarlo cada dos o tres días.

No poner moquetas en casa, utilizar alfombras lavables o dejar el piso sin cubrir.

Usar el aire acondicionado para reducir los niveles de humedad de la casa. Pero atención, en estos se suelen acumular ácaros, así que para mantener la temperatura necesaria dentro de casa, no tener las ventanas abiertas y utilizar sistemas de refrigeración alternativos (el más sencillo: conservar las persianas bajas en las horas de máxima exposición solar). Si se enciende el aire acondicionado, que el aparato esté limpio e incluya filtros de partículas pequeñas.

Limpiar regularmente el baño. Lo habitual es que el lugar no tengan ventanas, por eso desde la Clínica Universidad de Navarra recomiendan instalar un extractor de aire en ellos para reducir la humedad al bañarse. Además, un par de consejos por parte de la Clínica Mayo: “retirar alfombras y cortinas, secar las mamparas después de usarlas y limpiar a fondo las áreas susceptibles de acumular moho como canillas e inodoros”.

Tratar de mantener secos los sótanos de casa.

Cocina y baño deben estar impecables. En estos lugares el enemigo a combatir es el moho, mediante los productos especiales para eliminarlos.
Hay que aspirar colchones, interior y superficie de armarios, espacio detrás de los radiadores, cortinas y persianas, techos y paredes, sillas y sofás, lámparas y camas de mascotas.

Alergia a los hongos:

De estos alérgenos se habla poco y, sin embargo, son altamente alergénicos, afectando sobre todo a niños. Existen tres factores que favorecen el crecimiento de los hongos: humedad, oscuridad y acumulación de polvo y materiales orgánicos. Medidas preventivas:

Eliminar las hojas muertas y evitar el contacto con el césped. Tratar de no tener vegetación tupida alrededor de la vivienda.

No permanecer en habitaciones húmedas (sótanos, graneros, bodegas) y no usar humidificadores.

Las zonas húmedas de la casa deben estar aireadas, utilizando en ellas pinturas antimoho.

Evitar plantas de interior y flores secas de adorno.

Antes de guardar la ropa en el armario debe secarse por completo. Por las noches, dejar el calzado fuera de la habitación.

Las mascotas:

Los alérgenos provenientes del pelo de perros y gatos son difíciles de controlar y eliminar. Así, por ejemplo, el tiempo medio que permanece el alergeno de un gato es de 6 meses a 1 año. Medidas preventivas:

Evitar la entrada del gato o perro en la habitación de la persona alérgico. No tener contacto con el animal.

Lavar semanalmente a la mascota. En el mercado existen productos que se pueden aplicar después del baño para evitar la descamación del epitelio. A pesar de estas medidas, en ocasiones, es necesario empezar con un tratamiento farmacológico, siempre con el consejo del médico.

Alérgenos en el hogar:

Los principales causantes de nuestra alergia en casa son:

Polvo doméstico: es una mezcla de partículas casi invisibles que flotan en el aire y se depositan en todas las superficies expuestas. Contiene partículas que se originan en la ropa, sábanas, colchas, cortinas, libros, animales, insectos, caspa, etc.

Ácaros del polvo: son microorganismos de la familia de los arácnidos que viven sobre las almohadas y en el suelo de la habitación, alimentándose de las escamas o células muertas que se desprenden de la piel de las personas. Son los excrementos de estos ácaros los que causan la alergia.

Hongos o moho: son plantas microscópicas que crecen en lugares húmedos. Los hongos generan unas partículas microscópicas llamadas esporas, las cuales flotan en el aire y son inhaladas. A diferencia de la fiebre del heno, que tiene un carácter estacional, este tipo de alergia está presente todo el año, por lo que la denominamos rinitis alérgica perenne. La predisposición a padecer esta enfermedad es, a menudo, hereditaria.

 

at Redacción Mía

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