jueves 29 de julio de 2021
SALUD | 18-06-2021 12:06

Cómo controlar la incontinencia

El parto, la debilidad del músculo pélvico, los deportes de impacto o el estreñimiento son algunos de los factores que pueden provocar las pérdidas de orina, pero tiene solución.

Las pérdidas de orina se consideran "normales" a partir de cierta edad. Y aunque la incontinencia es más frecuente luego de la menopausia (debido a los cambios hormonales y al debilitamiento de los tejidos), puede ocurrir en cualquier etapa de la vida.

Distintos tipos:

En función de cuándo y cómo se produzcan, se establecen tres grandes tipos de incontinencia:

Al reír, toser, estornudar...: los produce la incontinencia de esfuerzo. Los músculos del suelo pélvico, al debilitarse, reducen su capacidad de contraerse de forma refleja ante situaciones como estas.

Antes de llegar al baño: llamada incontinencia de urgencia y provoca unas ganas irrefrenables de orinar.

Con frecuencia o de forma constante: pueden deberse a la incontinencia por rebosamiento. En ella la vejiga no se vacía por completo nunca, y eso favorece estas pérdidas frecuentes de líquido.

Tratamientos y consejos:

Para hacer frente a la incontinencia se puede realizar desde ejercicios hasta seguir tratamientos farmacológicos, inyectar toxina botulínica o someterse a ciertas intervenciones con laser o quirúrgicas.

Muchas veces la causa es la debilidad de la musculatura del suelo pélvico. Esta sostiene la parte baja del abdomen –vejiga, útero, recto, intestinos–. Reforzar estos músculos practicando con regularidad los ejercicios de Kegel, ayuda a evitar las pérdidas de orina.

El uso de las llamadas bolas chinas o de los conos vaginales puede ayudar a fortalecer la musculatura del suelo pélvico. Los resultados, usándolos a diario se ven a las 6 semanas.

Mantenerse en el peso adecuado. El sobrepeso aumenta la presión en los músculos pélvicos que sostienen la vejiga y la uretra, lo que favorece la incontinencia urinaria.

Evitar el estreñimiento. Los esfuerzos continuos al intentar ir de cuerpo también pueden acabar ocasionando pérdidas de orina.

Orinar cuando lo necesites. Aguantar las ganas produce distensión de la vejiga y pérdida de tono muscular. Pero tampoco vayas al baño con demasiada frecuencia, ya que entonces la vejiga se vuelve “perezosa”. Al cabo del tiempo, no será capaz de retener cantidades normales de líquido y las ganas de orinar serán más frecuentes.

Ejercicios de Kegel:

Sentarse en el inodoro, empezar a orinar e ir cortando el chorro contrayendo los músculos de la zona genital.

Esfínter uretral. Es el que ejercitaste en el baño. Cuando ya lo tengas bien identificado, podrás contraer y relajar el esfínter en cualquier situación.

Esfínter anal. Es el que aprietas cuando quieres aguantar la salida de un gas.

Esfínter vaginal. Es el que contraerías para evitar la salida de un tampón, por ejemplo.

Contraer cada esfínter durante 5 segundos y relajar 10 segundos. Repetir 10 veces con cada uno de los esfínteres. Luego, contraer todos los músculos a la vez y repetir 5 veces. Finalizar haciendo contracciones y relajaciones rápidas de un segundo.

 

at Redacción Mía

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