lunes 23 de mayo de 2022
SALUD | 02-02-2022 10:21

Cómo actuar ante las convulsiones

Es una situación frecuente: se calcula que una de cada 10 personas tendrá un episodio una vez en su vida. Descubrí de qué forma podés ayudar a quien las sufre.

Lo más habitual es que la persona que presenta convulsiones pierda la conciencia, caiga al suelo y presente movimientos espasmódicos incontrolables de brazos y piernas debido a la contracción y relajación excesivamente rápida de los músculos.

En este caso, el objetivo es ayudarla a evitar posibles lesiones y complicaciones mayores que pueden resultar peligrosas.

Por qué se producen:

En condiciones normales, las neuronas (células nerviosas cerebrales) crean, envían y reciben impulsos eléctricos que permiten que el cerebro funcione de forma adecuada.

Si estas vías de comunicación se dañan o interrumpen, pueden aparecer convulsiones.

A pesar de que la epilepsia es la causa más habitual, también se pueden producir convulsiones ante la fiebre muy elevada, debido a ciertos medicamentos, un golpe en la cabeza, algunas enfermedades, infecciones por virus (incluido el covid-19) y hasta por la falta excesiva de sueño.

Aunque las causas de una convulsión sean tan diversas, los síntomas son muy similares y las medidas generales para ayudar a quien las padece coinciden.

Mantener la calma:

Al presenciar una crisis convulsiva y si creemos que esa persona se va a caer, procurar que no se golpee contra el suelo. A partir de aquí, esta es la secuencia que se debe seguir:

Una vez acostada, colocar una almohada bajo su cabeza o cualquier prenda mullida que evite golpes.

A continuación, girar su cabeza hacia un costado.

Retirar los objetos de su alrededor con los que podría golpearse. Si lleva anteojos, quitárselos, podrían romperse y cortarla.

Aflojar corbatas, cinturones, collares o cualquier objeto o prenda de vestir que pueda dificultar la respiración.

Una vez haya finalizada la crisis, colocar a la persona de lado, en la posición lateral de seguridad. De este modo se evitará que si vomita, se lo trague (con el peligro de ahogo que eso conlleva) y, además, ayuda a respirar.

Es importante mantener la cabeza fría y contabilizar el tiempo que dura la crisis, aunque sea aproximadamente; es probable que el médico que atienda a la persona afectada lo pregunte después.

En caso de que no recupere la respiración, hay que iniciar la maniobra de reanimación pulmonar (RCP) y llamar rápidamente a emergencias.

Lo que no hay que hacer:

En primer lugar, si la persona babea o echa espuma por la boca, no asustarse, es normal.

No sujetarla ni evitar que se mueva.

No introducir ningún objeto entre los dientes (ni un pañuelo); podría tragárselo, dañarse la boca o morder.

No hacerle la reanimación cardiopulmonar (RCP), no la necesita. Lo habitual es que reanude la respiración espontáneamente una vez finalicen los espasmos.

No ofrecerle comida ni bebida, tampoco agua. Esperar a que esté completamente recuperada.

No darle ningún medicamento, ni siquiera de los de venta libre.

No dejarla solo. Esperar a que esté consciente y se pueda comunicar y mover con absoluta normalidad.

at Redacción Mía

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