miércoles 1 de diciembre de 2021
SALUD | 25-11-2021 08:33

Aprender a comer

La pediatra Sabrina Critzmann se convirtió en una referente para madres y padres con niños pequeños por sus novedosos conceptos sobre alimentación y puericultura. Acaba de publicar una verdadera "biblia" para la crianza respetuosa.

"Me recibí de médica prolijamente sin saber un ápice de nutrición”, cuenta al comienzo de su nuevo libro, Comer y criar. Guía pediátrica de alimentación saludable para toda la familia (Planeta, 2021), la doctora Sabrina Critzmann, médica graduada en la Universidad de Buenos Aires, especialista en Pediatría en la misma universidad y en el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna).

Puericultora, consultora de porteo, cofundadora de la Escuela Argentina de Baby Led Weaning, y mamá de dos nenes, se convirtió en una verdadera referente para mamás con bebés y niños pequeños.

Los posteos de su cuenta de Instagram, con más de 263.000 seguidores, se difunden en grupos y “tribus” de crianza respetuosa y su primer libro, Hoy no es siempre (Planeta, 2018), es un manual de consulta ideal para primerizos.

“Hice la residencia de pediatría, y cuando mi primer hijo empezó a comer, en 2017, empecé a investigar un poco más sobre el tema y encontré un montón de cosas que ni siquiera esperaba”, dijo a Clarín Sabrina.

La alimentación es patrimonio de la familia: los profesionales podemos acompañar, pero las decisiones, son de cada familia en particular
NUTRICIÓN: "Comer implica poner en juego múltiples mecanismos motores, sensoriales, psicológicos y sociales".

No me gusta hablar de nutrición ni de alimentación infantil, sino de alimentación familiar, e incluso de alimentación social. Porque la alimentación no es solo comer alimentos y obtener nutrientes, sino que tiene que ver con todo el contexto que está alrededor, que nos hace tomar determinadas elecciones”, explicó la doctora y agrega: “Venimos de una cultura en donde lo que importa son las calorías, y no los nutrientes. Entonces, light, diet, envase verde...

Parece que no importa si tiene un pedazo de plástico: si tiene pocas calorías parece que es bueno. Así hemos crecido, con la cultura de la dieta y de contar calorías... Hay que salir de ahí, porque eso nos ha hecho muy mal”, asegura.

Cocinar en casa:

Tanto en su cuenta de Instagram como en el libro, comparte recetas e ideas saludables para incorporar en el día a día, aunque, avisa: “No soy cocinera, soy una persona que cocina”. Propone distintas variedades para la alimentación familiar, por ejemplo, la opción “picada”, y no se trata de papitas y salamines.

La idea es poner en la mesa y combinar diversos alimentos: puede ser un huevo duro que se hace en diez minutos -si es que se consumen animales en esa casa-, una palta, unas zanahorias cocinadas, unos pepinitos, unos tomates cortados y unas legumbres que tenemos… Y nos servimos un poco de todo. Es supersaludable y son todos alimentos sencillos”, comenta la doctora.

es patrimonio de la familia: los profesionales podemos acompañar, pero las decisiones, son de cada familia en particular
LA OBRA: Comer y criar de Sabrina Critzmann, Editorial Planeta.

También propone variar los tipos de fideos y que no siempre se consuman las pastas de trigo: “Hay de lentejas, arvejas, garbanzos… Y tampoco tienen que ser siempre con salsa o aceite; se pueden hacer con palta, huevo duro, zanahoria, tomates cherrys cortados”.

Siempre pensando en una alimentación variada, en las infancias no se sugiere que el consumo de lácteos totales (leche, yogur, queso y demás) supere los 500 mililitros diarios, porque éstos desplazarían otros alimentos y a otros nutrientes. Tenemos la idea de que los lácteos tienen “todo”, y a mí no me gusta la idea de “súper alimento”, ni en los lácteos ni en el kéfir, creo que hay una variedad de alimentos que nos dan diferentes nutrientes, no uno que tiene “todo”, asegura Critzmann.

Fragmentos:

"Para nuestras tatarabuelas, sugerir que se necesitaría una visita al médico para charlar sobre qué tiene que comer un bebé sería tan sorprendente como sugerir una consulta sobre cómo tiene que hacer pis. Sin embargo, desde la década de 1980 aproximadamente, se han medicalizado sistemáticamente todos los procesos de salud, además de los de enfermedad, y la alimentación pasó a ser algo científico, lleno de números, calorías y nutrientes.

No queda muy claro cuándo desde la pediatría empezamos a entregar listas fotocopiadas de alimentos ni por qué alguien determinó un orden en los mismos. Al que lo inventó, ¿le gustaría más el zapallo que la palta y por eso lo puso primero? ¿Le pareció que era más fácil hacer sopa de sémola que de arvejas? ¿Qué pasó que todo se estandarizó tanto que compramos una especie de alimento balanceado para bebés sin importar qué tiene?.

Se suele hablar de la alimentación como el acto más complejo que realiza el ser humano. Comer implica poner en juego múltiples mecanismos motores, sensoriales, psicológicos y sociales. Comer implica siempre un otro, y la dimensión social de comer es uno de los determinantes más fuertes de este asunto".

"La alimentación es patrimonio de la familia: los profesionales podemos acompañar, pero las decisiones sobre qué, cómo, dónde y cuándo comer son de cada familia en particular, y tienen la influencia del entorno, de la cultura, de las tradiciones, de lo imaginado y soñado para la alimentación de ese bebé, niño o niña. (...) Nuestra responsabilidad es dar la información clara, sin mentiras, comprensible para esa familia. Y la alimentación será decisión y patrimonio de esa familia.

La crianza respetuosa no es una crianza sin límites, abnegada en cada capricho y deseo de los niños y las niñas. La crianza respetuosa tiene en cuenta las necesidades y los deseos de los adultos cuidadores, siempre comprendiendo que la relación es asimétrica, y que los niños y las niñas no pueden ponerse en el lugar de adultos ni viceversa". También hace hincapié en construir límites saludables.

Sobre el libro:

Alrededor de los seis meses, los bebés enfrentan uno de los grandes hitos en la vida: descubrir los alimentos más allá de la leche humana. Empezar a comer implica poner en marcha múltiples mecanismos motores, sensoriales, psicológicos y sociales.

¿La alimentación complementaria debe comenzar con papillas? ¿A los seis meses exacto? ¿Qué es el método BLW? ¿Qué aprende mi bebé de la alimentación durante la lactancia? ¿Y si rechaza la comida? ¿Cómo sé que lo estoy nutriendo correctamente? ¿Qué hacemos cuando vaya a la escuela? ¿Qué pasa con el azúcar o los productos ultraprocesados? ¿Y qué le cocino cuando se me acaban las ideas?.

Todas estas dudas –y muchas más– son las que despeja la médica pediatra y puericultora Sabrina Critzmann en Comer y Criar. “No existe la alimentación infantil sino la alimentación familiar”, dice la autora. Así nos invita, con empatía, referencias actualizadas y profundo conocimiento del tema, a probar, investigar y cocinar alimentos verdaderos, en un acto revolucionario que de la mano del placer y el amor hace bien a nuestra salud y nuestra familia.

at Redacción Mía

Galería de imágenes

En esta Nota

Comentarios