domingo 18 de abril de 2021
MODA Y BELLEZA | 29-03-2021 08:51

Baño de inmersión: Un ritual con mil y un beneficios

El agua caliente tiene muchos efectos positivos en la piel, la musculatura y las articulaciones. Y permanecer en el agua, mientras nuestro cuerpo se relaja, es una rutina para aprovechar y disfrutar. Te contamos sus secretos.

Tomar un baño de inmersión caliente puede ser una gran rutina relajante, sobre todo después de un día lleno de tensiones o cuando hace frío y está lluvioso afuera. Sin embargo, por más agradable que pueda ser sumergirse en la bañera, hay que tener en cuenta que, para que el cuerpo se beneficie de este ritual, no hay que exagerar.

"La regla es: no demasiado seguido, no demasiado caliente y no durante demasiado tiempo. Tampoco usar demasiado jabón", explica la médica alemana Daniela Hubloher.

Quien tome estos consejos en serio puede sacar un buen provecho de su baño desde el punto de vista de la salud. "El calor le hace bien especialmente a quienes sufren de una enfermedad articular degenerativa, siempre y cuando no se encuentren justo en un pico inflamatorio", amplía Hubloher.

El baño de inmersión también es recomendable cuando se pescó un resfrío y en el caso de determinadas enfermedades de la piel. En el caso de los deportistas, el agua caliente relaja los músculos tras un entrenamiento duro.

"Calentar la musculatura puede tener un efecto muy agradable", señala el dermatólogo alemán Uwe Schwichtenberg, dado que la mayoría de las personas se relaja con el calor.

Lo ideal después del baño es darse una ducha algo más fría que va a contraer los vasos sanguíneos que se dilataron con el calor y activará la circulación.
La esponja elimina células muertas y otorga tersura a la piel.

Cuándo es mejor opción la ducha:

Hay personas para las que no es recomendable un baño de inmersión desde el punto de vista de la salud. Hubloher dice que en el caso de presión baja o enfermedades venosas, como várices, lo mejor es ducharse. "Si se tienen fiebre o enfermedades articulares altamente inflamatorias, el calor puede fortalecer este proceso", indica.

En el caso de enfermedades cardiovasculares, se recomienda mucha prudencia, dado que durante el baño de inmersión aumenta la cantidad de sangre que bombea el corazón. Según Schwichtenberg, esto puede ser un problema en el caso de insuficiencia cardíaca.

Desde el punto de vista dermatológico, las personas con piel muy seca también deberían evitar los baños de inmersión muy largos y muy calientes con sales que pueden afectar la piel. Ante la duda, lo mejor es consultar al dermatólogo.

En caso de personas mayores:

Los adultos mayores deben tener especial cuidado con los baños de inmersión. "Después de tomarlos suele bajar la presión sanguínea", dice Hubloher. "Por eso, deben tener especial cuidado después de un baño y no hacer esfuerzos". Lo mejor es acostarse a descansar. "A esto se suma que los adultos mayores tienen mayor riesgo de tropezar cuando salen de la bañera", explica la médica. Por eso se recomienda que se duchen antes que darse baños de inmersión. "Otra opción es pedirle ayuda a otra persona para salir de la bañera".

Lo ideal después del baño es darse una ducha algo más fría que va a contraer los vasos sanguíneos que se dilataron con el calor y activará la circulación.
Spa en casa: En tu propio cuarto de baño y con tus productos, podés aprovechar el poder del agua para tu belleza y salud.

Consejos sobre el baño:

¿Cuán seguido se puede tomar un baño de inmersión? "Depende de la cantidad de grasa propia de la piel", responde el dermatólogo Schwichtenberg.

"Los pacientes con piel seca pueden tener dificultades por la pérdida de grasa de la piel", advierte. Esto vale por ejemplo, para los casos de neurodermatitis. Otras personas, en cambio, resisten bien un baño frecuente.

"No hay un un número máximo para todas las personas", señala Schwichteberg, ya que esto también depende de la temperatura del agua en la bañera. "Cuanto más caliente el agua, más fuerte es la pérdida de grasa de la piel", afirma Schwichtenberg.

La temperatura debe ser elegida de acuerdo con el tipo de piel. "Pero cuanto más fría el agua, menor el efecto de bienestar. Lo óptimo es un término medio", aclara.

Cuidado con las sales y espumas. Hay que tener especial cuidado con las sales. "Muchas de ellas tienen sustancias activas de lavado y por eso quitan bastante grasa a la piel", explica Schwichtenberg.

Se recomienda darse una ducha antes de salir de la bañera. "De esta forma se terminan de eliminar la suciedad y los restos de productos usados para el baño". Además, una ducha algo más fría permite contraer los vasos sanguíneos que se dilataron con el calor. Sin embargo, cada uno debe probar si su circulación resiste bien este ciclo calor-frío. Si no se lo tolera, hay que finalizar el baño de todas formas con una ducha, aunque sea tibia.

Pulir la piel:

Durante el baño de inmersión o la ducha... podés enjabonar la piel con una esponja común o aprovechar para pulirla con un producto exfoliante, que además elimine células muertas.

La exfoliación es un paso previo para cualquier tratamiento que tiene beneficios adicionales: por una parte, refina la epidermis, ilumina, suaviza, alisa, activa la circulación y cierra el poro. Por la otra, la deja preparada para acusar los beneficios de tratamientos posteriores porque la limpia en profundidad liberándola de células muertas, exceso de grasitud, etc. Además, es un ritual cuyos resultados se ven y se notan al instante.

Se puede pasar un guante de crin o un cepillo, friccionando suavemente y sin irritar, realizando movimientos rotativos y ascendentes e insistiendo en codos, rodillas y tobillos que son zonas hiperqueratósicas por excelencia. Esto se debe realizar en seco o con un producto que puede sustituir al jabón, como los geles de baño exfoliantes.

Luego de aplicar el gel con suavidad, enjuagar y finalmente, aplicar crema hidratante en todo el cuerpo.

 

at Redacción Mía

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