viernes 7 de mayo de 2021
SALUD | 19-04-2021 07:15

Actitud positiva: Usar la mente para potenciar tu salud

Sustituir los pensamientos negativos por ideas útiles, al servicio de objetivos de energía positiva y la felicidad, es una buena forma de mantener cuerpo y alma en óptimas condiciones y aumentar nuestro bienestar.

La salud es un bien que se puede mantener y mejorar generando pensamientos útiles y positivos. El bienestar emocional es fundamental para llevar una vida plena de energía y para ello es necesario llevar el control de la mente sobre el cuerpo.

Los pensamientos y las emociones negativas deprimen y afectan las defensas del organismo. Algunas enfermedades que llevan años en producirse, tienen su origen en situaciones emocionales que no se han sabido controlar.

Experimentar constantemente emociones como el resentimiento, los celos, el odio y la melancolía pueden manifestarse como enfermedades en nuestro cuerpo.

Técnicas como la meditación, la respiración consciente y el yoga ayudan a la salud física y mental.
Los pensamientos provocan emociones y estas determinan el comportamiento. Por eso hay que escuchar lo que pensamos y actuar en consecuencia.

Consejos saludables:

La mente consciente es como el capitán de un barco que da órdenes a su sala de máquinas desde el puente de mando. Si el capitán diera órdenes equivocadas, la nave podría perder el rumbo e incluso naufragar. Si el capitán (la mente) dice frases como “Cada día estoy más gorda” o “Nunca voy a superar esto”, el subconsciente (la sala de máquinas), recogerá tu orden y reforzará esas creencias.

Los pensamientos provocan emociones y estas determinan el comportamiento. El subconsciente responde a las emociones, es momento de controlarlas. ¿De qué forma? Siguiendo estos pasos:

Utilizar la ley de la sustitución: se trata de sustituir un pensamiento negativo por uno positivo y útil. Cuando sientas que tu mente y tu cuerpo son asaltados por alguna emoción negativa, reconocerla y sustituirla por una actitud útil y positiva. Es más simple desalojar pensamientos inútiles de la mente en el mismo momento en que aparecen que cuando ya hayan tomado posesión de tu mente y tu cuerpo. Pensamientos de calidad producen energía de calidad y fortalecen las defensas.

Determinar el objetivo: si elegimos como meta mejorar la salud, controlaremos los pensamientos supervisando nuestras palabras. No tenemos contacto físico con los objetivos pero sí contacto emocional, de modo que no debemos alterarlos con palabras que los puedan dañar.

La importancia de las afirmaciones: siempre deben formularse en presente para establecer el deseo como un hecho. Pero a veces puede haber contradicciones entre dos pensamientos y “un buque no puede llegar a puerto si hay motín a bordo”. Si decimos “estoy recuperada” y no hay mejoría es porque el subconsciente elige la idea más fuerte entre dos. Si se está haciendo una rehabilitación por una lesión deportiva, por ejemplo, la forma correcta de hacer la afirmación es “Cada día que pasa estoy más flexible”. Y el subconsciente acata lo que conscientemente se acepta como verdad porque la frase debe acompañar el proceso para lograr el objetivo.

La visualización: esta técnica puede ayudar a una recuperación o curación. Crear una imagen final de tu objetivo. Para hacerlo hay que responderse algunas preguntas como ¿qué cosas podré volver a hacer? ¿qué deportes podré practicar? ¿cómo se sentirán las personas que quiero a mi alrededor? ¿qué siento al ver su alegría? ¿cómo es la expresión de mi rostro? La mente visualizará el objetivo cumplido y todo lo que significa. Esto provoca una emoción que se filtra al subconsciente y lo hace alinearse con la mente consciente.

Poner fecha al objetivo: esto compromete y hace avanzar.

• Lanzarse a la acción: preguntarse dónde nos encontramos actualmente en relación a dónde queremos llegar. Leer y aprender todo lo que esté relacionado con el objetivo para crear nuevas redes neuronales que permitan pensar de un modo diferente. Conocer los casos de otras personas que hayan logrado objetivos similares a los tuyos.

Técnicas como la meditación, la respiración consciente y el yoga ayudan a la salud física y mental.
Caminata: Hacerla de manera consciente, en medio de la naturaleza, aumenta nuestras endorfinas y nos brinda energía positiva.

Mindfullness: momento presente

La palabra mindfulness ha sido traducida al español como "atención plena" y significa prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación.

Jon Kabat-Zinn, conocido como referente mundial de esta técnica, fundó la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachussets, y la empleó en el tratamiento de problemas físicos, adicciones, dolor crónico, y prevención del burnout, que se traduce como estar quemado.

Este tipo de atención nos permite aprender a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora, en el momento presente. Es una forma de tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de trabajar conscientemente con nuestro estrés, dolor, enfermedad, pérdida o con los desafíos de la vida. Es otro recurso para tener en cuenta en la búsqueda del bienestar.

Acciones para el bienestar:

Hay actividades que si bien son físicas repercuten positivamente en nuestro espíritu. Te damos algunas ideas:

Agregar a la caminata respiraciones conscientes y rítmicas: se recomienda salir a caminar 30 minutos por día. Por ejemplo, contar hasta cuatro mientras inhalamos (y caminar cuatro pasos) y hasta cuatro cuando exhalamos (y caminar cuatro pasos). Caminar así nos dará calma y nueva energía.

Respiración abdominal: ideal para realizar antes de dormir y prevenir el insomnio.

Realizar por las fosas nasales: imaginamos que al inhalar, el aire llega hasta lo más profundo de los pulmones y expande el abdomen, que se retrae al exhalar. Practicar por lo menos por 5 minutos.

Meditar: consiste en aprender a soltar el pensamiento. Con la meditación podrás transformar los estados mentales negativos en positivos, sean tristeza, odio, nervios. Entre sus beneficios, eleva el sistema inmunológico y elimina el estrés. La técnica para meditar comienza por aquietar nuestro cuerpo.

Elegir un lugar tranquilo, silencioso. El cuerpo debe estar relajado con la espalda derecha y la cabeza en un eje vertical. A continuación elegir como foco de atención la respiración. Concentrarse en cómo entra y sale el aire por las fosas nasales. No llevar la atención a ninguna otra parte de tu cuerpo. Podemos ayudarnos repitiendo mentalmente frases como “Estoy relajada”, “Estoy en paz”, “Tranquilidad”.

at Redacción Mía

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