sábado 23 de enero de 2021
JARDíN Y MASCOTAS | 24-11-2020 07:47

Otitis en los perros

Es una afección frecuente en perros muy peludos o de orejas pendulares. Para evitar problemas, ante los primeros síntomas, hay que consultar al veterinario y evitar cualquier tratamiento casero.

Si vemos a nuestro perro sacudir con frecuencia las orejas, inclinar la cabeza de lado y rascarse el oído con las patas es muy probable que cuando consultemos con el médico veterinario su diagnóstico sea el de otitis. Se trata de una inflamación que se produce en el oído. Este órgano sensitivo es muy complejo y se compone de partes externas como el pabellón auricular y el conducto auditivo externo, visibles a simple vista y de una porción auditiva interna directamente ligada a la audición y al equilibrio.

Síntomas:

Sacudidas y ladeado de cabeza

Se rasca las orejas

Inapetencia

Dolor

Cuando le acariciamos la cara, se queja

Le duele el oído y nos lo está diciendo de esta manera

Secreción y olor. Si expulsa una sustancia por los oídos y, además, huele mal la zona no hay duda de que tiene el oído infectado

Caída de la oreja y babeo.

Otitis en los perros
Orejas largas: Los perros de razas como beagle, basset hound, cocker spaniel inglés tienen más riesgos de sufrir otitis

Existen varios tipos de otitis y factores que pueden producir la otitis.

Principales causas:

Espigas, abrojos y garrapatas: en la época de verano es cuando existe una predisposición mayor a las otitis externas, ya que las espigas o abrojos de plantas y las garrapatas provocan traumatismos en la piel del pabellón auricular produciendo un enrojecimiento y aumento de calor en la zona.

Parásitos: Muy importante y menos conocida es la existencia de ciertos parásitos muy pequeños, apenas visibles que se ubican en el conducto externo de la oreja provocando intensa picazón con formación de costras sangrantes.

Causas genéticas: la forma del pabellón, como ocurre en las razas de orejas largas, las cuales no poseen una buena ventilación y el aumento en la producción de cera por desorden de las glándulas sebáceas o la acumulación de humedad en los conductos auditivos después de los baños, puede provocar una irritación que favorecerá sin duda la proliferación de bacterias.

También el pelaje denso en la entrada del oído o si el perro posee conductos estrechos como los sharpei pueden ser factores que aumenten la predisposición, como así también, la higiene inadecuada o algunas enfermedades sistémicas.

Por último, encontramos los elementos perpetuantes, que pueden mantener la enfermedad crónica: las bacterias, las levaduras, la otitis media o errores, como la automedicación.

El tratamiento:

Ante la aparición de otitis externa, debemos llevar al perro al veterinario, no aplicar ningún tratamiento sin consultar al profesional aunque dispongamos de un producto que nos recetara en anteriores ocasiones, que se utilizó con la misma finalidad y con óptimos resultados.

El veterinario realizará los estudios necesarios para diagnosticar la posible enfermedad y recetar el tratamiento adecuado. Para prevenir esta patología es útil limpiar el pabellón de la oreja del perro, como mínimo una vez por semana, hasta la entrada del conducto. No limpiar el interior porque podríamos causar irritaciones. Lo más adecuado es la limpieza en seco con una gasa, retirando la suciedad visible.

Lo que no hay que hacer:

1. Limpiar con hisopos, ya que por la conformación anatómica del oído del perro se pueden producir lesiones profundas y perforaciones del tímpano.

2. Usar gotas de ningún tipo, especialmente con antibiótico, sin conocer si las bacterias serán sensibles al mismo.

3. Utilizar alcohol boricado ya que puede ser irritante.

4. Frotar la piel del pabellón de la oreja enérgicamente durante el baño ya que se producen erosiones e inflamaciones.

5. Arrancar las garrapatas de la oreja, pues se corre el riesgo de que quede su aparato bucal con ganchos prendido de la piel, lo que provocará irritaciones y abscesos.

6. Realizar baños frecuentes, sobre todo en razas de orejas largas, sin proteger el oído externo con una mota grande de algodón durante la higiene.

7. Utilizar sustancias detersivas dentro de la oreja ya que disminuirán la secreción de las glándulas del sebo y la protección natural del conducto auditivo.

 

at Redacción Mía

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