jueves 23 de septiembre de 2021
JARDíN Y MASCOTAS | 28-01-2021 00:40

El cuidado de la santa Rita

La vemos en las calles y casas. Es una hermosa trepadora que da color a balcones y espacios verdes. Fácil de cultivar, solo se debe tener en cuenta que necesita sol y riego moderado.

La santa Rita o buganvilla es una de esas plantas de exterior que nos encanta por sus llamativas flores de colores que se trepan por las paredes, que, en realidad, son sus hojas y pueden ser de tonos tan variados que van desde el fucsia, blanco, rosa, amarillo, hasta naranja y rojo. Florece en primavera, verano y a principios de otoño.

Características básicas:

La santa Rita es un trepadora arbustiva de mediano crecimiento. Se identifica por su follaje perenne, con sus hojas modificadas en flores de diversos colores. Esto la hace ser una de las principales elegidas a la hora de la decoración de exteriores. Sus principales características son:

• Altura: 9 a 12 m aproximadamente.

• Crecimiento: mediano.

• Suelo: Fértil.

• Temperatura: no tolera bien el frío.

• Poda: de ramas seca

• Usos: Pérgolas y muros.

• Propagación: por gajos.

• Origen: Brasil.

El tallo es leñoso y espinoso, de crecimiento vigoroso, que puede llegar a los 12 metros de altura. Su principal atractivo, reside en las brácteas, hojas transformadas que se sitúan alrededor de la flor, rodeando las pequeñas flores blancas.

Recaudos básicos:

Cultivarla es sencillo, pero hay que tener en cuenta que es de pleno sol y requiere suelos fértiles. Requiere temperaturas comprendidas entre 23º C a 35º C durante el día y 18º C por la noche. Puede tolerar temperaturas de hasta 38º C, pero es sensible a las heladas.

Se recomienda realizar riegos tres veces por semana en el periodo de primavera- verano, reduciendo dicha frecuencia en el período de invierno. En esta estación conviene regarla muy poco, para optimizar su crecimiento llegada la primavera.

Al ser sensible al frío, se aconseja plantarla en paredes que den al norte o noreste, y en el invierno cubrirla con arpillera para protegerla de las heladas.

Las ramas quemadas o dañadas por las heladas deben podarse con los primeros calores, para que este flagelo no pueda afectarlas. Pero, cuidado, porque una poda severa o un exceso de fertilización puede llegar a inhibir la floración

at Redacción Mía

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