jueves 29 de julio de 2021
HOGAR | 02-07-2021 12:56

Método Montessori: Muebles amigables

Decorá la habitación de los chicos con los principios de este modelo educativo que los estimula para que jueguen, experimenten y aprendan más allá del cole.

Hoy en día, los muebles para las habitaciones de los niños se ven supermodernos y tienen diseños muy atractivos, pero eso no es lo principal. Lo central sigue siendo lo subyacente, una idea que existe desde hace mucho más tiempo: los muebles pueden fomentar la independencia de los niños desde pequeños.

Las camas bajas, los estantes abiertos, los percheros que están a la altura de los niños responden a un diseño basado en un principio Montessori. Les permite acceder con libertad a lo que necesitan en sus tareas cotidianas y promueven de ese modo el desarrollo infantil.

"El mobiliario está pensado a partir de la altura de los niños", explica Andrea Donath, de la Asociación Alemana Montessori en Berlín. Muchos de estos muebles están pensados a partir de esa concepción pedagógica, que puede aplicarse ya desde muy temprana edad.

Las habitaciones Montessori suelen ser espacios diáfanos y con luz natural. No llenar el dormitorio con demasiados muebles y juguetes.
Una cama a su medida Para que la transición de la cuna a la cama vaya bien, lo mejor será optar por una cama baja en la que no pase miedo durante la noche.

Buenas ideas:

"Cuando un niño nace, puede descansar y conciliar el sueño en un moisés pequeño, la Cestina, que se coloca en el suelo para que los recién nacidos puedan percibir el espacio y lo que los rodea desde su altura visual", señala Donath.

Las cunas con barrotes no existen en la pedagogía Montessori. "Es importante que los niños, a excepción de situaciones presumiblemente peligrosas, no sientan limitaciones", dice Donath. En un primer momento, el colchón se coloca sobre el suelo para que el niño decida si se quiere recostar. "Después de los dos años o dos años y medio, el colchón puede ir sobre una cama baja, dado que los niños ya caminan y pueden subir o bajar solos", dice Donath, que señala que el tamaño del colchón no es importante, pero sí la altura de la cama: "debe corresponderse a grandes rasgos con las capacidades motrices del niño".

Una cama a su medida Para que la transición de la cuna a la cama vaya bien, lo mejor será optar por una cama baja en la que no pase miedo durante la noche
Enseñar a los chicos a guardar su ropita de forma ordenada también es fundamental para su correcto desarrollo.

Entre los dos y los seis años puede ser muy útil tener estantes abiertos y no tan altos, "para permitir que los niños pequeños se paseen por delante y elijan los juguetes que quieran", dice Donath. "Con que tengan tres o cuatro juguetes que puedan ir alternando es suficiente", indica Kalbitz. De ese modo, los niños se concentrarán más en una cosa.

"Los percheros a la altura de los ojos infantiles y los armarios abiertos también fomentan la participación de los niños en las decisiones", agrega Donath, quien recomienda, también en este caso, hacer una preselección. "Es suficiente con que haya dos piezas de cada tipo de prenda, es decir, que puedan elegir entre dos pantalones, dos camisetas y dos pulóveres", precisa.

Para evitar tener que cambiar constantemente de muebles a medida que los niños crecen es recomendable elegir una serie de muebles flexibles.

 

nestlingcollective.com

at Redacción Mía

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