lunes 20 de septiembre de 2021
SOCIEDAD | 21-05-2021 10:53

Vivir con Ikigai, vivir con sentido

Es un concepto japonés que significa "la razón de vivir". Todos tenemos un ikigai. Vale la pena encontrarlo para conducir nuestra existencia según ese propósito.

Según la filosofía de una comunidad japonesa de Okinawa, uno de los lugares donde viven las personas más felices y longevas del mundo, todos tenemos nuestro ikigai, un motivo para existir, ese motor que nos levanta e impulsa cada día.

Algunos tenemos la dicha de haberlo encontrado y vivimos apasionados y con un propósito. Mientras que otros aún lo siguen buscando, o ni siquiera saben que existe esta otra forma de vivir, inspirados y con sentido, que muy probablemente nos garantice una estadía larga y feliz.

Encontrar nuestro Ikigai es posible y requiere de mucho autoconocimiento, pero también de dar el primer gran paso: decidir vivir inspirados cada día en nuestro propósito y misión.

Pero, ¿Cómo es vivir una vida con sentido, que merezca ser vivida? Para empezar a tomar contacto con nuestro verdadero propósito y sentido, podemos entrenarnos y seguir algunos de los fundamentos en los que se basa esta hermosa filosofía de vida.

A continuación enumeramos cinco de ellos:

Vivir con Ikigai, vivir con sentido

Los fundamentos:

1. Mantener activa la inspiración: El verdadero secreto de esto radica en hacerlo extensivo aún cuando dejemos de ser “socialmente útiles y activos”, o nos jubilemos, o nos retiremos. Entonces sentir que seguimos brindando lo que nos gusta hacer, nos mantiene motivados y alejados de la sensación de haber abandonado todo. Por eso, es importante seguir haciendo cosas valiosas, útiles y trascendentes sobre todo para nosotros.

2. Elegir la calma y la serenidad: Dado que el mundo nos propone demasiada velocidad, cuanto más serenidad tengamos, más fuertes y lejos podremos llegar. Incluso hasta disfrutaremos más del camino sin pensar en lo que vendrá.

3. Cuidar y compartir con nuestros vínculos: Esto nos ayudará a estar más centrados en lo que nos hace bien y los vínculos son el mejor canal para compartir nuestras vulnerabilidades y preocupaciones, ya que con la sola presencia y contacto con ellos nos sentimos más aliviados.

4. Sonreír y agradecer: Reír y sonreírnos eleva el nivel de felicidad. Y una actitud amable y predispuesta nos ayuda a mantener y generar nuevos vínculos. Y con estas sensaciones es más fácil recordar el regalo de estar aquí y ahora, honrando y agradeciéndolo todo.

5. Seguir nuestro ikigai: Perseguir nuestra pasión, ese motor de inspiración que le da sentido a cada día y potencia lo mejor de nosotros. O persistir hasta encontrarlo sin bajar los brazos.

En conclusión:

Así como viven los okinawenses, todos podemos vivir más plenos, felices y con ese sentido especial que nos impulsa a más. Para finalizar, una pregunta: ¿Cómo sería tu vida si la vivieras con tu verdadera pasión, propósito o misión?.

 

Paola Fagil

Coach. Master en PNL.

Mindfulness. Capacitadora. Mentora y Consultora

@paolafagil.coach

at Redacción Mía

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