jueves 29 de julio de 2021
SOCIEDAD | 16-07-2021 14:06

Procastinar por la pandemia: Consejos para activarse

¿Tenés la sensación de que postergás más las cosas desde que empezó la pandemia? Si es así, no sos la única persona. En esta nota te explicamos por qué el cerebro puede estar más "perezoso" y cómo salir del letargo.

Cuando surgió la pandemia, la gente no tuvo tiempo de adaptarse ni de procesar el nuevo estilo de vida. A consecuencia de los cambios bruscos respecto a cómo vivir la vida, el covid-19 abrió el camino para una crisis de la salud mental porque provocó más estrés, ansiedad y depresión, todo lo que puede aumentar, con el tiempo, el riesgo para enfermedades crónicas como problemas cardíacos, diabetes y obesidad.

Para complicar más las cosas, cuando la gente siente temor, estrés o depresión, es más susceptible a procrastinar y postergar o posponer deberes y quehaceres.

Cambios en el comportamiento:

Antes de la pandemia, los horarios y planes diarios permitían mantenerse al día, garantizar el cumplimiento con ciertas metas específicas y terminar las tareas pendientes; pero la pandemia cambió los horarios, las actividades y la planificación diaria.

Algunas personas que por primera vez en la vida trabajan a distancia desde la casa, empezaron a notar cuán difícil es separar el espacio laboral del correspondiente al hogar y al descanso. No están acostumbradas a permanecer en casa todo el día, pero su casa se convirtió también en su lugar de trabajo.

El cerebro tiende a asociar las cosas y, de esa forma, se crean los hábitos. Si se asocia la habitación con el sueño, es más fácil quedarse dormido cuando uno se acuesta. Si se asocia comer papitas fritas con sentarse a ver un partido de fútbol, tendrá la tendencia a buscar algo para comer cuando vea otro juego. De manera similar, si el trabajo es estresante y se hace desde casa, es probable que se relacione el estrés con la casa o con el cuarto desde donde se teletrabaja.

Ese cambio en el estilo de vida provoca la procrastinación y aquel pensamiento de "primero, voy a tomar una taza de café y, luego, terminaré el proyecto". Esto podría tratarse de la llamada procrastinación productiva, que ocurre cuando se evita una tarea para completar otra que no tiene ninguna relación. Un ejemplo es: "primero, voy a limpiar mi habitación y, luego, me encargaré de este proyecto del trabajo".

Rutinas: Tener horas fijas de trabajo también ayuda. Empezar todos los días a la misma hora es fundamental.
La procrastinación hace pensar que las tareas son gigantes y que se requiere gran cantidad de tiempo para terminarlas. Hay que descomponer.

Tips para superarse:

• Empezar, pero hacerlo de a poco. Primero, ver la lista de tareas que se debe completar, como programar un turno con el médico, hacer las compras o retirar los medicamentos de la farmacia. Elegir una tarea que tenga prioridad y descomponerla en tareas más pequeñas.

La procrastinación suele hacernos pensar que las tareas son gigantes y que no se completarán o que se requiere gran cantidad de tiempo para terminarlas. Al descomponer las tareas en otras más pequeñas, se ve que la tarea a cumplir no es tan difícil como parece.

Escribir notas en el calendario respecto a cuándo hacer esas tareas tan sencillas. La planificación es otro factor fundamental en la batalla contra la procrastinación. El paso siguiente suele ser difícil, porque consiste en empezar. Para ganarle a la procrastinación, hay que obligarse a empezar una tarea, independientemente de cuán sencilla sea. Por ejemplo, si debemos hacer ejercicio, pero tenemos fiaca de empezar, comenzar con una caminata de 10 minutos. ¿Resulta demasiado? Entonces, caminar 5 minutos. Hay que empezar de a poco.

• Trabajar con un compañero: un familiar, un amigo o un colega para ayudarse mutuamente. Comunicarse con ese compañero a diario o, al menos, una vez por semana, mediante una llamada telefónica, un mensaje de texto o un correo electrónico. Planificar los días y semanas, hablar acerca de las prioridades y revisar las cosas para saber cómo va la situación. Un compañero puede motivar y ofrecer apoyo cuando nos sentimos desalentados.

• Hacer un corte: como se mencionó antes, la mente asocia una cosa con otra. Si hacemos home office, intentar dedicar un cuarto específico o una zona de la casa a esa actividad. Si tomamos un descanso, ir a otro cuarto o al jardín, por ejemplo.

• Establecer una rutina: tener horas fijas de trabajo también ayuda. Empezar todos los días a la misma hora, aunque ningún jefe nos controle. Vestirse igual que para ir a trabajar. Tomar descansos saludables para relajarse, como una caminata corta, o hacer ejercicios de estiramiento, yoga o respiración profunda. Acostarse todas las noches a la misma hora.

• Recompensarse luego de cumplir con una tarea. Pensar positivamente y mantener un diálogo interno positivo y de motivación porque eso ayudará a alcanzar nuestras metas. Los estudios muestran que mindfulness o atención plena ayudan con la procrastinación. Quienes hacen los ejercicios de atención plena tienden a permanecer más enfocados en las tareas.

Rutinas: Tener horas fijas de trabajo también ayuda. Empezar todos los días a la misma hora es fundamental.
Planificación: Es otro factor fundamental para combatir la procastinación.

Preguntas a responder:

Para superar la procastinación debemos reflexionar sobre estas cuestiones:

• ¿Cuáles tareas debemos completar y qué plazos tenemos? Hacer una lista.

• ¿Cuáles tareas son prioritarias? Clasificar las tareas por orden, del 1 al 10, y asignar el número 1 a la tarea prioritaria y el 10 a la menos importante que puede atenderse más adelante.

• ¿Cuánto tiempo deberemos invertir en cada tarea?.

• ¿Cuándo podemos terminarlas para añadirlas al calendario? Además, seguir estos pasos: Tomar conciencia de cómo nos sentimos. Los pensamientos, los sentimientos y los comportamientos están relacionados entre sí. Para saber qué contribuye a la procrastinación, preguntarse:

• ¿Cómo nos sentimos hoy?

• ¿Cuáles pensamientos contribuyen a esos sentimientos? Por ejemplo, si sentimos ansiedad, valdría la pena explorar a un nivel más profundo los pensamientos y las emociones que se relacionan con esa sensación de ansiedad.

• ¿De qué manera contribuyen sentimientos, como la ansiedad, a procrastinar y postergar la concreción de tareas y deberes?

 

Fuente:

Dr. Yaser Dorri, psicólogo de Mayo Clinic.

 

at Redacción Mía

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