martes 4 de octubre de 2022
SALUD | 25-02-2022 10:26

Hablar sola: Una "charla" saludable con uno mismo

Aunque mucho tiempo se ha creído que no, es una práctica sana y útil que ayuda a organizar los pensamientos, planear las acciones, consolidar la memoria y dar forma a las emociones.

De vez en cuando te encontrás diciéndote cosas frente al espejo o regañándote por algo? Tranquila, no estás loca.

Las conversaciones en voz alta con uno mismo se llaman soliloquios y son una manera que tenemos los seres humanos de ordenar nuestros pensamientos y emociones, y aunque no sea una práctica que todos llevamos a cabo, sí solemos emplearlas cuando queremos motivarnos, calmarnos o preparar un diálogo que tendrá lugar a corto plazo.

De hecho, las investigaciones han llegado a la conclusión de que son beneficiosas. Siempre, claro está, que se trate de un discurso coherente y no venga acompañado de otras señales que puedan alertar de una enfermedad psiquiátrica o neurológica.

Autodiálogo: Hablar en voz alta puede ser la continuación de la silenciosa conversación interior.
Fixture: Muchas personas se hablan a sí mismas y así organizan su agenda del día.

Beneficios:

Pensar o hablar con uno mismo en voz alta está relacionado con una mejora en la memoria, en la toma de decisiones, así como en la regulación emocional. De hecho, cuando lo hacemos, ayudamos a nuestro cerebro a procesar mejor la información. Incluso hablar con nuestra mascota, sea perro, gato o pez, no tiene nada de malo, por el contrario, nuestro animalito suele respondernos.

Atención con lo que nos decimos:

Sin embargo, debemos tener cuidado con lo que enunciamos, ya que si el discurso implica crítica, insultos, reproches o culpa, puede afectar a nuestra autoestima. Entonces, es importante que el diálogo sea lo más respetuoso y amable posible para que nos ayude.

Debe ser constructivo. Por ejemplo, si nos decimos: "no lo logré esta vez, debería hacerlo de tal otra manera, pero seguimos adelante...", reconoceríamos nuestro esfuerzo, encontraríamos una forma mejor de resolver un conflicto y nos motivaríamos a seguir intentando nuestro objetivo.

También, al hablarnos a nosotros mismos es bueno intentar prestar atención a lo que estamos diciendo y sintiendo, porque esto puede ayudar a identificar aquello que nos preocupa, estresa o angustia. Asimismo, hacernos preguntas. Cuestionarnos en voz alta es bueno para encontrar una explicación, tomar una decisión o resolver un conflicto.

Autodiálogo: Hablar en voz alta puede ser la continuación de la silenciosa conversación interior.
Hablamos en voz alta cuando planificamos, organizamos las tareas del día, para gestionar nuestras emociones o cuando queremos recordar algo.

Voz alta vs. charla silenciosa:

Un grupo de científicos se preguntó por qué hablamos solos en voz alta si no hay nadie alrededor para escucharnos. En un experimento reciente desarrollado en la Universidad de Bangor (Gales), Alexander Kirkham demostró que hablar alto mejora el control ejercido sobre una tarea, mucho más de lo que lo hace elaborar un discurso interior.

Para realizar el estudio, se proporcionó una serie de instrucciones escritas a 28 participantes y les pidieron que las leyeran tanto en silencio como en voz alta. Midieron la concentración y el rendimiento de todos ellos y ambas mejoraron cuando las instrucciones fueron leídas en voz alta.

Gran parte de los beneficios parecen provenir simplemente de escucharnos a nosotros mismos, ya que los comandos auditivos son, aparentemente, mejores controladores que los escritos.

Los resultados que se obtuvieron demuestran que si hablamos con nosotros mismos para preservar el control durante la realización de pruebas exigentes, el rendimiento mejora de manera sustancial cuando lo hacemos en voz alta. Esto quizá pueda explicar por qué tantos deportistas profesionales, como por ejemplo los tenistas, hablan a menudo con ellos mismos durante los partidos para mantenerse concentrados en momentos cruciales, arengándose con expresiones como “¡Vamos!”.

Nuestra habilidad para generar autoinstrucciones claras es una de las mejores herramientas de las que disponemos para el control cognitivo, y su efectividad aumenta simplemente cuando se dicen en voz alta.

En conclusión, expresarse así, siempre y cuando la mente no divague, podría ser una señal de buen funcionamiento cognitivo. En lugar de tener una enfermedad mental, puede significar una mayor competencia intelectual.

Cuándo hay que preocuparse:

Si el hablar solo está relacionado con la reacción a una alucinación, hay que prestar atención. Por ejemplo, que la persona esté conversando con alguien, en voz alta, y que piense que es real. El motivo es que los pacientes que padecen psicosis, como la esquizofrenia, parece que hablan solos en voz alta y consigo mismos.

No obstante, lo que ocurre es el resultado de una alucinación. En otras palabras, estas personas no están hablando en voz alta, sino que están respondiendo a una voz que solo ellas pueden escuchar, porque no es real.

En estos casos, hay que pedir ayuda médica o acompañar al especialista al familiar o amigo que sospechamos que está siendo víctima de alucinaciones.

at Redacción Mía

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