miércoles 20 de octubre de 2021
SALUD | 12-10-2021 07:19

Cómo superar el rubor facial

Se produce en algunas personas ante situaciones que provocan estrés, relacionadas con contextos sociales, como hablar en público. Conocé sus causas y abordaje.

El rubor facial es una reacción fisiológica natural y cotidiana que cualquier persona puede experimentar en alguna situación de su vida y que está desencadenada por situaciones que activan nuestro sistema de alerta o se produce ante estímulos físicos o psicológicos.

El problema surge cuando esta reacción de ruboración es excesiva en su intensidad o frecuencia, o se presenta sin que exista ningún estímulo externo que la provoque.

En este caso estamos hablando de rubor facial patológico, un problema serio que puede llevar a la persona afectada a una clara limitación en su vida social o laboral, con el consiguiente malestar psicológico que esto conlleva.

Los síntomas más habituales son, además de rubor:

Ansiedad.

Enrojecimiento facial.

Sudoración profusa (hiperhidrosis).

Además de estos síntomas, las personas afectadas suelen presentar otras manifestaciones físicas, tales como palpitaciones o temblor y es frecuente que presenten déficits en las habilidades sociales, con tendencia a aislarse, así como una autoestima deteriorada.

En este contexto, el problema suele radicar en la importancia que la persona da al síntoma (el rubor, la hipersudoración... ), la atención excesiva que presta a sus sensaciones internas y las atribuciones o interpretaciones que hace de los mismos.

Técnicas para su control:

El planteamiento que se realiza es de tipo multidisciplinar, con la participación de especialistas en dermatología y psicología, que analizan las características individuales del paciente y del problema que presenta antes de proponer el tratamiento.

Desde el punto de vista psicológico, se trabaja con los pensamientos y las atribuciones o interpretaciones que la persona realiza de sus síntomas para rebatir sus creencias erróneas, porque estas repercuten en la intensidad de los síntomas que presenta. Se enseñan técnicas para el manejo y control de la ansiedad y se realiza un programa de exposición paulatina a las situaciones temidas.

En el caso de que los tratamientos dermatológicos y psicológicos no den los resultados deseados, se plantea un abordaje psiquiátrico con un tratamiento psicofarmacológico

at Redacción Mía

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