jueves 29 de julio de 2021
SALUD | 12-07-2021 00:25

Cómo reducir la sal en la dieta

Se calcula que la disminución en su ingesta diaria en la Argentina evitaría unas 6.000 muertes. Bajar el consumo es un cambio urgente a realizar en nuestra alimentación.

El sodio es un mineral presente de manera natural en la mayoría de los alimentos. A pesar de su mala fama, cumple con importantes funciones orgánicas; entre ellas:

Participa en el equilibrio de líquidos en el cuerpo.

Regula la presión arterial.

Interviene en la actividad del sistema nervioso, la contracción y relajación muscular (incluido el corazón).

Colabora en la asimilación de los hidratos de carbono y las proteínas. Sin embargo, para realizar todas estas tareas nuestro organismo sólo lo necesita en una pequeña cantidad. De hecho es suficiente con el sodio que está naturalmente presente en los alimentos.

El consumo excesivo de sodio se asocia con:

Edemas (retención de líquidos).

Aumento de la presión arterial en personas con tendencia a la hipertensión.

Aumento del problemas cardio, cerebrovasculares y renales.

Predisposición al desarrollo de osteoporosis.

Tips para consumir menos:

Elegir frutas y hortalizas como colación en vez de snacks y galletitas saladas.

Leer las etiquetas y optar por alimentos que indican “reducido en sodio”, “bajo en sodio” o “sin sodio agregado”. Los productos contienen sodio cuando en la etiqueta dice ciclamato de sodio, glutamato de sodio, bicarbonato de sodio, citrato de sodio, sacarina sódica, etc.

Reemplazar los alimentos enlatados por naturales (tomates frescos en lugar de enlatados o salsas ya preparadas, o choclo fresco en vez de enlatado, por ejemplo).

Limitar el consumo de alimentos procesados (chorizo y otros embutidos, fiambres, sopas en polvo, pickles, aceitunas).

Usar hierbas y especias en vez de sal: pimienta, comino, menta o cilantro son sólo algunas de las posibilidades para saborizar.

Tener en cuenta que las sales de ajo y cebolla también contienen sodio. Es mejor usar usar ajo y cebolla en polvo.

Disminuir el uso de caldos en cubo, salsa de soja y salsa de tomate.

No llevar el salero a la mesa.

Evitar poner sal sin haber probado antes la comida.

Reducir el consumo de aderezos (kétchup, por ejemplo).

at Redacción Mía

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