jueves 29 de julio de 2021
MODA Y BELLEZA | 17-06-2021 10:46

¿Piel seca en invierno? 10 claves para evitarla

La calefacción, el frío, los cambios de temperatura, los tratamientos agresivos, el estrés, el descanso insuficiente, el lavado frecuente de manos y el uso de alcohol hacen de nuestra piel el blanco de la deshidratación y la sensibilidad en esta estación. Para que vuelva a lucir suave y elástica, tomá en cuenta estos consejos, para cara y cuerpo.

En el verano, por el sol y en el invierno, por el frío, el cuidado de la piel debe estar siempre en el primer lugar de nuestras rutinas de belleza.

El efecto del frío sobre la piel es múltiple: contrae los vasos capilares, por lo que no llega suficiente oxígeno ni nutrientes a la dermis. Además, la epidermis no se renueva tan rápido y se acumulan las células muertas. El resultado es una piel apagada, tirante y más sensible.

"Durante el invierno, el cuerpo tiene que lidiar con temperaturas muy frías. Para mantener el calor, favorece la irrigación de los órganos vitales, en detrimento de la epidermis. A nivel interno, la irrigación de la piel se enlentece, lo que se traduce en una menor producción de sebo, un componente esencial de la película hidrolipídica que hace las veces de barrera protectora natural de la piel. En consecuencia, el agua de la epidermis acaba escapándose y la piel se deshidrata más rápido. Aunque este fenómeno afecta a todos los tipos de piel, es aún más visible en las pieles secas naturalmente deshidratadas", explica la Dra. Johanna Furlan, especialista en medicina estética, MN122.975.

Durante las bajas temperaturas es esencial utilizar cremas hidratantes y nutritivas, aplicarlas varias veces en el día para fortalecer la barrera protectora de la piel.
Protector solar: Si bien es cierto que percibimos menos la sensación de calor, los rayos ultravioleta e infrarrojos siguen incidiendo en nuestra piel. ¡A protegerla!

Si bien el invierno produce sequedad en la piel, el culpable no es exclusivamente el frío, sino también los cambios de temperatura. 

El hecho de pasar de temperaturas bajas en el exterior a temperaturas más cálidas en el interior afecta a la película hidrolipídica que protege la piel. Los vasos sanguíneos sufren estas variaciones, se fragilizan y ahí es cuando suelen aparecer las rojeces. "Así que, aunque haga frío en el exterior, poner la calefacción a fondo no es una buena idea, pues se corre el riesgo de dañar la piel seca. El enrojecimiento de los pómulos junto con una sensación de "sobrecalentamiento" de la piel constituye una señal de alerta" comenta Furlan.

10 consejos para una piel radiante:

Hay muchos cuidados diarios que debemos tener en cuenta en esta época del año para minimizar los estragos de las bajas temperaturas en nuestra piel.

1. Hidratar la piel a diario y varias veces al día, sobre todo si se padece trastornos como dermatitis atópica o psoriasis. "Es esencial utilizar una crema hidratante y nutritiva para fortalecer la barrera protectora de la piel, una protección eficaz contra las agresiones externas que hay que adoptar por la mañana y por la noche (aplicando la crema en la piel perfectamente limpia). Y, por supuesto, también hay que prestar especial atención a la rutina de limpieza favoreciendo la higiene más suave posible utilizando, por ejemplo, un agua micelar hidratante", indica la doctora Furlan y agrega: " El objetivo contra las rojeces, la irritación, la tirantez y los picores durante el período invernal es hidratar, nutrir y reconfortar la piel seca. Hay que adaptar cada rutina de cuidado y olvidarse de las cremas ligeras".

2. Nutrir más los labios en invierno: su piel es más fina y desprotegida que la del el resto del rostro, se deshidratan especialmente al respirar por la boca o al humedecerlos con la saliva. Para protegerlos, secarlos bien después de beber y aplicar un bálsamo labial. Llevarlo en el bolsillo y usarlo varias veces al día para dar protección.

Durante las bajas temperaturas es esencial utilizar cremas hidratantes y nutritivas, aplicarlas varias veces en el día para fortalecer la barrera protectora de la piel.
Piel humectada: La hidratación ayuda a retener la humedad de la piel, restaurar el agua y formar una barrera protectora que evita la evaporación y su sequedad posterior.

3. Evitar los cambios bruscos de temperatura: aumentan el riesgo de capilares dilatados o arañas vasculares. Es lo que ocurre al pasar del frío de la calle al calor de la calefacción de un espacio interior. Moderar la temperatura de casa o de la ofi cina. " En época invernal el uso de las calefacciones, y del barbijo son factores negativos que aumentan el enrojecimiento y la descamación. La pérdida de elasticidad, la sequedad y el envejecimiento prematuro de la piel son algunas de las consecuencias más comunes, y se pueden acrecentar con el frío y el tapabocas. Al mismo tiempo, el uso de los barbijos favorece a la aparición de comedones, eczemas, seborrea, enrojecimiento o alguna otra reactividad de nuestra piel, por lo que es importante el control dermatológico periódico para hacer el cuidado adecuado”, aconseja la doctora Mónica Maiolino, médica dermatóloga.

4. En invierno, como la dermis está más sensible: evitar los productos agresivos como exfoliantes con microgránulos y tónicos con alcohol. Elegir una limpiadora (leche o bálsamo) y trabajarla con movimiento lentos. Retirarla con un algodón (o si vas a enjuagar, que sea con agua tibia) y tonificar con agua termal.

Los serum o aceites para el rostro, ricos en vitaminas y ácidos grasos esenciales, nutren y reparan el manto hidrolipídico consiguiendo que la piel esté más sana y tenga apariencia más joven. Aplicalos cada noche antes de dormir.

5. Cuidado con los baños muy calientes: el agua a altas temperaturas reseca mucho. “A la hora de pensar en la piel del cuerpo se la debe cuidar con el uso de jabones emolientes y/o de avena para minimizar las reacciones, exfoliar con guante en la ducha dos veces a la semana e hidratar con cremas regeneradoras y reparadoras con vitaminas, para que la función de barrera esté sostenida”, destaca Maiolino.

Durante las bajas temperaturas es esencial utilizar cremas hidratantes y nutritivas, aplicarlas varias veces en el día para fortalecer la barrera protectora de la piel.
En invierno, como la dermis está más sensible, evitar los productos agresivos como exfoliantes y tónicos con alcohol.

El uso de crema corporal es fundamental para mantener el equilibrio celular y mejorar el nivel de hidratación de la piel, dejándola suave y elástica. La vitamina A normaliza la piel seca y deshidratada. La vitamina E es un poderoso antioxidante que previene el envejecimiento prematuro de la piel. La alantoína es un ingrediente que estimula la regeneración de los tejidos. "La crema de ordeñe es otra opción. Es reconocida por sus propiedades y beneficios para proteger y reforzar la barrera humectante natural de la piel", afirma Leticia Fabbri, farmacéutica, gerente de Calidad y Desarrollo de la línea Midermus.

6. Aprovechar para borrar las manchas: es la mejor época para hacerse los tratamientos despigmentantes de la piel.

7. Evitar el tabaco y el alcohol: Repercuten de forma negativa en la salud de la piel ya que generan radicales libres, responsables del envejecimiento y la resecan.

8. Llevar una buena y sana alimentación durante todo el año: es importante para que la piel esté sana. Aumentar el consumo de vitamina C y antioxidantes (en frutas y verduras frescas).

9. Beber agua: entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

10. Usar anteojos de sol también en invierno: especialmente en zonas donde hay nieve, ya que esta refleja el 80 por ciento de la radiación solar y afecta a la piel de alrededor de los ojos, que es especialmente delicada.

El uso de las cremas corporales:

Luego del baño, secar el cuerpo sin frotar, para evitar dañar la piel. Aplicar la crema/emulsión realizando masajes ascendentes para favorecer la circulación. Es importante que la aplicación de la crema o emulsión sea después del baño ya que los poros se mantienen aún abiertos, la piel podrá absorber mejor los componentes y así se logrará una mayor penetración. Usar productos acordes a la estacionalidad es fundamental, ya que cada persona posee distintos componentes y sustancias ideales para cuidar y proteger la piel.

Reparar las manos:

En esta época se resecan mucho debido a la falta de glándulas sebáceas, el lavado de manos y el alcohol. Luego de lavarlas aplicar una crema con efecto barrera, que protege de las agresiones. Una vez a la semana aplicar en las manos una crema facial de noche o la mascarilla del rostro, ponerse unos guantes de algodón que se hayan calentado previamente en la estufa y esperar 15 minutos. Después enjuagar con agua. Notarás que las manos quedan suaves y lindas.

Rutina de cuidado:

La Dra. Mónica Maiolino, médica dermatóloga, asesora de Dermaglós, recomienda este ritual de belleza:

Primer paso: limpieza. Favorece la remoción de impurezas, renueva la piel y la ayuda a verse y sentirse más sana. Para lograr que sea efectiva es necesario realizar la limpieza diariamente, tanto de día como de noche, sobre rostro, cuello y escote. Puede hacerse con gel o leche de limpieza.

Segundo paso: tonificación. Una vez que la piel se encuentra limpia, se debe aplicar un tónico para completar la higiene del rostro, equilibrando la hidratación y purificándolo. Además, su efecto suavizante y descongestivo deja la piel con sensación aterciopelada y la protege del cansancio diario.

Tercer paso: hidratación. En pieles mixtas a grasas se recomienda el uso de cremas hidratantes, que suavizan y protegen o gel, que hidrata en profundidad, brinda frescura y controla el exceso de grasitud.

at Silvia Pardo

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