miércoles 25 de noviembre de 2020
FAMILIA | 17-11-2020 07:45

Co-padres: Mamá y papá, pero sin ser pareja

Lejos de la ovodonación o la subrogación, la nueva coparentalidad es una opción para ser padres. Tienen un hijo en común pero no fueron pareja ni tuvieron nunca una relación amorosa.

Tienen un hijo en común pero no fueron pareja ni tuvieron nunca una relación amorosa. Así fue cómo Christine Wagner y Gianni Bettucci se acercaron hace ocho años con un proyecto en común: tener un hijo y conformar una nueva familia. Al decidirlo no estaban enamorados, ni habían tenido nunca relaciones sexuales, pero los dos reconocieron que tenían ese mismo deseo y quisieron llevarlo adelante.

Ese modo de acercamiento con el objetivo de tener un hijo, algo que por entonces era tan heterodoxo, hoy ya tiene nombre: se lo conoce como "co-parenting" o coparentalidad. Por lo general son dos personas interesadas en tener, educar y criar a un hijo sin estar necesariamente en pareja.

Co-padres: Mamá y papá, pero sin ser pareja
Nuevas Familias: Dos personas interesadas en tener, educar y criar a un hijo sin ser pareja

Es decir, no tiene nada que ver con ni con la ovodonación, ni con la donación de esperma. Es un modo actual de construir una familia ensamblada en la que los niños crecen con sus dos progenitores independientemente de las relaciones amorosas que tenga cada uno de ellos. "Es un ensamble a medida", dice la psicóloga Katharina Grünewald.

No existen manuales:

No hay ningún libro de instrucciones ni un manual que diga cómo debe ser o funcionar este modelo. Todo lo contrario. Los copadres pueden verse solo de vez en cuando o mudarse a la misma vivienda.

Otros decidieron comprar una casa al lado de la otra, cuenta Wagner, e "hicieron un pasadizo entre las casas para que los niños gatearan de un sitio a otro". También están los que deciden llevar vidas muy independientes y que una de las partes asuma más responsabilidad que la otra.

La casa de Wagner funciona de un modo bastante ensamblado: ella y el padre de su hija viven en departamentos separados pero que comparten una cocina y comedor, punto de encuentro para todos.

Co-padres: Mamá y papá, pero sin ser pareja
En casa: Christine conversa con su hija Milla en la cocina que comparte con el padre de la niña

Cuando Christine Wagner comenzó a sentir el deseo de tener hijos estaba en pareja con una mujer. Crearon entonces una plataforma online llamada Familyship en la que conocieron a Gianni, un hombre gay que trabajaba en el sector teatral.

Pero no solo los hombres o mujeres homosexuales aspiran a tener hijos con este modelo de coparentalidad. "Al contrario, la mayoría son solteros heterosexuales, mujeres poco antes de los 40", comenta Wagner sobre los usuarios de la plataforma.

Una de ellas es Anna. Tiene 38 años y está intentando tener un hijo con un "co-papá". Ella cree que esta es prácticamente su última oportunidad para formar una familia propia. Estuvo embarazada hace tiempo pero perdió al bebé y su pareja de ese momento cambió de idea después de esa experiencia, cuenta. Eso derivó en la separación.

Quedó entonces sola con su deseo. ¿Qué hacer siendo una mujer poco antes de cumplir 40, con ganas de tener un hijo, pero sin pareja? El primer paso de Anna fue contactarse con un banco de esperma, pero el tratamiento no prosperó. Se puso en contacto con una clínica de fertilidad, pero la pandemia se interpuso en sus planes.

Durante esos meses comenzó a leer más sobre el tema y le surgieron dudas. "Me pregunté si era realmente lo mejor para mí, si quería hacer todo sola", dice.

Tampoco le gustó mucho pensar que si tenía un hijo por donación de esperma ese hijo fuese a conocer a su padre al cumplir los 18 años. Comenzó a estudiar otras opciones y finalmente encontró al hombre con el que está intentando generar una "co-paternidad".

A diferencia de Wagner y Bettucci, Anna y el potencial "co-papá" no vivirán juntos. Ni siquiera viven en la misma ciudad, pero quieren asumir la responsabilidad en forma compartida y viajar alguna vez juntos de vacaciones.

Tener algunas cosas en claro:

Para que funcione entre los padres es importante tener algunos aspectos en claro desde el primer momento. "Uno suele tener una imagen de lo que es la pareja y de cómo debe funcionar, y cuando el otro tiene otra idea o no responde a esa imagen el gran peligro es que se generen reproches y de pronto el conflicto estalle", dice Grünewald.

Como en cualquier otra constelación familiar, en estos casos rige la misma máxima: una familia debiera ser un buen equipo. Los valores deberían ser similares, las grandes preguntas deberían estar conversadas. Por ejemplo, "¿qué idea tengo de una familia?", "¿cómo me imagino vivir, en qué sitio?", "¿qué es importante para mí y para mi hijo?", plantea la psicóloga.

Cada cual se hace su propia idea, probablemente también tiene muchos deseos inconscientes, anhelos vinculados a la historia personal, a cómo fuimos criados", advierte.

Christine y Gianni:

Cuando uno de los padres inicia una relación:

La psicóloga Grünewald, que tiene una familia ensamblada con su pareja, dice que incluso sería deseable que hubiese nuevos vínculos amorosos. "Desde la perspectiva del niño, sería como tener padres que funcionan bien y pueden coordinarse. Lo que sería una gran falencia en ese modelo sería la falta de amor entre los padres. El niño no se entera de cómo funciona el amor si no ve al menos a uno de sus padres en un vínculo amoroso".

La propia experiencia:

"Si hay una pareja nueva, es como en cualquier otra familia ensamblada las fotos familiares se van ampliando, suman personas, como la definición de familia, que va teniendo bordes más blandos", dice Christine Wagner.

 

at Redacción Mía

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