domingo 26 de junio de 2022
SOCIEDAD | 30-11-2021 13:03

Cómo llevarse bien con la familia política

Si bien es mejor simpatizar con los parientes de nuestra pareja, no es necesario ser amigos para mantener una relación cordial y sana con ellos. Algunos consejos para lograrlo.

Dentro del top cinco de peleas que puede presentar una pareja, sin duda está la relación con la familia política. Es decir, cómo nos llevamos con la familia de origen de nuestra pareja y viceversa. Poner límites con la familia política es muy importante, ya que muchos de los problemas entre familias están relacionados por la intromisión de los familiares.

Sin embargo, estos problemas son normales, porque las diferencias en educación, valores y creencias se hacen notables en los encuentros familiares, con el añadido de que no tenemos la misma confianza para decirles las cosas que nos molestan. Todo esto puede enturbiar bastante las reuniones familiares y provocar discusiones con nuestra pareja, quien puede sentirse entre la espada y la pared.

Consejos:

Ser respetuoso y tolerante con las diferencias: No hay por qué compartir y aprobar todas las costumbres de la familia política, pero tampoco tenemos que imponerles las nuestras a toda costa. Intentar tener siempre muy presente que nuestras creencias son tan válidos como los de ellos.

Aceptarlos como son, en lugar de frustrarnos o enojarnos cada vez que su comportamiento difiere del nuestro, esperando inútilmente que encajen con lo que consideramos “normal”. No comparar constantemente.

Comparar a tu familia con la suya es un ejercicio improductivo que, lejos de ayudar a entenderlos, predispone al enojo. Por eso, es recomendable que cuando detectemos una conducta de nuestra familia política que nos moleste, tener en cuenta posibles factores explicativos, pero no justificativos (pensar qué lo causa, aunque no lo justifique).

Ser asertivo. Tenemos todo el derecho del mundo a poner nuestros límites, a expresar lo que pensamos, y especialmente aquello con lo que no estamos de acuerdo. Sin embargo, antes de hacerlo, plantearse si verdaderamente merece la pena, porque quizá sea algo secundario que sea mejor ignorar. De todos modos, es aconsejable no callar porque se puede acumular rencor, ira y frustración, y terminar explotando de manera desproporcionada ante cualquier situación.

Ser auténtico. No derrochar tiempo y energía intentado agradar. Mostrarnos tal cual somos, no intentar encajar con lo que ellos esperan de nosotros. Renunciar a ser el yerno, nuera o cuñado perfecto, transformarnos en quien no somos, lo único que puede ocasionar es malentendidos futuros.

at Redacción Mía

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