miércoles 1 de diciembre de 2021
SOCIEDAD | 11-11-2021 11:45

Lectura profunda: Esencial para el cerebro

Nuestra habilidad como lectores se encuentra en peligro. ¿Por qué? La lectura se está volviendo cada vez más fragmentada, debido a su formato digital, lo que podría tener un costo en nuestra capacidad de comprensión.

"La alfabetización es uno de los más grandes inventos de la especie humana. La lectura, literalmente, cambia el cerebro", afirma la neurocientífica Marianne Wolf. Entre sus beneficios se encuentran favorecer la concentración y la empatía, prevenir la degeneración cognitiva y hasta predecir el éxito profesional.

Sin embargo, estamos en riesgo de perderlos. ¿Por qué? A pesar de que hoy en día estamos leyendo más palabras que nunca -se calcula que un promedio de alrededor de 100.000 al día- la mayoría se leen en las pantallas, y "por arriba".

Esta nueva costumbre preocupa a expertos porque transformar nueva información en conocimiento consolidado en los circuitos del cerebro requiere múltiples conexiones con las habilidades de razonamiento abstracto, cada una de las cuales requiere un tipo de tiempo y atención que, con frecuencia, falta en la lectura digital. "Cuando leemos a nivel superficial, sólo estamos obteniendo la información. Cuando leemos profundamente, estamos usando mucho más de nuestra corteza cerebral", explica Wolf en en una nota en el portal BBC.

Si no entrenamos la lectura profunda podríamos perder la capacidad de comprender contenido más complejo, advierten los expertos
LECTORCITOS: Hay que familiarizar a los niños con los libros desde pequeños.

Los riesgos:

"La lectura profunda significa que hacemos analogías, inferencias, lo que nos permite ser seres humanos verdaderamente críticos, analíticos, empáticos", asegura la científica. Sin embargo, ese tipo de lectura se estaría perdiendo si nos volcamos solo a una lectura digital, la que puede tener un costo para el cerebro del lector.

Hay que tener en cuenta que si bien el proceso de aprender a leer cambia nuestro cerebro, también lo hace lo que leemos, cómo leemos y en qué leemos (impresión, lector electrónico, teléfono, computadora portátil).

Las investigaciones muestran que la cantidad de tiempo que se dedica a leer textos de formato largo está disminuyendo y, debido a la digitalización, la lectura se está volviendo más intermitente y fragmentada, algo que podría tener un impacto negativo en los aspectos cognitivos y emocionales de la lectura.

Si no entrenamos esas habilidades, eventualmente podríamos perder la capacidad de comprender contenido más complejo, y también, tal vez, de involucrarnos e imaginar, advierten los expertos.

Si no entrenamos la lectura profunda podríamos perder la capacidad de comprender contenido más complejo, advierten los expertos
La lectura profunda crea, recrea y transforma. Una buena selección de libros es como una buena selección de
alimentos: nutre.

La importancia de leer:

A pesar de que, tras su aprendizaje, la lectura parece un proceso que ocurre de forma innata en nuestra mente, leer es una actividad antinatural. El lector surgió de su lucha contra la distracción, porque el estado natural del cerebro es dejarse llevar ante cualquier nuevo estímulo.

La capacidad lectora modifica el cerebro”, afirma el neurólogo Stanislas Dehaene. ¿Por qué? Se ha demostrado que hay más materia gris en la cabeza de una persona lectora y más neuronas en los cerebros que leen. El neurocientífico Alexandre Castro-Caldas y su equipo de la Universidad Católica Portuguesa lo demostraron en uno de sus estudios, junto a otro curioso dato: comparando los cerebros de personas analfabetas con los de lectores, se verificó que los analfabetos oyen peor.

Pero ¿cómo leer? “Hay que leer con intensidad, despacio, con cuidado, viviendo la vida de las palabras”, dice el filosófo Ángel Gabilondo, autor de Darse a la lectura (RBA).

El poder de la mente es tan fuerte que recrea lo imaginado, activando las mismas áreas cerebrales que se accionarían si se ejecutara la acción en la realidad.

Además de alimentar la imaginación y favorecer la concentración, la lectura ayuda a mejorar algunas habilidades sociales, como la empatía. Pero no sólo es más empático quien lee, sino también mejor orador. Como dijo Cicerón, “a hablar no se aprende hablando, sino leyendo”. “Al enriquecer el vocabulario y mejorar la sintaxis y la gramática; aprendemos a hablar adecuada y justamente”, sostiene Gabilondo.

Según un estudio de la Universidad de Oxford, la lectura por placer predice el éxito profesional. Según un estudio, quien fue un ávido lector en su adolescencia tiene más posibilidades de triunfar en su madurez.

Durante más de dos décadas, el equipo de investigación del psicólogo Mark Taylor analizó los hábitos y actividades de casi 20.000 jóvenes con ánimo de conocer qué actividades predecían el éxito profesional al cumplir 30. Ninguna práctica extracurricular –como hacer deporte o ir al cine–, evaluadas junto a la lectura, lograron tener un impacto significativo en el éxito profesional. Solo la lectura, eso sí, la lectura profunda.

at Redacción Mía

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