domingo 2 de octubre de 2022
SOCIEDAD | 04-01-2022 08:39

Cómo controlar la impulsividad

Las personas que actúan de manera rápida e intempestuosa suelen encontrarse luego en problemas. Mejor prevenir que curar.

La palabra impulsividad proviene del latín impulsus, cuyo significado es “golpear” o “empujar”. Así, el término refiere a la predisposición que tienen algunas personas para actuar de manera rápida, impulsiva –como su nombre indica-, sin ninguna planificación. Estos comportamientos, generalmente, traen consigo resultados negativos y suelen afectar el entorno de la persona que padece.

Quienes actúan bajo la impulsividad suelen dejarse guiar por sus instintos, en lugar de dar prioridad a la racionalidad. Sin embargo, es necesario acotar que no todos los impulsos son negativos, ya que algunos pueden ser ventajosos para la supervivencia. El problema surge cuando la persona no sabe discriminar sus impulsos negativos de los positivos y actúa en todo momento sin considerar las consecuencias de sus acciones.

Como es un rasgo de personalidad, la impulsividad no es algo que pueda desaparecer de un día para otro. No obstante, existen ciertas técnicas que se pueden aplicar para aprender a reaccionar de un modo diferente al acostumbrado.

Consejos:

Tomar conciencia de que cada acto va a generar un resultado y si no se controlan las conductas impulsivas los daños pueden ser peores con el transcurrir del tiempo.

Identificar qué desencadena la impulsividad: puede ser una situación, o algún hecho en específico que haga que la persona actúe de forma impulsiva.

Autoexaminarse para percatarse cómo son las acciones cuando se actúa de forma impulsiva: si se grita, se eleva el tono de voz, se insulta u otras.

Prevenir: Cuando la persona ha identificado qué situaciones dan lugar a sus conductas impulsivas, es mucho más factible controlar su modo de actuar y pensar de qué manera puede hacerlo de forma diferente.

Practicar ejercicios de relajación para controlar los impulsos y tener mayor dominio sobre sí.

Aceptar lo que se ha hecho y ha causado daños. Reconocer puntos por mejorar ayuda a contener la irritabilidad y la rabia en futuras ocasiones.

Pensar antes de actuar: Evaluar, de forma objetiva y fría, qué es lo que molesta de una situación y qué tipo de respuesta se puede dar para reemplazar aquella que condujo en ocasiones pasadas a situaciones conflictivas

at Redacción Mía

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