miércoles 21 de abril de 2021
SALUD | 11-01-2021 10:30

Pros y contras de los perfeccionistas

Uno de los problemas de ser perfeccionista es que se necesita mucho tiempo para pulir pequeños detalles, la mayoría de las veces sin importancia. Esto demora la concreción de las cosas y les quita naturalidad y frescura. Un poco de perfeccionismo es bueno, pero cuando es demasiado, hay que plantearse cambiar

Leo la última parte una vez más y lo entrego. ¿O sería mejor repasar todo el documento otra vez?. Los perfeccionistas pueden demorar muchísimo hasta con las cosas más pequeñas.

Si el jefe les pide un resumen de algo, son capaces de presentar un documento de varias páginas con los detalles estudiados y cronometrados al ciento por ciento. ¿Hay algún problema? Sí. A veces los jefes se preguntan por qué demoran tanto. Y ellos sienten esa presión y se estresan aún más.

Pros y contras de los perfeccionistas
Los perfeccionistas posponen las tareas en busca de la excelencia, pero el refrán dice “hecho es mejor que perfecto”.

Puntos fuertes:

Por supuesto que el perfeccionismo no es de por sí algo negativo. El punto central es saber cuál es su medida justa. "El perfeccionismo no es algo de lo que uno tenga que deshacerse", subraya el coach Bernd Slaghuis, autor de un libro titulado Trabajar mejor. Slaghuis destaca que ese fenómeno se da en personas que son meticulosas y que le dan mucha importancia al orden y la estructura, "todas cualidades que en realidad son buenas", observa.

La medida justa:

Sin embargo, puede resultar muy útil echar un vistazo a las posibles causas del perfeccionismo, apunta el coach Jochen Mai, que trabaja en un portal alemán llamado La Biblia para hacer carrera.

Según este especialista, ser perfeccionista es bueno cuando alguien quiere dar siempre lo mejor de sí y entregar resultados al ciento por ciento. "En cambio, ser perfeccionista es malo si alguien lo hace por miedo a cometer errores o por miedo a ser criticado", advierte.

La pregunta obvia que se plantea entonces es: ¿cómo saber cuál es la medida justa de perfeccionismo? Por lo general es, "como tantas otras cosas, un comportamiento adquirido que ha sido entrenado a lo largo de años y a veces hasta décadas, a través de la educación o de la experiencia", dice Slaghuis. Agrega que solo se puede cambiar si uno trabaja en un modo consciente y consecuente hacia ese objetivo.

Pros y contras de los perfeccionistas
Basta de sufrir: La excelencia como fuerza impulsora funciona muy bien, pero como obsesión es extraordinariamente limitante.

Los expertos recomiendan tomar una decisión cada vez que uno esté en una situación de estrés. Cuando uno se da cuenta de que el tiempo para terminar una tarea comienza a apremiar, debería preguntarse: ¿qué estoy haciendo en este momento? ¿Realmente es necesario que cada detalle esté perfecto o cuáles son las consecuencias de estar abordando esto de este modo? "Eso puede llevar a aprender que es más sano ponerle coto al perfeccionismo aun a costas de que el resultado general sea del 80 por ciento", recomienda Slaghuis.

Exigencias altas en el trabajo:

Los perfeccionistas no suelen funcionar tan bien en equipo porque por lo general tienen un nivel muy elevado de exigencia, también hacia los demás. Nunca están satisfechos. De esta manera, los perfeccionistas son infelices porque se sienten atrapados en su propia trampa y esto afecta directamente su autoestima.

Pros y contras de los perfeccionistas

Para poder trabajar mejor con otros, Slaghuis recomienda cambiar la perspectiva desde la que se los mira. En lugar de pensar todo lo que le sale mal o todo lo que demora otra persona en hacer determinadas cosas, más vale pensar qué es lo que se aprecia de él.

Tal vez la cualidad de ese compañero sea que se empeña en que el equipo entregue un buen resultado. "Un equipo vive de todo un abanico de cualidades", recuerda Slaghuis.

Si uno tiene algún perfeccionista en el equipo debería preguntarle qué es lo que lo estresa, ofrecerle apoyo o explicarle que, de acuerdo con lo que uno ha visto hasta ahora, en determinados momentos también ayuda buscar la solución menos compleja.

Admitirlo ayuda:

Si alguien sabe que tiene una tendencia a ser perfeccionista, no hará mal en decirlo directamente en la entrevista de trabajo. "Uno no debería ocultar las debilidades", opina Mai, que asegura que sería ilusorio pensar que los jefes de personal no lo notarían.

Lo que requieren las empresas es en todo caso una persona que sepa lidiar de un modo reflexivo y constructivo con esos puntos débiles. "Uno podría decir, por ejemplo: tiendo a ser perfeccionista, pero he reconocido por qué y lo estoy trabajando", propone Mai.

Bernd Slaghuis aconseja preguntar con tiempo qué idea tiene el futuro jefe sobre cómo debiera ser el trabajo o el rendimiento, o el artículo o documento a entregar. Sabiendo cuál es su idea, tal vez sea suficiente con entregar unos apuntes escritos a mano en lugar de elaborar una presentación extensa y perfecta.

Pros y contras de los perfeccionistas
No te excedas: Vivir de manera más flexible te hará ver que no siempre es necesario pulir cada detalle.

Consejos para ser menos perfecto:

Poco a poco, elegí en qué áreas o en qué aspectos de tu vida podés ser más flexible y aceptar ser menos perfeccionista.

Tratá de reducir el perfeccionismo que exigís a los demás No seas tan quisquilloso/a y sé más flexible con los otros, aunque para ello tengas que mirar para otro lado.

Un perfeccionista lo ve todo blanco o negro, perfecto o imperfecto. No olvides que cuanto más amplia sea tu perspectiva, más podrás disfrutar de las cosas.

Reíte de los defectos, aunque sean los tuyos propios. Esto te ayudará a relajarte, a disfrutar de lo que has hecho y a que los demás también disfruten y a quitarle importancia a aquello que no la tiene o que ya no se puede cambiar.

No te escondas en el perfeccionismo para posponer las cosas, pensando que así quedará mejor

 

at Redacción Mía

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