domingo 16 de enero de 2022
COCINA | 05-01-2022 08:50

Membrillo: Una fruta digestiva

Sus propiedades saludables se deben especialmente al contenido de ácido málico y pectina que favorecen la piel, la producción de energía y mejoran gastritis y diarreas.

Aporte nutricional:

Tiene un alto contenido de fibra, pectinas (protector de mucosas) y mucílagos. También es importante su contenido en taninos, en las semillas. Contiene vitamina A y B, potasio y ácido málico. Si bien posee más vitaminas como la C y minerales como el fósforo y el hierro son menos relevantes ya que por lo general se come cocido y en ese proceso se pierden estas bondades.

Energizante:

Gracias al ácido málico beneficia en casos de síndrome de fatiga crónica, en el metabolismo y obtención de energía del cuerpo, interviene en la salud bucal, mejora la fuerza muscular, reduce la acción de los metales pesados, y renueva la piel.

Para la diarrea:

La acción astringente del dulce de membrillo y la pectina del fruto maduro otorgan este efecto. La pectina, al entrar en contacto con el agua, crea una especie de gel que retiene el agua, y en caso de diarrea hace que la persona afectada se mejore.

Antiacidez:

Gracias a la pectina, la acidez gástrica disminuye y se recomienda en casos de trastornos digestivos como la gastritis y úlcera duodenal. Los taninos también tienen acción astringente y antiinflamatoria.

Diurético:

Debido a su elevado aporte en potasio y bajo en sodio es recomendable para ayudar a disminuir valores de hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos, siempre y cuando no estén asociados a sobrepeso.

Cómo conservarlo:

Una vez que se cosecha el membrillo dura 2 o 3 meses. Debe tener color amarillo, ser terso y sin golpes. Si está verde significa que el membrillo este inmaduro, pero en el caso de estar amarillo, pero con zonas marrones a negras es que esta pasado de maduración. Se puede conservar en la heladera, envuelto de papel, por piezas separadas.

En la cocina:

El membrillo, al ser un fruto ácido y astringente, no se suele comer crudo, aunque se puede, si nos gustan estas texturas y sabores.

Mayormente se consume como dulce de membrillo en nuestras clásicas pastafrolas. Otras preparaciones pueden ser en jalea de membrillo, en mermelada, compotas y pudin.

En Canarias suelen sumergirlo en agua de mar, para que su sabor sea más suave.

at Redacción Mía

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