Cocina

La danza de los carbohidratos

En los últimos años, los carbohidratos han recibido muy mala prensa. Las traicionales dietas para adelgazar, que hasta algún tiempo atrás circulaban como verdad revelada, sostenían que su consumo estaba desrecomendado.

Las dietas “libres de carbohidratos” parecían mandar a la hora de definir la aliementación que se debía llevar para tener una silueta esbelta.

Hoy en día, la tendencia del consumo se modificó. Los consumidores saben más sobre alimentación y buscan dietas que respondan a sus necesidades. No escapa al saber de quienes buscan una rutina alimentaria de acuerdo a su rutina física que el consumo de carbohidratos es requerido para obtener energía y para mantener los niveles de azúcar en sangre.

Que para tener control del peso debemos consumir un alto porcentaje de carbohidratos en nuestra dieta.

¿De qué hablamos entonces cuando hablamos de carbohidratos? ¿Es verdad que son poco saludables? La respuesta es sencilla: existen carbohidratos saludables y otros que no lo son. El pan, el arroz y la pasta son alimentos altos en carbohidratos que
entran en la categoría de “alimentos que inflaman”.

El intestino es un órgano que cumple numerosas funciones. Además de ocuparse de la digestión y la absorción de nutrientes, cumple funciones endócrinas, inmunológicas y del sistema nervioso. Se lo considera el segundo cerebro, y por eso su integridad es esencial cuando queremos mantener o mejorar la salud. Un sistema digestivo sano garantiza en gran medida un sistema inmunológico más eficiente.

El trigo es un cereal noble. Debido justamente a su extrema versatilidad, ha sido utilizado como un alimento básico desde tiempos lejanos.

Sin embargo, su refinamiento, su inclusión en toda clase de alimentos industrializados, y las modificaciones de las que ha sido objeto lo convirtieron en un alimento con capacidad alergénica. El trigo y sus derivados encabezan la lista de los causantes o
agravantes de la hiperpermeabilidad intestinal. Dicho de otra manera, lastiman la mucosa digestiva y disminuyen su capacidad protectora.

Esto se debe fundamentalmente al hecho de que se incluye en la dieta en forma desmedida, unido a que hay una sobreoferta de gluten, su proteína, la parte justamente más alergena del grano. Este ha sufrido además modificaciones genéticas
y está cultivado en suelos con gran cantidad de fertilizantes químicos.

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