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Cómo mantener las dalias

Te damos un par de consejitos para conservar esta bellísima y milenaria flor azteca.

Empleada por los aztecas para decorar las fiestas en la antigüedad, la dalia recibió este nombre en honor al botánico sueco Anders Dahl.
Es una flor muy apreciada por su belleza ornamental, y a lo largo de la historia se han  pagado grandes sumas de dinero para adquirir semillas de las variedades más hermosas. Incluso, se llegó a crear la Sociedad Nacional de la Dalia, en Gran Bretaña, en 1780. Flor nacional de México, desde que los españoles llegaron a la península de Yucatán, en 1519, éstos no dejaron de sorprenderse ante la extraordinaria belleza de sus muchísimas variedades, como las dalias cactus, las dalias decorativas y las pom-pom.
Se la puede ubicar tanto en el interior como en el exterior del hogar y comienza su floración en el inicio del verano hasta casi finales del otoño; siempre que la temperatura  sea suave ya que en climas muy calurosos su floración se detiene. Necesita estar expuesta a la luz del sol y regarse abundantemente, sobre todo durante los días de temperatura alta.

Para plantas con flor, conviene realizar la tarea de abono antes de su cultivo o preferiblemente durante el invierno, cuando pierde las hojas. Sus flores son muy diferentes en cuanto a forma y color y la altura de la planta puede variar desde los pocos centímetros sobre el suelo a superar el metro de altura. Es muy apropiada para formar macizos de flor, o bien mezclarla con otras especies de flores.

Debe estar en lugares donde reciba abundante luz del sol. Hay que tener cuidado con los sitios donde hay mucho viento y protegerla de éste. En ese caso, conviene entutorarla.
La mejor época para su plantación es la primavera. Su multiplicación es sencilla ya que se realiza por división de tubérculos. Estos tienen que estar provistos de yemas. Para conseguir plantas de mayor tamaño hay que proceder al desbotonado de todos los brotes florales que aparezcan bajo la flor principal. A finales del otoño, sus hojas comenzarán a marchitarse. Si queremos que se conserven para la próxima primavera, debemos podar su parte aérea y guardar los tubérculos, después de limpiarlos en un lugar oscuro, fresco y seco.
La buena noticia es que no la afecta ninguna enfermedad o plaga en especial; sin embargo, debemos vigilar con atención la aparición de caracoles que pueden lastimar a la planta.

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