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Cómo limpiar cada tipo de tela

Conociendo a fondo la composición de un género, podremos saber de qué forma limpiarlo mejor.

telas resistentes

Poliéster: tiene alta elasticidad, buena caída, resistencia al lavado y poca absorción de la humedad.

Fibras acrílicas: tienen la misma voluminosidad que la lana, son resistentes a la luz, pero también tienden a cargarse estaticamente, lo que las hace más adherentes al cuerpo. Hay que evitar limpiarlas en seco, ya que tienden a ponerse grises.

Lana: es elástica, suave y abrigada. La limpieza exige un cuidado especial ya que tiene gran tendencia a apelmazarse. Evitar secar la ropa de lana poniéndola al sol o con el calor de una estufa.

Algodón: a estas telas conviene mojarlas durante varias horas antes de cortar, de modo que encojan lo necesario. Se las debe poner a secar sin retorcerlas con todo el agua. Planchar la tela cuando está casi seca.

Seda natural: es fina, suave, liviana y apenas se arruga. La perjudica la transpiración, el sol y la plancha muy caliente.

Sedas artificiales: se deben lavar con mucho cuidado. Posiblemente encojan un poco y pierdan algo de su luminosidad. Es necesario emplear un detergente para este tipo de telas, sin blanqueadores, y efectuar el lavado a mano.

Lino: tiene un brillo sedoso y repele bastante la suciedad. Su desventaja: se marcan las arrugas y son muy difíciles de borrar. Al lavarlo se encogerá un poco, por ello al igual que el algodón, hay que mojarlo antes de cortar.

Fibras sintéticas: el acetato se lava muy bien, se seca rápidamente y se plancha a temperatura moderada.

Viscosa: es muy parecida a la seda. Para esta fibra sintética se recomienda el lavado a mano o el programa para ropa delicada del lavarropa.

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