miércoles 25 de noviembre de 2020
MODA Y BELLEZA | 20-11-2020 06:38

Fotoprotección: Que el sol no sea tu enemigo

No es un verano cualquiera. Las vacaciones serán atípicas y "protocolo" será la palabra clave para disfrutarla sin sobresaltos. A estas precauciones hay que sumarle la atención de nuestra piel para protegerla del daño solar.

Llegamos al verano en un contexto atípico. La propagación del virus de covid-19 nos obligó a permanecer mucho tiempo en casa, por lo cual nuestra piel está más blanca que en otros veranos. Sumado a esto, debemos seguir tomando recaudos especiales cada vez que nos encontremos en espacios públicos al aire libre.

Elisab, Elisabetta Franchi
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El uso de barbijo y la higiene de manos serán clave como en todo el año. Pero, a partir de ahora, debemos sumar el protector solar y otros elementos a nuestro uso cotidiano para cuidarnos de los rayos ultravioletas y prevenir daños en la piel.

Si no se toman las precauciones debidas el sol puede causar envejecimiento prematuro de la piel, generar manchas, arañitas, aumentar el tamaño de los lunares, producir ampollas y lo que es aún más grave desencadenar un cáncer de piel, la forma más frecuente de esta enfermedad, tanto en el hombre como en la mujer, y que continúa en aumento año a año.

Fotoprotección, que el sol no sea tu enemigo

Factores a tener en cuenta:

Los rayos ultravioletas (RUV) producen cambios acumulativos y progresivos en nuestra piel. Los RUV provienen fundamentalmente del sol, pero también de fuentes artificiales como la cama solar. El sol emite dos tipos de rayos ultravioletas, ambos perjudiciales para nuestra piel, los UVB y los UVA.

Los UVB son más intensos entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, horario en el cual se recomienda no exponerse al sol, ni siquiera con protector. Por otra parte, los UVA son altos durante todo el día, incluso a las 8 de la mañana o a las 6 de la tarde.

Es importante destacar que estos rayos son nocivos durante todo el año y atraviesan vidrios. Por ejemplo, si se pasa mucho tiempo detrás de un ventanal o manejando un vehículo, también debe usarse protector solar.

Cómo protegernos de forma correcta:

Lo más importante es usar protectores solares de amplio espectro, lo que significa que tengan cobertura para ambos tipos de rayos ultravioletas. Esto debe estar explicitado en la etiqueta del producto. Y siempre, ante cualquier inquietud puntual sobre qué marca, presentación o factor utilizar, debe consultarse a un profesional de la salud. No todos tienen igual composición ni cosmética.

Estas son las recomendaciones para la utilización de los protectores solares:

El factor del protector solar (FPS) deberá ser idealmente igual o mayor a 50. Se recomienda usar el mismo factor para todo el cuerpo. Si existen otros problemas cutáneos previos, debemos consultar con un dermatólogo acerca de qué factor usar y si es conveniente exponernos a pesar de utilizar el factor más alto.

Aplicar una buena cantidad de protector en todo el cuerpo (para un adulto sería el equivalente a un pocillo de café), 20 a 30 minutos antes de exponernos al sol.

No olvidemos ponernos en las orejas, el dorso de las manos, el dorso de los pies y el cuello. Hay que tener en cuenta que todas las partes del cuerpo las afecta el sol por igual.

Volver a colocarnos el protector cada dos horas, o luego de transpirar mucho o ir al agua.

No reducir el factor del protector solar a lo largo del tiempo, incluso, si es necesario, usar uno más alto.

Estar más bronceados no implica que ya no necesitemos protegernos, sino lo contrario. La piel bronceada ya sufrió daño, y debemos seguir cuidándola.

Los niños menores de un año no deben exponerse al sol pleno. Para exposiciones cortas, se puede colocar un protector solar especial para niños, a partir de los 6 meses.

Los labios son un punto de gran atención, ya que suelen agrietarse con mucha facilidad. Para prevenir esto se recomienda aplicar un bálsamo labial reparador para una hidratación duradera. Proteger también el cabello de la radiación solar.

Fotoprotección, que el sol no sea tu enemigo

Datos para tener en cuenta:

El agua y la arena reflejan 30 por ciento de las radiaciones La nieve refleja un 80 por ciento.

La intensidad de los rayos ultravioleta (UV) aumenta un 10-12 por ciento cada mil metros de altura por debajo, se reciben el 100 por ciento de las radiaciones solares.

Dentro del agua, y hasta un metro por debajo, se reciben el 100 por ciento de las radiaciones solares

El césped, por su parte, devuelve directamente sobre la piel el 20 por ciento de las radiaciones.

Ningún protector solar es resistente al agua.

Luego de la exposición:

Lo más importante es luego del baño, hidratar la piel, usar serum, bálsamos o gel postsolar. También hay que beber mucho líquido, consumir frutas frescas sobre todo aquellas con poder antioxidante (por ejemplo, cítricos). Si la piel esta irritada una ducha con agua fría ayuda a bajar la temperatura corporal.

Otros ingredientes que ayudan a cuidar la piel son la utilización del aceite de coco como reparador dérmico, sobre todo en pieles envejecidas.  También las máscaras de yogur natural para el rostro por su poder descongestivo y aliviador de la irritación.

Otra opción es aplicar leche corporal, que es una crema ligera formulada con ingredientes frescos, ideales para la hidratación de la piel por su facilidad de absorción. Es un tratamiento perfecto para aliviar la piel cuando nos hemos expuesto a la radiación ultravioleta del sol.

Hidratación desde adentro:

La vitamina E, el betacaroteno y los antioxidantes pueden aumentar la protección solar natural de la piel, cuando se toman de forma regular. Zanahorias, arándanos, remolachas, espinacas, frutillas, tomate y aceite de oliva entre otros alimentos, contienen estas sustancias saludables.

Incorporarlos a la dieta también ayuda a tener una dermis saludable. Beber mucha agua es lo más beneficioso para la piel, especialmente si ha sido sobreexpuesta al sol y ha perdido humedad a través del sudor debido al calor. El té verde tiene buenas propiedades antioxidantes, como así también los jugos frutales.

Fotoprotección, que el sol no sea tu enemigo

Qué hacer ante una quemadura solar:

Si aparece un enrojecimiento leve, hay que usar algún producto postsolar en gran cantidad para hidratar y curar la piel.

Tomar mucha agua y jugos naturales también es muy importante. Hasta que la piel esté recuperada, debemos evitar la exposición al sol.

Si la lesión es más seria, hay que consultar con un especialista. Recordar que al menos una vez al año deben controlarse lunares y manchas con un dermatólogo. Si algún lunar, mancha o lesión nueva, es diferente al resto o cambia, o tenemos una herida que no cura luego de un mes, debemos consultar cuanto antes con un especialista.

Campaña:

La Sociedad Argentina de Dermatología realiza en noviembre su 27° Campaña de Prevención del Cáncer de Piel. “Te damos las claves para protegerte del daño solar” es el lema con el que este año la Sociedad busca alentar el autoexamen y la consulta médica con especialistas para detectar y prevenir esa enfermedad.

En el caso de los distintos tipos de cáncer, la detección temprana es fundamental. Aquellos que por temor al covid no deseen acercarse a centros médicos para chequear su piel pueden hacerlo mediante esta guía.

Autoexamen: 

Observar la piel para poder reconocer si alguna mancha o lunar es nuevo, ha cambiado o llama la atención. 

Revisar zonas ocultas como el cuero cabelludo, la zona genital, entre otras.

Pedir ayuda para evaluar otras zonas de difícil acceso, como puede ser la espalda.

En conclusión: el cáncer de piel es la forma más común de cáncer en los seres humanos. Detectado a tiempo, es curable en la mayoría de los casos.

 

 

 

at Silvia Pardo

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