miércoles 25 de noviembre de 2020
MODA Y BELLEZA | 10-11-2020 12:15

El boom de las Máscaras faciales

Son el secreto para tener buena cara al despertarse y el broche de oro de la limpieza profunda. Hay para todas las necesidades y son un shock de hidratación y frescura para tu piel. Indispensables en tu ritual de limpieza.

Son prácticas, fáciles de aplicar, ahorran tiempo y concluyen la limpieza profunda. En textura de crema, gel, arcilla o en sus versiones más modernas en papel, las máscaras faciales tienen muchas funciones: hidratación, limpieza, antigrasitud, efectos descongestivos y calmantes. La piel nos pide cada vez más nutrientes. Una mascarilla nos puede aportar la hidratación que necesita y, además, darle energía, calmarla, iluminarla o darle un efecto flash para un momento puntual.

Elisab, Elisabetta Franchi
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Cuándo aplicarlas:

Lo ideal es hacerlo por las noches, cuando la piel se prepara para el descanso, con el rostro desmaquillado y limpio. El mejor horario es a partir de las 20 o 21, ya que es cuando la piel entra en proceso de regeneración celular y se potencian los efectos de la fórmula. 

También es fundamental que realicemos una limpieza profunda, con exfoliación y máscaras, según las necesidades de nuestra piel.

Limpieza profunda en casa:

Todas la pieles la deben realizar una vez por semana. Las pieles grasas deben potenciarla en la zona T (frente, nariz y barbilla). Estos son los pasos previos a aplicar la máscara:

1. Preparar la piel: humedecer el rostro con agua tibia o natural. Aplicar una crema de limpieza (el mismo producto que se utiliza para la limpieza diaria) en 7 puntos: frente, pómulos, nariz, mentón y a ambos lados del cuello; extender realizando movimientos circulares de adentro hacia fuera.

2. Exfoliación: una vez limpio el rostro y cuello, colocar un exfoliante indicado para tu piel. Los productos exfoliantes se presentan en cremas, jabones o geles. La elección depende del tipo de piel, por ejemplo, las secas requieren de productos suaves (a base de semillas de frutas, arcillas o microgránulos) y las grasas resisten otros más abrasivos, como los formulados con ácidos frutales.
Aplicar el exfoliante en los mismos puntos que en el paso anterior y realizar un masaje suave con los dedos por toda la cara, en especial la zona T: frente, nariz y barbilla. Si el producto lo requiere, dejar actuar. Enjuagar con agua fría y aplicar un tónico (pieles normales, mixtas y secas) o astringente (piel grasa).

3. Aplicar la máscara: una vez exfoliada, la piel esta lista para recibir los beneficios de una mascarilla facial. Debemos elegirla de acuerdo a nuestro tipo de piel y si presentamos algún problema a corregir (acné, rosácea, fotoenvejecimiento). 

La mascarilla debe aplicarse con un pincel, formando una capa fina o directamente con la mano y se debe dejar actuar el tiempo indicado en el envase. Evitar el área de los ojos, párpados, cejas y labios. Luego, se puede retirar manualmente, con agua a temperatura ambiente, o con un tónico facial. 

Lo mejor es dejarla el tiempo necesario según las instrucciones del producto: cuando son fórmulas hidratantes, no hay peligro de sobreexposición, pero las máscaras purificantes y las exfoliantes deben usarse solo los minutos indicados para evitar deshidratar la epidermis. 

Las máscaras versión velo se aplican directamente en la cara porque los principios activos están en un tejido ultrafino, que se adapta a la forma del rostro. 

4. Tonificar e hidratar: utilizar un tónico facial para retirar el resto de la mascarilla, evitando el área ocular y de labios. 
Colocar la crema hidratante habitual con movimientos circulares suaves.

El boom de las Máscaras faciales

Máscaras para cada necesidad:

Como estamos viviendo un boom de las máscaras, hay para cada tipo de piel y para aliviar problemas desde la sequedad hasta la rosácea o el acné. Estas son las propuestas para los distintos casos:

Flaccidez facial: hay activos que mejoran o previenen la flaccidez cutánea ya que favorecen la síntesis de colágeno y elastina. Entre ellos están el DMAE y la vitamina C. Es aconsejable usarla también en zona de cuello y escote.

Cutis sensible o rosácea: se recomienda una máscara descongestiva con activos a base de hammamelis, malva, tilo, aloe vera, manzanilla, etc. Siempre es beneficioso en pieles de esas características combinar la máscara con tratamientos de gabinete como el drenaje linfático manual.

Piel grasa y acné: conviene usar máscaras astringentes, que ayuden a regular la secreción sebácea. Las máscaras de fango o arcillas combinadas con activos descongestivos como hammamelis, caléndula, manzanilla dan excelentes resultados.

Piel grasa con brillo: son ideales las que contienen como activo principal el carbón, conocido por sus propiedades absorbentes, que purifican, matifican e hidratan, eliminando el exceso de sebo. 

Cutis con fotoenvejecimiento: existe infinidad de activos para recuperar una piel con signos de envejecimiento. La mayoría de las mascaras antiedad, regeneradoras y antioxidantes poseen ácido hialurónico, vitaminas A, E, C, colágeno, elastina, manteca de katiré, coenzima Q10, aceite de germen de trigo. Recuperan la vitalidad, la firmeza y luminosidad de la piel. Además, afinan la dermis, nutriéndola en profundidad y otorgándole un aspecto mucho más liso y suave.

Piel deshidratada: El ácido hialurónico es el mejor aliado para lograr una hidratación profunda. Otra fórmula puede ser una máscara con activos como aceite de palta, aloe vera, extracto de pepino y vitaminas E y C. Estas sustancias devuelven a la piel su aspecto liso y aterciopelado.

Piel con impurezas: requiere una máscara con efecto peeling que limpie en profundidad la piel, elimine las células muertas y las acumulaciones de sebo. Se recomiendan aquellas que contengan extractos de piña, papaya, kiwi y vitamina A.

Piel apagada: las máscaras de coral son efectivas por su alto contenido en magnesio, calcio, cobre, zinc entre otros minerales, que favorecen la humectación y la firmeza del tejido.

Piel tirante: extracto de manzanilla y el ácido hialurónico la mejoran notablemente. La manzanilla es una flor conocida por sus propiedades calmantes.

El poder del ácido hialurónico:

¿Por qué suele ser el componente de muchas máscaras? Porque es superhidratante. Es un componente natural presente en la piel y el encargado de proporcionarle hidratación y elasticidad. Con el paso de los años, la cantidad de este ácido disminuye favoreciendo la aparición de arrugas. Por eso, es un ingrediente fundamental contra las líneas de expresión y la pérdida de densidad.

Máscaras caseras:

Con los ingredientes de tu cocina, favorecé tu belleza con estas máscaras naturales:

Para piel grasa: 3 cucharadas de yogur natural, 2 de avena y 2 cucharadas de ralladura de naranja. Mezclá bien todos los ingredientes, colocá la mezcla sobre el rostro y esperá 15 minutos antes de retirarla.

Hidratante: triturá cuatro frutillas y mezclalas con miel, cuando tengas la mezcla, aplicala sobre el rostro y dejala actuar 15 minutos. Después retirá con agua fría. Tanto las frutillas como la miel suavizan la dermis y la hidratan.

Para pieles secas: triturar la pulpa de una banana y una palta, mezclalas con miel y crema hidratante suave, aplicá en el rostro y retirá a los 15 minutos.

Para las manchas en la piel: una cucharada de miel y una de limón. Aplicá la mezcla en el rostro y retirá tras 15 minutos. Luego, en todos lo casos, aplicá tu crema hidratante habitual.

 

at Silvia Pardo

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