Familia

Del destete al jardín, sin miedos

Es necesario afrontar esta etapa sin culpas, con mayor conciencia y responsabilidad. ¡Confiemos en nosotras mismas!

Lactancia materna.

“Ser o no ser, esa es la cuestión”, es una frase que no aplica para quienes somos madres trabajadoras. Aunque la sociedad nos exija el ideal de entregarnos por completo a la maternidad o al trabajo, ¡ambas cuestiones conviven 24 hs. en nuestro interior! Por más fundamentalistas o idealistas que seamos, los mandatos y las exigencias siempre estarán a la orden del día.

Veremos aquí algunos temas que nos permitirán vivir mejor este tránsito sin culpas, con mayor conciencia y responsabilidad.

Para comenzar, llamaremos destete a la separación de la madre y su bebé en relación a la alimentación del mismo (por biberón, pecho o un combinado de ambos), sea ella la única responsable o comparta con otros esta tarea.

El foco lo pondremos en la relación estrecha de la madre con su bebé, tan trascendente por tratarse de la primera función de sostén materno. En ella, el bebé interpreta que hay alguien dispuesto a satisfacer sus necesidades, a cuidarlo y comienza a registrar que puede confiar en alguien: su madre.

Esa madre eres tú y por eso te propongo que –tal como lo hace nuestro hijo- confiemos en nosotras mismas para este proceso, pero estando atentas de no creernos la única persona con la habilidad de interpretar y mantener con vida a nuestro bebé. Si bien esta fue la realidad hasta ahora, en esta nueva etapa comenzamos el camino del desapego.

Cuando empezamos a dejar a nuestro hijo al cuidado de otros, estamos iniciando el proceso de separación y un comienzo de independencia, que no será tan fácil transitar. Se trata de una decisión (obligada o voluntaria) que va a requerir un proceso con altibajos y emociones contradictorias.

Es muy interesante y significativo profundizar en lo contradictorio y ambiguo de nuestro proceso interior en el que: Queremos ser libres pero que nos necesiten… Queremos generar autonomía pero ¡somos súper dependientes de ellos!

Queremos que entren felices y confiados al jardín en brazos de su cuidadora pero si lo hacen… sentimos la traición más profunda, cuando los celos se apoderan inconscientemente de nosotras.

A veces dudamos y pensamos porque nos cuesta tanto que nuestro hijo se adapte al jardín, cuando en realidad estamos en presencia de las tantas veces callada, angustia de separación.

Ya sabemos que uno de los dones que tenemos como mujeres es el de saber contener, tal como lo hicimos 9 meses en nuestro útero. El desafío ahora es aprender a soltar sin miedo, atravesando ese abismo con confianza en nuestras decisiones y elecciones. Se trata de una oportunidad de aprendizaje porque enfrentando ese miedo estamos enfrentamos la incertidumbre de la vida. Nos estamos asumiendo como mortales sin creernos omnipotentes. Estamos eligiendo dejar un poco de lado nuestro costado histérico y por eso, las invito a transitarlo sin exigencias, ya que es parte del aprendizaje de este proceso de convertirnos en madres.

Más allá de las necesarias cuestiones prácticas y de seguridad en el tema del destete e ingreso al jardín, es fundamental considerar la actitud maternal que tomaremos para que este pasaje resulte exitoso. Nos espera ahora otra etapa, con nuevas demandas. La teta y la mamadera descansarán de nosotras un rato, mientras nos damos la posibilidad de nutrirnos de otras experiencias y continuar con nuestro progreso, como mujeres y madres de tiempo completo que somos.

¡Las animo a transitar este camino llenas de valor y coraje, confiando en que cada una lo hará de la mejor manera posible, si está abierta al aprendizaje y a soltar!

*para Soy Mujer & Mamá www.soymujerymama.com.ar/ Twitter + Instagram: @soymujerymama

Nota aparecida en la edición 1531 de Revista Mía. ¡Suscribite!

03 de marzo de 2015

3 pensamientos en “Del destete al jardín, sin miedos

  1. Por ejemplo Alberto Neisman, Diego Lagomarsino y todos los funcionarios(rias) de la comisuion que investiga o investigaba el ayentado de AMIA-Embajada de Israel mamaban the las tetas del Pueblo Argentino.

  2. Yo creo que cada vez se envía antes a los chicos al jardín, por diversas razones, en muchos casos no queda otra, por un tema económico, pero en otros casos existe una presión externa de que “el chico tiene que ir al jardín y mamá tiene que rehacer su vida” (y el niño aun no tiene ni dos años). A veces ni el niño ni la madre están preparados para la separación y no tiene nada de malo buscar los medios para que ésta no se produzca tan temprano, siempre dentro de las posibilidades que tenga la mamá.

    En mi caso podía volver a trabajar a los 45 días pero opté por extender la licencia (sin sueldo), y volví a trabajar cuando mi hijo tenía siete meses. No pensé que me iba a costar tanto separarme de él, pero así fue. Soy muy afortunada por tener el jardín maternal en mi lugar de trabajo, eso me permitió continuar con una lactancia exitosa que ya lleva 25 meses. Ojalá existieran licencias por maternidad más largas para promover la lactancia materna y la posiblidad de que mamá y bebé estén más tiempo juntos.

    • Gabriela muchas gracias por compartir tu historia ! Muy valioso de tu parte que pudieras resignar unos meses más si asi lo sentias, Felicitaciones ! Que estes muy bien
      Tamara Palma.

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