Salud

¿Qué es la rinitis?

Si bien existen diversos tipos de alergias, la rinitis es el cuadro más frecuente y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 400 y 600 millones de personas en
el mundo lo padecen, con una tendencia constante a aumentar debido a factores como la contaminación ambiental, que hace que el sistema inmune se vuelva más reactivo y aparezcan nuevos casos.
Una alergia es una reacción exacerbada del sistema inmunitario a una sustancia que su cuerpo identifica como invasor, y al cual clínicamente se define como alérgeno. La mayoría puede ser tratada de forma simple, logrando una rápida disminución de los
síntomas, pero cada una tiene sus particularidades y en ocasiones se requiere un abordaje más complejo.

Estas son las opciones en los cuadros habituales de alergia, principalmente la rinitis alérgica, frente a la aparición de síntomas que afectan fundamentalmente la nariz y se producen cuando se inhala polvo, polen o ácaros, entre otros agentes externos: calidad de vida. Los antihistamínicos funcionan bien para tratar los síntomas de alergias. Se pueden utilizar cuando los síntomas no suceden muy a menudo o no duran mucho tiempo.
Los corticoesteroides nasales en aerosol son el tratamiento más efectivo para la rinitis alérgica.
Las vacunas contra las alergias (inmunoterapia) algunas veces se recomiendan si el paciente no puede evitar el alérgeno y sus síntomas son difíciles de controlar.

Aquí dos excelentes alternativas:
1. Automasajes. Los masajes deben realizarse de forma ascendente, comenzando por los pies y subiendo lentamente hasta llegar a los muslos. Resultará perfecto para activar
la circulación de las piernas, ya que la sangre que se acumula en las venas empezará a movilizarse e irá fluyendo hacia el corazón. Es fundamental tener en cuenta que los movimientos no deben aplicarse sobre las várices directamente,sino en las zonas aledañas y que deben ser suaves. Para ello,es imprescindible no presionar con las yemas sino utilizar las palmas y los dedos en su totalidad. Para evitar la fricción, podemos usar además cremas o aceites.
2. Caminar. No sólo es ideal para relajarnos y desconectar de nuestras preocupaciones, sino que esta actividad también nos permite fortalecer la musculatura de las piernas y es
sumamente óptima para favorecerla circulación de retorno. Debemos cuidar que el calzado elegido sea apropiado y cómodo.

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