miércoles 1 de diciembre de 2021
ASTROLOGíA | 08-11-2021 14:30

Cómo gestionar las ofensas

Una forma de andar más liviano por la vida es descargarse del peso de enojos y rencores y aprender mejores estrategias para prevenirlos y solucionarlos.

Seguramente en algún momento de tu vida alguien te ha ofendido, ya sea de palabra o a través de cierta acción. Una manera sana de reaccionar cuando nos ofenden es levantando un “escudo invisible”. Este nos permite imaginar que las palabras o los hechos rebotan. Lo mejor siempre es ignorar una ofensa para no involucrarnos emocionalmente con el ofensor, quien por lo general tiene algún tema sin resolver en su propia vida y traslada su angustia y sus traumas en la forma de ofensas a los demás", afirma el psicólogo Bernardo Stamateas.

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Sin embargo, no nos ofende quien quiere, sino aquellos que pueden, y si nos negamos a ello, nadie puede, o nadie debería poder ofendernos. En la fortaleza de nuestro sentido común, en la seguridad de nuestra racionalidad, en el control de nuestras emociones, nadie puede entrar, si no los dejamos pasar.

Consejos para superarlas:

La primera vacuna ante la ofensa ajena es el humor. Responder con humor, incluso con un ligero toque de ironía al que pretende agredirnos con la ofensa es una reacción efectiva.

Fuera resentimiento: este sentimiento nos mantiene atrapados en el pasado, sin lograr avanzar, mientras que la persona que nos ofendió sigue caminando feliz por la vida. El perdón es el mejor antídoto contra la ofensa y el resentimiento y nos libera para lograr dejar atrás el pasado y seguir caminando hacia el futuro.

En el tema de la ofensa hay muchos factores culturales imbricados. Es importante no ir por el mundo con una actitud paternalista o de pensamiento único. La flexibilidad mental y el reconocimiento del derecho del otro a pensar y a sentir por sí mismo, dentro de un marco de valores que fomenten la convivencia, son estrategias esenciales para vivir libres de la carga de la ofensa.

Hacer una limpieza en las relaciones ficticias, insanas y que frenan nuestro crecimiento personal. Somos responsables sobre nuestras relaciones. Y si estas son agresivas e irrespetuosas, dañan nuestra autoestima o ahogan nuestra posibilidad de ser, es preferible desprenderse de ellas.

Porque si nos relacionamos con alguien que ejerce de ofensor acabaremos contaminándonos emocionalmente y contagiándonos con su conducta.

at Redacción Mía

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