Familia

Dejar el nido

Consejos para ayudar a los hijos a cumplir el sueño del techo propio.

mudanza

Muchos jóvenes que tienen entre 25 y 30 años anhelan dejar la casa de los padres para irse a vivir solos. Si bien hace algunas décadas esto se concretaba en una edad mucho más cercana a la adolescencia, hoy en día se busca alargar el máximo posible la independencia financiera por temor a tener que asumir responsabilidades, renunciar a las cosas que se hacían antes o simplemente por no poder pagar sus propias cuentas.

El gran salto

Las razones son muy claras, el simple hecho de abandonar el nido trae aparejado muchos más desafíos que simplemente pagar un alquiler. La independencia acarrea responsabilidades y obligaciones que deben tenerse en cuenta a la hora de administrar los gastos. De más está decir que la comodidad de vivir en la casa familiar, sumado a un clima de armonía, resulta muy  difícil de abandonar.

Vivir solo es un salto a la independencia que tiene sus beneficios, siempre y cuando se tengan claros ciertos temas asociados al dinero y su administración.

Es mucho más que un momento de cambios y una nueva etapa de la vida, también implica cierta organización que permita disfrutarlo sin los obstáculos que lo transforman en agotador y estresante.

Tomar esta decisión forma parte del crecimiento, por eso es muy importante que nuestros hijos estén preparados para dar “el gran salto”.

Aquí tres puntos claves:

Planificación. El puntapié inicial para lanzarse hacia la independencia personal es llevar adelante una planificación responsable de los gastos (pago del alquiler de un inmueble, consumo mensual en el supermercado, servicios), en contraposición a los ingresos mensuales que generen. Un método ideal es ordenar y registrar los gastos, para eliminar consumos innecesarios, y llegar de la mejor manera a fin de mes.

Evitar endeudarse de entrada. Una vez instalados, tener en cuenta que los primeros meses serán los más costosos, porque se suele invertir gran parte del dinero para equipar y ambientar el lugar. En este caso, el contar con una tarjeta de crédito puede ser un punto más que positivo que permite la financiación de los gastos y acceder a exclusivos descuentos en distintos comercios. Es importante no consumir más del máximo mensual que el presupuesto inicial permita para no tener que recurrir al pago mínimo de la tarjeta, que generará intereses acumulables mes a mes y derivará en una gran deuda.

Contabilización de los gastos. La idea de vivir solos no necesariamente debe estar asociada a la de llegar “ahorcados” a fin de mes, ni implica tener que privarse de salidas y tentaciones varias. Una vez que tengan los egresos contemplados (gastos fijos) en su presupuesto mensual, podrán llevar un control y orden de los egresos. Este tipo de análisis sirve también para evaluar si necesitan buscar alguna alternativa para aumentar los ingresos.

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