Familia

Cómo superar la rutina de la pareja

Cuando el tedio se instala en la relación, el final del camino, casi siempre, es la crisis y la separación. Pero la buena noticia es que se puede corregir el rumbo.

Pareja aburrida

A poco de iniciada la convivencia y con mayor frecuencia en los matrimonios de muchos años aparece el fantasma de la rutina, no como una sucesión de ritos repetitivos que, de alguna manera, enmarcan una vida sencilla, sino como el desgano de seguir adelante. De hecho, este síntoma lleva a crisis que pueden terminar en la separación.0

Las consecuencias más comunes en las relaciones donde la monotonía manda son mantener siempre el mismo tono, el fastidio, las peleas que no llevan a nada, la falta de condiciones de ceder y de ver el punto de vista del otro, estar cada vez menos dispuesto a estar cerca, besarse, reír y sentirse feliz. Por supuesto, en todos los casos, la sexualidad decae o se pierde completamente. Frases como “creo que no lo amo más”, “quiero una relación más intensa”, “necesito una vida mejor”, son el reflejo de que la rutina llegó para corroer las raíces de la relación.

¿Qué nos sucede?

Sabemos que mantener una relación saludable no es fácil y requiere de mucha paciencia y tolerancia. Por eso, para empezar, es necesario conocer las principales causas por las que una relación puede volverse aburrida para, luego, analizar cómo salir adelante en las distintas etapas de la vida de la pareja: crecer individualmente, tener hijos y vivir juntos.

Crecer: es inevitable y, por eso, es importante saber comprender las responsabilidades y obligaciones que nos toca vivir para poder disfrutar al máximo cada etapa. En una relación, el crecimiento significa compañerismo y complicidad entre los miembros de la pareja.

Vivir juntos: muchas personas creen que la convivencia puede matar un noviazgo, pero si fuera cierto: ¿por qué hay personas que lo han logrado? Es verdad que compartir el espacio genera algunos problemas, pero también es un ejercicio para la tolerancia, la madurez y la transformación. Aunque para esto es clave tener voluntad. Con ella, la pareja siempre terminará encontrando una solución para sus diferencias. Un consejo extra: para discutir siempre se necesitan dos personas, si te das cuenta de que la discusión que está en puerta no tiene sentido o necesidad, mejor dejala pasar y no te enganches porque será para peor.

Los hijos: tanto el hombre como la mujer deben recordar que además de sus papeles de padre y madre, también siguen siendo una pareja. Es importante saber reservarse un tiempo para ellos. Cada quien sabrá adaptarse y manejar sus tiempos, pero reservarse por lo menos una noche a la semana es fundamental para poder compartir su intimidad.

¿Qué hacemos?

Las obligaciones y las responsabilidades, cuando no están equilibradas con el ocio y el placer, se vuelven aburridas e instalan la rutina monótona y gris.

Comprender qué sentimiento hay detrás cada enojo, saber construir momentos íntimos y valorarlos, reconocer los errores propios y compartirlos, no hacer de cada situación complicada un drama irreparable y entender el valor de una sonrisa son puertas abiertas hacia una relación que se revitalice pernamentemente.

Si la pregunta es cómo lidiar con estas circunstancias que tienden a apagar el romanticismo y el interés en la relación, concretamente , la respuesta está relacionada con la madurez, la voluntad y la elección de cada miembro de la pareja.

Buenas ideas

  • Cuando sientas ganas de criticar o desvalorizar a tu pareja, contá hasta cien y reflexioná para ver si vale la pena. No se pueden hacer objeciones a todo lo que dice o hace el otro. Tampoco pensar y decir que todo lo que hace está mal o no sirve.
  • De vez en cuando, agendan una actividad que les guste a los dos, por más simple que sea (por ejemplo, ir a caminar de la mano).
  • Los regalos le hacen bien al hombre y a la mujer. Por eso, no se trata de que ellas vivan reclamando que no reciben flores o bombones: ¿qué le regalaste a él últimamente sin que sea el cumpleaños, el Día del Padre o el aniversario?
  • Decile que sí si te invita a bailar en el medio del living: eso no es perder el tiempo sino ganar cercanía con tu pareja.
  • Si no cocina, invitá a tu marido a que te ayude a preparar la cena. Si cocina, háganlo juntos.
  • Poné un DVD y sentate al lado de él, abrazada a él, para mirar la película.
  • El sábado a la noche, salgan a cenar a un sitio especial. Si no alcanza el presupuesto, cenen en casa y salgan a dar una vuelta a algún lugar especial.

Asesoramiento: Mariela Barreira, gerente de desarrollo de Match.com para Latinoamérica.

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