Moda y belleza

El poder de la hidratación

Si le falta agua, la piel no estará tersa. Según sea normal, seca o extraseca, te  adelantamos las claves para saciar la sed de la dermis y evitar la resequedad y tirantez.

Nuestra piel se ve constantemente expuesta a una serie de agresiones: cambios drásticos de temperatura, exposición a los nocivos rayos UV, utilización de productos químicos agresivos e irritantes, transpiración y contacto prolongado con el agua y el cloro (sobre todo durante la época estival). Y, cuando la capacidad de hidratación desaparece o  es insuficiente, la piel pierde su elasticidad, tornándose áspera, tirante y frágil, toma un aspecto engrosado, con desecamiento y descamación, sin brillo y con imperfecciones (puntos negros, puntos blancos y diversos tipos de mancha especialmente en el rostro, cuello y escote). Por esta razón,es aconsejable poner acento en la humectación de la piel y ayudarla a recuperarse de la exposición permanente a los efectos adversos de los factores externos.

Tipos de hidratación
Los conceptos más novedosos hablan de tres tipos de hidratación:
✦ Hidratación activa: utilizando sustancias que conforman el Factor de Humectación Natural de la piel, que es un complejo fabricado dentro de las células de la epidermis para  retener el agua y evitar que se evapore.
✦ Restauración de la barrera: se obtiene con productos que posean DMS (derma membrane structure) lípidos similares a los que poseen las células de la piel y que evitan la pérdida de agua y, al mismo tiempo, restauran las estructuras alteradas en la epidermis.
✦ Hidratación pasiva: utiliza humectantes (conservan y conducen al agua en las capas más superficiales de la piel), emolientes (suavizantes con capacidad de retener agua), oclusivos (forman un film protector para evitar la evaporación de agua). Dentro de esta clasificación se encontrarían los productos.
Este tipo de hidratación diaria es lo mínimo e indispensable para mantener a la piel hidratada, sana, y cuidada para que sus funciones estén conservadas.

Según el tipo de piel
✘ Piel normal: es aconsejable utilizar un producto hidratante con agregado de vitamina E que protege contra el daño de los radicales libres (moléculas que produce el cuerpo y que pueden dañar a las células). Aquí, por su condición normal, lo que se requiere es solo mantener y proteger la salud de la piel. Por lo tanto, no se necesita nada más que una hidratación pasiva.
✘ Piel seca y extra seca: es un estado muy común que puede presentarse en forma crónica o transitoria. La piel se presenta áspera, escamosa y hasta con descamación leve o intensa que altera el aspecto normal, mostrándola ajada y áspera al tacto; además puede provocar sensaciones poco confortables como tirantez, picazón e irritación.
Primero hay que detectar la causa que la provoca para luego tratarla. En cualquier caso el uso de cremas y emulsiones dos veces al día, es la clave para mantenerla humectada, aportando a la piel los lípidos necesarios.
Las cremas o emolientes que contienen lípidos son las indicadas. En los casos en que existe una sequedad severa, lo primordial es saber elegir el producto adecuado (muchas veces es necesaria la ayuda de un médico especialista) con la estricta aplicación dos veces al día con buena dispersión y capacidad emoliente, que pueda actuar como bálsamo, hidratante y suavizante para mejorar su aspecto, aportar flexibilidad y mantener los niveles adecuados para su hidratación.

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