Moda y belleza

La súper poderosa

Por sus múltiples bondades, la vitamina C se erige como uno de los ingredientes estrella de la cosmética antioxidante.

Tratamiento de belleza.

Es fundamental para el desarrollo y crecimiento, pero además es un potente antioxidante que evita el envejecimiento prematuro, elimina manchas oscuras y tensa la piel. Tal es así que los tratamientos con vitamina C son principalmente indicados para quienes pasan mucho tiempo al aire libre expuestos al sol, la contaminación o el humo del tabaco, también para combatir la flaccidez y devolverle la juventud a las pieles apagadas, sin vitalidad o con arrugas muy marcadas.

Potente antioxidante

Los radicales libres flotan dentro de nuestras células y destruyen, a través de reacciones químicas, todo lo que tocan a su paso, causando daños fisiológicos que deterioran la membrana celular, las proteínas como el colágeno o la elastina e incluso las moléculas de ADN, induciendo mutaciones genéticas. Cuando se presenta un exceso de radicales libres en las células, éstas envejecen de forma precoz y se manifiestan en arrugas prematuras y profundas.

“Nuestra piel posee su propio sistema de protección, pero la contaminación ambiental, la excesiva exposición solar, el tabaco y el estrés, entre otros factores, exceden nuestras defensas antioxidantes e incrementan la cantidad de radicales libres en nuestro organismo”, explica Rodrigo Cascallar, Ingeniero y Director del Laboratorio Idraet. Y detalla que “según investigaciones realizadas por el departamento de Desarrollo de Idraet, la aplicación tópica de vitamina C previa a la exposición solar disminuye la producción de radicales libres y reduce un 84% el daño oxidativo de nuestra piel”.

Más colágeno y elastina

El colágeno y la elastina son dos proteínas que trabajan en sinergia para otorgarle a los tejidos conjuntivos su estructura. El colágeno aporta firmeza, mientras que la elastina brinda flexibilidad. Los fibroblastos de la piel sintetizan menos colágenos a medida que envejecen, y los resultados se traducen en la piel, la cual empieza a perder su humedad natural y comienza a percibirse más fláccida y acartonada. Aquí es donde la vitamina C (o ácido ascórbico) juega un papel esencial, ya que logra estimular esta disminución.

Leé la nota completa en Mía de esta semana. ¡Suscribite!

23 de diciembre de 2014

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *