viernes 7 de mayo de 2021
MODA Y BELLEZA | 17-04-2013 19:44

Dieta alcalinizante

La salud general del cuerpo, que mantenemos principalmente a través de la alimentación, hoy en día se ve afectada por el consumo desmedido de comidas rápidas con alto contenido de harinas blancas, azúcares y productos industrializados, todos ingredientes de una insalubre dieta ácida. Contrariamente a lo que la mayoría de la gente supone, los efectos de una alimentación sin frutas ni verduras (ambas base de la dieta alcalina) se hacen notar no sólo luego de mucho tiempo, sino también en el corto plazo. Así empiezan a aparecer enfermedades, algunas más leves y otras más complejas, que nos dan señales de alerta para hacer las modificaciones necesarias en la dieta.

De este modo, no solo comprobamos la veracidad de la conocida frase “somos lo que comemos”, sino que también somos en consecuencia con lo que dejamos de comer. Todo nos afecta positiva o negativamente, tanto lo que ingerimos como lo que omitimos consumir. Nuestra dieta modifica nuestro pH corporal y nuestras células, y termina siendo parte de un estilo de vida que no solo altera la cantidad sino también la calidad de los años que vivimos.

El pH de la sangre es un número que se deduce de la relación del bicarbonato sanguíneo y del dióxido de carbono. Todos nosotros respiramos, inhalamos oxígeno y exhalamos dióxido de carbono que, si se acumula, nos intoxica. Por esta razón, el pH es una ecuación para darnos un valor absoluto de la relación entre el bicarbonato -que es una sustancia alcalina destinada a equilibrar la acidez de nuestro cuerpo- y el dióxido de carbono, que es una sustancia ácida que se excreta. A mayor bicarbonato, menos dióxido de carbono, y viceversa, ya que uno tiene que transformar al otro.

La sigla pH significa “Potencial de Hidrógeno” y su escala va desde el 0, que es lo más ácido, a 15, que es lo más alcalino. Lo normal para nuestra sangre es 7, que es un intermedio. Siendo el pH una relación del bicarbonato sobre el dióxido de carbono, nos tiene que producir un producto final de 7,4 para nuestra sangre. Así hay un equilibrio entre estas dos sustancias. El ph 7,4 es para la sangre, pero dentro de cada célula puede variar y no es estable, dado que aquí hay variaciones de los productos que se incorporan y se excretan.

La insalubre acidosis

Vulgarmente se llama dieta ácida a una alimentación rica en azúcares y harinas refinadas, mayores productores de lactato, fosfato y ácidos orgánicos que producen una acidosis en todo el cuerpo. El primer científico en hablar sobre la acidez del cuerpo y de las células fue el premio Nobel de Fisiología y Medicina, Otto Warburg. Él describió la relación entre la falta de oxígeno (hipoxia) y la acidez de la célula por el aumento del ácido láctico y el dióxido de carbono. Estas características celulares son propias del cáncer, es decir que el cáncer vive y crece en un medio ácido y sin oxígeno. Estos datos contundentes nos deben hacer pensar que para prevenir el cáncer es muy importante mantener nuestro cuerpo oxigenado y en un estado alcalino, o sea, contrario a los estados de acidez.

Los alimentos que producen un medio ácido son: las harinas blancas, la de trigo, la de arroz, los derivados de panificación (galletitas, panes, pastas, facturas), carnes de vaca y de cerdo, mariscos, chocolates, condimentos (kétchup, mostaza, vinagres, etc.) y pickles.

Las bebidas ácidas son el alcohol en todas sus variantes (vino, cerveza, bebidas blancas), los derivados pasteurizados como las leches descremadas, el café, el té común, el mate, algunas gaseosas, y las bebidas que contienen edulcorantes y aromatizantes. También las bebidas dietéticas, que tienen aspartanos y ciclamatos que son altamente acidificantes.

Si ingerimos predominantemente estos alimentos y bebidas, y carecemos de alimentos que producen su contracara de alcalinidad, favorecemos el crecimiento de bacterias en nuestro intestino, que se alimentan, se reproducen y generan más acidosis. Además, este tipo de alimentación produce constipación, lo cual cierra el circuito al incrementar la reproducción de bacterias.

La respiración celular ocurre en una organela llamada mitocondria. Por eso, debemos mantener a estas organelas en perfecto estado de salud porque son el verdadero pulmón del cuerpo. Está demostrado que al aumentar la acidosis, las mitocondrias mueren y, por lo tanto, se genera un estado de baja producción de oxígeno y comienzan a producirse las sustancias que aumentan la acidosis.

La vida de las mitocondrias depende de los hábitos alimentarios de una persona. Hace 200 años, con la Revolución Industrial, hubo un abrupto cambio en la alimentación de los seres humanos, con un incremento masivo de hidratos de carbono (harinas y azúcares refinados), que no solo tienen efectos acidificantes, sino también adictivos.

Un medio alcalino

Cuando los alimentos refinados no existían, la alimentación del hombre era a base de lo que aportaba la tierra. Es decir que comía frutas que podía recoger directamente de los árboles, vegetales que cultivaba, y carnes de animales que lograba cazar. Y como nos demuestran los estudios de paleontología, no sufría de cáncer. Hoy podemos afirmar, con rigor científico, que las enfermedades que producen la mortalidad en un 70% de la población mundial son debidas en su gran mayoría a este cambio en la alimentación. Los hidratos de carbono refinados son los generadores de la obesidad, la diabetes, la arterioesclerosis y muchas otras enfermedades.

Los cambios en nuestros hábitos alimentarios, aumentando la ingesta de verduras y frutas (especialmente crudas), seguidas de productos animales naturales como huevos, pescados y en menor medida carnes nos llevarían a una disminución drástica de estas enfermedades. Los alimentos que producen un medio alcalino son: brócolis, espinacas crudas, perejil, apio, ajo, remolachas, higos negros, pasas de uva, avellanas, castañas, aceitunas, porotos, lentejas, paltas, cerezas, manzanas, dátiles, papaya, peras, zucchinis, chauchas y tofu.

Los alimentos que producen un medio alcalino intermedio (entre la alcalinidad y la acidosis) son: los cereales integrales, el pescado, las nueces, los huevos, las bananas, las ciruelas, el jengibre y los arándanos.

Un gran alcalinizante es el limón porque tiene un pH 3,5 y contiene vitamina C, que es ácido ascórbico, y también contiene bicarbonato de potasio que va a interactuar con el bicarbonato de sodio de nuestro organismo aumentando su nivel. Otro de los compuestos del limón que alcanilizan nuestro cuerpo son los flavonoides. Estos tienen, además, acciones antioxidantes. A su vez, el limón contiene magnesio, que es un mineral alcalinizante.

Si comemos predominantemente vegetales, tenemos un aporte en el cuerpo de bicarbonato que produce un estado de alcalinidad en forma natural. Los vegetarianos ya descubrieron esto, pero no es necesario hacerse vegetariano para lograr bajar la acidosis de nuestro cuerpo. Con dietas carnívoras el cuerpo se adapta y compensa muy bien la acidosis que pudiera tener por la falta de las verduras y frutas. Lo que el cuerpo no llega a compensar y, por lo tanto se enferma, es lo que ingresa como hidratos refinados (azucares y harinas) que además se ingieren en grandes cantidades por tener un efecto adictivo comprobado sobre nuestro cerebro.

Cuando la acidosis enferma

Cuando tenemos una dieta predominantemente ácida, es decir, en base a azúcares y harinas refinados, productos industrializados, gaseosas y productos en polvo para hacer jugos artificiales, hay mayores probabilidades de tener caries dentales, gastritis y aumento de ácido úrico, sobre todo en personas que comen carnes rojas. Por otro lado, cuando se comen grandes cantidades en forma rutinaria de alimentos ácidos, esto disminuye el bicarbonato como elemento neutralizante en nuestra sangre y aumenta el ácido láctico. Esto puede llevar a producir calambres, dolores musculares y, con el tiempo, la disminución de la masa muscular.

En todo proceso inflamatorio el medio es ácido, o sea pH bajo, igual que en las células cancerígenas. Dentro del tumor hay un ambiente que es pobre de oxígeno y rico en dióxido de carbono. Entonces, las patologías en general tienen un pH bajo disminuyendo la capacidad del bicarbonato en nuestro organismo. Por lo tanto, mantener un pH alto y una carga de bicarbonato alta nos va a proteger de enfermedades, como la arterioesclerosis, la gota e incluso el cáncer.

Más allá de los alimentos, el estrés genera un ambiente ácido en nuestro cuerpo. Si tenemos ansiedad, depresión y/o insomnio, aumenta el cortisol que es la hormona del estrés. Esta hormona de por sí genera la secreción de ácido clorhídrico en nuestro estómago y también es pro inflamatoria.

Hasta tal punto el cortisol es inflamatorio en nuestro cerebro que puede llevar a la muerte neuronal. Por lo tanto, todo estrés también produce reacciones acidificantes en nuestro cuerpo y en parte, para tratarlo, hay que hacer cambios drásticos en la alimentación.

Semana tipo para una dieta alcalina

Opciones para desayunos y meriendas:

1- Jugo de frutas o verduras frescas (2 hojas de repollo blanco, 3 tallos de brócoli, 3 ramas de perejil, 1 zanahoria y 3 tallos de apio, agua) acompañando de pan integral untado con queso blanco, mas una banana espolvoreado con semillas de sésamo negro.

2- Té herbal de manzanilla, té verde o boldo. Pueden endulzarse con stevia. Pan integral sin levadura y las mermeladas por concentrados de pera o manzana. El pan integral puede untarse con quesos blancos tipo cottage.

3- Frutas secas (pistachos, maníes, almendras, nueces, castañas)

Opciones para colaciones:

1- 6 a 8 unidades de castañas, nueces, almendras.

2- Una fruta (banana, manzana, durazno, cerezas)

3- Un yogur con ensalada de frutas.

Almuerzos y cenas:

LUNES

Almuerzo: Tortilla de espinacas con ensalada de rúcula y ajo.

Cena: Milanesa de soja con ensalada de remolacha y zanahoria ralladas.

MARTES

Almuerzo: Hamburguesas de lentejas con puré de calabaza.

Cena: Sopa casera de vegetales y arroz integral. Medallón de salmón con ensalada de repollo blanco.

MIÉRCOLES

Almuerzo: Ensalada de lechuga, tomate, palta picada y palmitos.

Cena: Arroz integral con huevo poché. Ensalada de espárragos y lechuga morada.

JUEVES

Almuerzo: Tarta integral de repollo, tomate y queso (masa de harina integral, tomate perita, repollo blanco, queso descremado port salut, clara de huevo).

Cena: Ensalada de porotos negros, morrón colorado, cebolla de verdeo y perejil picado.

VIERNES

Almuerzo: Pechugas de pollo asadas sin piel y ensalada de hojas de espinaca, rodajas de champiñones y semillas de sésamo tostado.

Cena: Wok de vegetales cocidos con abundante repollo blanco y salsa de soja.

SÁBADO

Almuerzo: Budín de zanahoria (zanahoria, cebolla, cebolla de verdeo, ajíes, ricotta descremada, claras de huevo).

Cena: Medallón de salmón con ensalada verde (lechuga mantecosa, semillas de girasol tostado y cubitos de calabaza hervida; la lechuga se puede reemplazar por espinaca, acelga, rúcula, escarola, repollo etc.)

DOMINGO

Almuerzo: Guiso de lentejas con cebolla, morrón, zanahoria, zapallo, ajo y perejil.

Cena: Cazuela de calabaza rellena (calabaza, choclo fresco, queso untable descremado, queso port salut descremado).

A las ensaladas se les puede adicionar semillas de zapallo, sésamo, girasol y condimentar con aceite de oliva o salsa de soja.

Asesoramiento: Doctora María Alejandra Rodríguez Zía, médica clínica y endocrinologa

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