Salud

El síndrome que no se ve

Las personas con conductas distorsionadas de la alimentación, con síntomas similares a los de anorexia o bulimia pero que no cumplen algunos de los criterios esenciales para la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa, pueden ser diagnosticadas con un TANE.

El TANE es un trastorno alimentario no especificado. Muchas conductas actuales en torno a la alimentación que presenta la población forman parte de esta categoría que pueden no ser tan específicas como otros trastornos, pero que de igual modo es necesario tratar.

Al igual que todos los trastornos alimentarios no se dan porque sí, sino que la persona es vulnerable a padecerlo trastorno. El problema real va mucho más allá que el cuerpo y la comida, por eso, siempre en este tipo de casos se necesita de ayuda psicológica, además de nutricional, médica y psiquiátrica (si es necesario).
Se considera normal o sano tener hábitos alimentarios regulares, en los cuales se incluya 3 o 4 comidas diarias y se coma cuando se presenta hambre, apetito o por razones sociales (por ejemplo, en una fiesta). Sin embargo, comer de forma irregular, a veces caótica, sufrir constantes picoteos y descontroles, saltear comidas, y comer en respuesta a emociones y sentimientos, es propio de una conducta alterada, una relación compleja con la comida que necesita mejorar para no generar conflictos que pueden perjudicar la salud.

Si una persona excluye grupos de alimentos y tiene una dieta monótona, compuesta por sólo 2 o 3 alimentos, o bien, come de manera voraz grandes cantidades, también sufre de una relación anormal con la comida por lo que presenta un TANE que lo afecta como ser humano.

Hoy en día es muy frecuente encontrar que una persona tiene rasgos que caracterizan a un TANE y que pueden estar afectando su salud psíquica, física y social, pues la sociedad y sus presiones parecen influir cada vez más dando origen a una conducta alimentaria alterada, a una relación conflictiva con los alimentos que además de nutrirnos, nos permiten sentir placer con su ingesta y establecer relaciones
sociales.

Lo importante es educar y concientizar sobre una adecuada alimentación.

 

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