Cocina

Nada como el zapallo

Una de las primeras comidas de nuestras vidas es el purecito de zapallo. Color naranja, suavecito, dulzón, es el rey de las comidas hasta que nos empezamos a enamorar de las papas fritas. Porque la calabaza frita no tiene la misma consistencia que las papas, las batatas o la mandioca frita, pero así y todo nos sigue acompañando en los mejores y en los peores momentos de nuestra salud.
Cuando somos chicos que nos empachamos a chocolate y a golosinas y el mejor remedio es el purecito de calabaza. Cuando ya crecemos y tenemos problemas de estómago, el médico nos dice: “permitido puré de zapallo”. Cuando vamos al dentista,
con la boca y el aliento desastrosos, la mejor manera de paliar el hambre es recurrir al famoso zapallo en la forma que se nos ocurra. Y paramos de enumerar situaciones.

Este producto tan versátil en la cocina, se puede aprovechar todo, en el
caso del anco, y casi todo en el resto de los zapallos. Empezando por la cáscara, que si es blanda y fina, es excelente portadora de más vitaminas y minerales. Lavala bien y comela. Siguiendo por las semillas, que son un excelente y delicioso snack si se las fríe o se las hornea. Por último la pulpa, tan sabrosa en chutneys y dulces, repostería
y en preparaciones saladas. Como ingrediente vedette o como acompañamiento se luce siempre.
¿Cómo lo hago diferente?
Marida bien con frutas secas, con cítricos como la naranja y la mandarina, y con especias como el gengibre y la canela, con los que se pueden preparar deliciosas tartas para la merienda.
En su versión salada, no hay nada con que no pegue: pimientas, masalas, nuez moscada, aromáticas verdes frescas o secas, cualquier vegetal, cualquier carne, como relleno de pastas o como parte de la masa, por ejemplo, de riquísimos ñoquis. Es una excelente compañía y, también, excelente anfitrión.
Las especias y plantas aromáticas le sientan bien tanto en preparaciones dulces como saladas: canela, vainilla, anís estrellado, cardamomo, comino, jengibre, tomillo, orégano, romero, hinojo, cilantro, cebollino, albahaca, pimienta. También el curry se emplea con éxito, sobre todo en las sopas.
La naranja, ya sea su piel o el jugo, le da un toque ácido. La salsa de soja sirve perfectamente para condimentarla: cortando la pulpa en dados grandes y macerándola en un aliño de salsa de soja con plantas una calabaza exótica y muy sabrosa como entrante o guarnición de un salmón, seitán o pollo.
Por su composición nutricional, la calabaza es aconsejable en todas las etapas de la vida, especialmente en la infancia, pues contribuye al buen estado de la piel, los huesos y los dientes, así como del sistema nervioso y el aparato digestivo.
Resulta muy recomendable durante el embarazo y la lactancia. Es, además, un alimento conveniente en caso de diabetes, pues aunque sea Por estos lares no es tan difundida la veta repostera de la calabaza.
Así que acá va una receta perfecta para la merienda
Ingredientes:
Pasta quebrada (si no querés comprar y si no tenés una receta a mano, uní bien 75 g de azúcar, 150 g de manteca y 225 g de harina y dejala en heladera para que descanse). 450 g de calabaza, zapallo o algo de la familia, pelada y sin semillas. 100 g de azúcar negra.
1/ 2 cucharadita de canela en polvo. 1/ 2 cucharadita de gengibre en polvo. 1/ 4 de cucharadita de nuez moscada rallada. 15 ml de miel. 1 huevo fresco batido. Jugo de 1/ 2 naranja jugosa, si no entera). Jugo de 1/ 2 limón. Ralladura de una naranja.
Ralladura de un limón
• Forrar una tartera honda con la masa quebrada. Asar el zapallo y hacer un puré. Agregarle el resto de los ingredientes y mezclar bien.
Verter el puré en la tartera y hornear a 190° (o como tu horno sea bueno para cocinar las tortas) unos 40 minutos. Estará lista como cualquier torta: cuando sale limpio
el pinche con que revisás la masa dulce, sus azúcares se absorben lentamente y no sobrecargan el páncreas. Consumida habitualmente puede resultar beneficioso en muchos otros trastornos de salud:
• Aparato urinario: cistitis, prevención de cálculos renales, retención
de líquidos, insuficiencia renal.
• Sistema cardiovascular: hipertensión arterial, prevención de la angina de pecho, mantenimiento de nivel adecuado de colesterol y anemia.
• Sistema inmunitario: infecciones crónicas, gripe, prevención de enfermedades degenerativas.
• Aparato digestivo: gastritis, úlcera gastroduodenal, estreñimiento, parásitos intestinales.
• Sistema nervioso: ansiedad, estrés, depresión, insomnio.
• Enfermedades metabólicas: obesidad y exceso de ácido úrico.
• Aparato respiratorio: faringitis, laringitis, bronquitis, asma.
• Salud ocular: fotofobia, ceguera nocturna, cataratas.
• Salud masculina: hipertrofia benigna de próstata, prevención del cáncer de próstata, infertilidad (oligoespermia).
• Prevención del cáncer: sobre todo de colon, vejiga, próstata, pulmón y
útero.
• Fertilidad: Si lo que te preocupa es que tu alimentación menoscabe tu fertilidad, la calabaza, las espinacas o la remolacha pueden ser grandes aliadas. Un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard publicó un balance positivo sobre el consumo de hierro procedente de fuentes vegetales como la calabaza entre mujeres en edad de fértil (entre los 15 y los 49 años aproximadamente). Además, los betacarotenos de la calabaza también son esenciales durante el embarazo y la lactancia.
• Salud ocular: el antioxidante por excelencia, la vitamina C, la vitamina E y los beta-carotenos se encuentran presentes en la calabaza y han demostrado ser excelentes herramientas para cuidar la salud ocular y prevenir el daño degenerativo.

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