Jardín y mascotas

La camelia, una señora ilustre y ornamental

El botánico sueco lineo establece le nombre Camelia eb su Systemae Naturae en 1735 y confirma el nombre Camelia japonica en su Speies Platarum en 1753. El nombre se le dio como reconocimiento póstumo al trabajo realizado en el lejano Este por el botánico jesuita Georg Josef Kamel (Camellus), muerto en Manila, donde misionaba.

Fue la flor elegida por Cocó Chanel para hacer de ella a insignia de su marca, y hasta en el título del gran libro de Alejandro Dumas “La dama de las Camelias”. Una planta ornamental  por excelencia.

La calificación botánica estricta indica que estas plantas pertenecen a la familia de las Teáceas y al género Camelia. Todas las especies, encontradas en estado salvaje, dieron lugar a cruzamientos naturales, cruzamientos inducidos (hibridaciones) o mutaciones. Dentro de cada especie encontramos diferentes variedades. Sin ser una clasificación demasiado especifica, también podemos diferenciarlas por el tipo de flor, simple, semi doble, tipo anémona, tipo peonia, tipo rosa doble y doble.

Las Camelias prefieren la media sombra, más específicamente el sol de la mañana, al resguardo de los rayos de la tarde. Toleran bajas temperaturas.

En Buenos Aires el período de floración comienza en otoño, mientras que más al sur o en zonas descampadas, suele adelantarse. La presencia de las flores se extiende durante todo el  invierno y hasta mediados de la primavera, dependiendo de las especies, variedades y temperaturas.

Se recomienda realizar una fertilización nitrogenada al término de la floración, una vez concluido el período de heladas. Eso no garantizará una buena brotación de primavera-verano.

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