Familia

¿Quién de los dos lava los platos?

Esta pregunta es la segunda causa de peleas matrimoniales y una de las más populares para llegar al divorcio.

Después del dinero, limpiar la casa, cocinar u ordenar son los motivos que más discusiones provocan en una pareja, según desmostró un estudio realizado entre 200 personas. Casi dos tercios de la parejas entrevistadas reconoció discutir por cuestiones relacionadas con las tareas del hogar al menos una vez a la semana.

Claves

Negociar: ambas partes deben poner sobre la mesa sus deseos y emociones a llevar una obrecarga de trabajo tanto en el propio hogar como en la oficina. Hay que manifetar la insatisfacción que este degate genera en cada una de las partes, pero sin reproches con la finalidad de alcanzar un acuerdo que benficie a la pareja.

Proporcionalidad es importante que cada uno de los miembros de la pareja aporte su trabajo a la casa en proporción al tiempo que dispone. Sobrecargar de tareas domésticas a aquella parte de la pareja que más horas pase fuera e casa puede convertirse en una funete de conflictos.

División de tareas: una buena manera de repartirlas es en función de las habilidades de cada uno. De este modo, e optimizará además el desempeño de la labor. No obstante, es conveniente repartilas proprocionalmente para evitar que uno de los miembros realice las actividades más sencillas.

Al final, el trabajo da resultado. Cuanto más se habla obre las necesidades de cada uno y cuánto mayor es la predisposición a conversar cómo encararlas, más satsfechas se sienten las parejas.

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