Familia

La pareja no es una casualidad

Los opuetos pertenecen al mismo camino, al mismo eje. Integraros es encontrar ese otro polo nuestro.

Creemos que lo que nos une al otro es la química, la pasión, el deseeo. Sin embargo, solemos enamorarnos de personas que aparentemente son diferentes entre sí pero terminan siendo muy parecidas: nos traen nuestra parte oscura para que podamos aprender de ella y trascenderla. Solemos repetir la historia porque no sabemos qué es lo que tenemos que sanar.

Bert Helliger, el creador de las constelaciones, cuenta que en la pareja todos damos y recibimos, si no hay flujo mutuo, la pareja no está. Si uno hace algo para el otro, eso es devuelto naturalmente pero con un poquito más. Pero si alguien hace algo que daña al otro, no hay que perdonar (tener el poer el perdón o no perdón en ponerse por encima e quien está al lado y la pareja deja de estar “pareja”) sino devolver el hecho doloroso pero en menor medida. Para que exista la compensación del mal, pero haciéndose cada vez más chiquita.

El perdón es un sentimiento que, si es sincero, no tiene que dar superiodad. Antes del perdón, vienen la bronca, la frustración y las pulsiones catárticas. Démosle un lugar específico. Tengo una amiga que vengó la infedelidad de su marido yéndose de vacaciones con tres amias durante un mes, me pareció una buena idea, no fue ojo por ojo, pero les sirvió a los dos para volver a estar juntos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *