Salud

Los nuevos enfermos imaginarios

Así como el personaje de la novela de Moliere, los actuales  hipocondríacos tienen como aliado a internet donde chequean síntomas y se vuelven pacientes shopping que recorren consultorios en busca de un alivio que no necesitan.

La palabra hipocondría proviene de los hipocondrios, zonas ubicadas debajo del tórax, sobre la que los antiguos anatomistas negaban la presencia de cualquier órgano. A las personas que les dolía alguno de los hipocondrios, la llamaban hipocondríaca. El término se hizo más conocido a raíz de la obra teatral de Molière, en la que Argán, el protagonista, se cree muy enfermo y cultiva con pasión sus males, siempre rodeado de medicinas y médicos.

Freud definió a la hipocondría como el enamoramiento de la propia enfermedad.La persona, al no poder poner palabras al conflicto o ver los que lo están perturbando, los manifiesta a través de su propio cuerpo.

Online

Las redes online generaron a los modernos hipocondríacos:

“¿Volviste a poner tus síntomas en google?”. Este desequilibrio establece primero la enfermedad y, luego, los síntomas: una persona se entera de que hay una epidemoa de gripe y comienza a estornudar y a tener escalofríos. Cree, de forma infundada, que padece una dolencia grave. Tiene la convicción o el temor de tener una enfermedad a partir de la propia interpretación de sus síntomas.

Para peor, el hipocondríaco malinterpreta las señales de su cuerpo para poder sostener que sufre los peores trastornos y males. Además, padece de una preocupación excesiva por la propia salud.

Paciente shopping

El hipocondríaco examina sus funciones biológicas de forma regular y obsesiva. Su alto grado de ansiedad genera un estado de ánimo depresivo que conlleva al aislamiento y malestar emocional.

Aquellos que padecen de hipocondría se realizan cientos de chequeos para intentar asegurarse de que no tienen nada, pero a pesar de ser sometidos por el médico a variados exámenes y análisis, y comprobado que no existe ningún tipo de enfermedad o patología, caerán de nuevo en sus preocupaciones ante la mínima molestia manifestada. El médico solo logrará calmarlos por un instante y al poco tiempo el temor y la angustia aparecerán. Preocupados y asustados, sufren como si tuvieran un trastorno orgánico.

Por eso se los llama pacientes shopping, un adicto al médico que acude de un modo excesivo o injustificado para confirmar sus sospechas, en busca de un diagnóstico que explique lo que realmente siente y le hace sufrir.

Necesitamos tener consciencia de nuestras reacciones emocionales y corporales, de modo que logremos enfrentar las situaciones estresantes. ¿Vale la pena seguir disfrazando mi sufrimiento, no viendo la realidad de mi condición? Si podés resolverlo, ¿para qué te preocupás? Y si no podés, ¿para qué te preocupás?

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